icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Furia de una Mujer Engañada

Capítulo 1 

Palabras:812    |    Actualizado en: 08/07/2025

lor a desinfectante l

ión del hospital se sentían frías

to a mi cama, con una expre

. Hicimos todo lo que pudimos, p

zón se

imo aborto

e ve

e habían ido antes d

tro permaneció impasible. El dolor era tan p

corriendo a la habitación. Su rost

estás? Me enteré en cuant

i mano y la besó. Sus ojos estaban r

n profundo agotamiento. Me apoyé en él,

otro más...

s tu culpa, mi amor. Descan

uilizadora, el refugio q

so absoluto. Ricardo asentía con seriedad, haciendo preguntas

tor se fue, Ricardo m

e los trámites. No te preocupes p

de la habitación, cerra

do el vacío en mi cuerpo y en mi a

ché la voz de Ricardo. No era la voz preocupada de hace u

todo salió perfecto.

ración s

leria Solís,

neamos. El doctor Ramírez es un gen

. Un terror helado que nunca ante

ron? ¿A

o continuó, baja

aremos de que no vuelva a pasar. Odio tener que fingir

end

s hijos no naci

una solución permanente. Una histerectomía. Dijo que puede hace

a mis pulmones. Mi cuerpo e

a quitar

a siempre la posibi

a de la fortuna de Sofía vaya a parar a manos de nadie más. Pron

car

a la

s eran l

ños, mi vida entera durante diez años, el hombre al que amaba con cada

aleria Solís,

or mi garganta. Quería grit

no

en esta cama, dé

a y entró con una sonr

o, mi amor. Pronto

l demonio que se escondía detrás

lían, ahora fluían librement

de

o

promesa s

a p

rales. Val

estru

timo que hiciera e

imas y le ofrecí

rdo. No sé qué

ea de que acababa de despertar a una

llo, la del Doctor Ramírez

ay complicaciones. Asegúrate de que el anestesiólogo sepa q

do

que yo su

ra demasi

abía

za acababa

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Furia de una Mujer Engañada
La Furia de una Mujer Engañada
“Cuando desperté, el olor a desinfectante me golpeó, y las paredes blancas del hospital reflejaban el vacío de mi vientre. Una vez más, el doctor pronunció esas palabras devastadoras. "Señora Rojas, lo lamento mucho. Hicimos todo lo que pudimos, pero no logramos salvar al bebé" . Era mi séptimo aborto espontáneo, siete pequeñas vidas que se habían ido, y mi corazón ya no podía sentir más dolor. Ricardo, mi esposo, llegó corriendo, su rostro una máscara de angustia, y yo me apoyé en él, buscando consuelo. "Shhh, no digas nada. No es tu culpa, mi amor. Descansa, yo me encargo de todo" , susurró con voz tranquilizadora. Pero entonces, a través de la puerta entreabierta, escuché su voz, no la de mi amoroso esposo, sino una llena de alegría y emoción contenida. "Valeria, mi amor, todo salió perfecto. Se lo creyó todo" . Mi respiración se detuvo, un escalofrío helado me recorrió, Valeria Solís, su asistente. "Sí, el séptimo. Justo como lo planeamos. El doctor Ramírez es un genio, el 'accidente' fue impecable" . Planearon... ¿un accidente? Luego lo escuché, con una frialdad repugnante, llamar a nuestros hijos no nacidos... "engendros" . "Ya hablé con Ramírez. Le dije que necesitamos una solución permanente. Una histerectomía. Dijo que puede hacer que parezca una complicación necesaria por el último aborto" . Ricardo, el hombre al que amaba, el que había compartido mi vida durante diez años, había asesinado a mis siete hijos. Él y su amante, Valeria Solís, me lo habían quitado todo. Pero las lágrimas que ahora brotaban no eran de tristeza, eran de rabia y de una promesa silenciosa: iban a pagar.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10