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Traición Familiar, Amor Roto

Capítulo 4 

Palabras:716    |    Actualizado en: 08/07/2025

aba permanentemente al borde de un ataque de nervios. Pasaba horas mirando a Camila,

che, su voz apenas un susurro ronco. "El depósito n

, sin levantar la vista de

yo sabía que llegaría. "Es nuestra única esperanza. Don Fernan

té la

lo dije desde el principio. Este

iva lo e

so es lo que es! ¡Tu padre nunca me aceptó, y ahora

padre en esto",

Qué clase de madre eres que prefiere ver a su hija sufrir

se en una agria discusión. En medio de nuestr

habitación, con los ojos muy abiertos por el miedo. Se ll

i, papi... no pu

mó. Cayó al suelo com

uro y helado, se

Oh, Dios mí

a flácido, sus ojos cerrados. Por un instante, incluso y

", gritó Ricardo, corr

la clínica privada del Dr. Morales. Ricardo iba en el asiento tr

ato. Nos quedamos en la sala de espera, bajo las luces fluor

ternidad, el Dr. Morales salió,

en el silencio. "Ese ha sido un episodio cardíaco severo. No puedo enfatizarlo lo suficiente: si no

entencia de muerte. Ricardo se cubrió la

yo no hi

zos cruzados, observando la escena con una extraña dista

nto llorar. Vio mi expresión, mi quietud, mi aparente falt

¡Nuestra hija se está muriendo, Elena! ¡Se está m

n gesto pequeño y delib

que había que hacer. N

pie y acercándose a mí. "¡Llama a tu maldito padre

te a los ojos, mi

N

edó boqu

No

dinero que yo pueda conseguir. Vendí mi propiedad. Lo qu

la cerilla que encendió el polvorín. Ricardo me miró no como a su esposa, s

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Traición Familiar, Amor Roto
Traición Familiar, Amor Roto
“La voz del doctor sonó como un eco lejano, aunque estábamos en su pulcro consultorio. "Lo siento mucho, señora Rojas, señor Vargas. Los resultados de los estudios de Camila no son buenos." El doctor nos habló de una cirugía a corazón abierto, de una cifra de dos millones de pesos. Justo lo que teníamos ahorrado, ¿verdad? Al llegar a casa, un olor extraño nos golpeó. Mi suegra, Doña Sofía, irradiaba alegría junto a una estructura metálica y cristales: "¡Es la Torre de Energía Milagrosa! ¡Ximena me los trajo!" Mi corazón se hundió. "El dinero", dijo ella, "bueno, sobre eso..." El saldo de nuestra cuenta era de $1,254.30 pesos. Dos millones y medio de pesos transferidos a "Bienestar Eterno S.A. de C.V.". Ricardo estaba a punto de explotar, pero lo detuve. "No te preocupes, Ricardo. Yo me encargaré. El dinero aparecerá. Confía en mí." Vendí mi departamento de Polanco, mi último refugio. Conseguí cinco millones de pesos. Cuando Ricardo me preguntó "Dios mío, ¿cómo? ¿De dónde sacaste tanto dinero?", yo solo respondí con una sonrisa. "Tenía algunas inversiones de las que no te había hablado." La falsa paz duró tres días. Luego, al volver a casa, encontré la sala llena de cajas de "Bienestar Eterno". Cientos de miles de pesos gastados. "Mamá, le pedí a Elena la tarjeta... y ella me la dio..." Ricardo me gritó: "¿Le diste la tarjeta? ¿Después de lo que pasó? ¿Estás loca?" Respondí serena: "Vendí mi departamento. El dinero que tu madre acaba de gastar... era el último activo que me quedaba en el mundo." Él se derrumbó. Pero yo no le permití culpar a su madre. "Ella te dio la vida. Todo lo que tenemos se lo debemos a ella." Lo dejé paralizado por la confusión. Yo ya tenía un plan. Uno que los acorralaría sin salida.”
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