icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Navidad Robada: La Traición Familiar

Capítulo 2 

Palabras:691    |    Actualizado en: 08/07/2025

Miguel, el esposo de Lucía, decidió q

mis hijos y a mis sobrinos, "ustedes, los escuinc

biertos, asustada, él hizo un gesto con la mano para que

Que aquí se va a se

helados, mirándonos a nosotros, los adul

re, Roberto, tenía una expresión de incredulidad total, y mi madre, la pobre de mi madre

dre con un hilo de voz, "los ni

patán de marido, "Son niños, tienen que estar juntos en una esqui

jó sin palabras por un segundo, querían echarlos de sus lugares

pero sabias palabras, quien intervino, se levan

y yo nos moveremos a la orilla,

improvisados que Miguel había añadido, apretándose contra una columna, solo para que los niño

r culpa de estos abusivos fue la gota q

nuncié, y me lev

ia la recepción del restaurante, el corazón me la

sta, una joven amable, "¿me podría ayuda

que sí,

e llegar, dice que no hab

ó su computadora, frun

ón a ese nombre para hoy, de hecho, el restaurant

confirmaba, per

pero, ¿por casualidad no llamó alg

teclear, sus ojos

preguntó específicamente a qué nombre estaba la reservación de la familia de Roberto y Sof

table, no fue una casualidad

ra aún peor, Miguel había encendido un cigarro, justo ahí, en la me

de descubrir, vi cómo la expresión de mi padre cambiaba de la incredulid

eto a mi madre y a mis abuelos, pero el juego había cambiado, ya no se trat

nzaba, y la batalla

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Navidad Robada: La Traición Familiar
Navidad Robada: La Traición Familiar
“Navidad se acercaba, y todo en casa olía a alegría, mi madre, Isabel, radiante como siempre, ultimaba los preparativos para nuestra gran cena familiar. Pero la llamada de Lucía, mi prima, esa misma noche, trajo consigo una sensación agridulce, su voz melosa, siempre tan interesada, escondía algo que me revolvía el estómago. Inesperadamente, lo que prometía ser una noche mágica en "El Mirador del Valle" se convirtió en una invasión, Lucía llegó con su familia, sin invitación, reclamando un lugar en nuestra mesa. "Familia, ¡qué sorpresa encontrarlos aquí!", exclamaron, como si no supieran de antemano el nombre de nuestra reserva, la cual habían investigado con antelación. Mi madre, en su infinita bondad, se dejó llevar, intentando mantener la paz, incluso cuando Lucía y Miguel, su esposo, empezaron a desplazar a mis abuelos a un rincón, mientras sus hijos campaban a sus anchas, molestando a todos. Sentía una impotencia enorme al ver a Miguel encender un puro en medio del restaurante. Sus groserías y burlas hacia mi familia nos hirieron profundamente. "¡Todavía con tu tiendita esa de cosas para bebés? ¿Sí deja para vivir o es nomás un hobby para no aburrirte en la casa?", preguntó Miguel con ironía. La humillación alcanzó su punto máximo cuando Miguel, sin reparo, le arrebató un trozo de comida del plato a mi abuelo. Pero el colmo fue cuando Leo, el hijo de Lucía, empujó a mi hija al suelo, hiriéndola, mientras su madre, lejos de disculparse, se burlaba: "¡Fue un simple empujón de niños, ni que la hubiera matado!". Ver a mi hija herida, la burla de Lucía y el cinismo de Miguel, encendió una chispa en mi madre, Isabel, esa mujer dulce y paciente que creía conocer. Un grito desgarrador brotó del alma de mi madre: "¡La sangre no te da derecho a abusar de mi bondad, a humillar a mis padres, a golpear a mis nietos y a insultar a mis hijas!". Lucía, con una sonrisa torcida, contestó: "Te voy a demandar, tía, vamos a empezar con una compensación de... ¿qué te parece medio millón de pesos para empezar?". No solo admitía la extorsión sobre la que tanto había planeado, sino que además, reveló su verdadero objetivo: "El abuelo dice que tienes que dármela para reparar el honor de la familia!". Fue entonces cuando lo impensable sucedió, mi madre, con una fuerza que nunca le había visto, agarró su teléfono y lo estrelló con furia contra la cara de Lucía. "Esa es mi contraoferta", sentenció mi madre. Esa noche, la batalla por la cena se transformó en algo mucho más grande: la lucha por la dignidad, por la familia que sí nos importaba y por la verdad que Lucía y Miguel intentaron esconder. ¿Sería este el fin de años de abuso o apenas el comienzo de una guerra familiar por venir?”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10