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Catalina: El Baile de la Resiliencia

Capítulo 3 

Palabras:468    |    Actualizado en: 08/07/2025

isitar a mi tía Carmen. Su taberna en el corazón de Triana siempre había sido mi refugio. Llené una

uperior de Iván. Estaba paseando a su perro. Al verme

. "He oído lo de Raqu

in saber

á haciendo no está bien. La gente habla. Traer a otra mujer a tu casa, e

aban mi humillación. Todo el barrio lo sabía. Todos s

la que nunca. ¿De qué servía la compasión de los demás si el h

he, me encontró sentada en el sa

untó, su tono acusador. "La casa está d

. Él, que pasaba cada minuto libre al l

tía Carmen," re

u t

ma, ¿recuerdas? Te lo

seguido de una rápida indiferencia. "Ah, sí.

o. Más ocupado que para recordar que la única familia que me queda está enfe

levantando la voz. "¡Ya te he dicho que Ra

u matrimonio no es u

sabilidad es cuidar de los débiles. Y tú, Catali

star un minuto más en esa casa. Al llegar, me derrumbé en sus braz

la en mi tormenta. No me juzgó, no me dio consejos. Simplemente es

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Catalina: El Baile de la Resiliencia
Catalina: El Baile de la Resiliencia
“El aire en la oficina de la Guardia Civil apestaba a papel viejo y café rancio, pero yo solo podía pensar en la beca para la Real Academia de Arte Dramático de Madrid que acababa de ganar. De repente, el Comandante, con su mirada cansada, me soltó una noticia que destrozaría mi mundo: "La plaza ha sido reasignada... A Raquel Salazar." Mi esposo, Iván, el hombre que me había prometido justicia y mérito, se atrevió a decir que yo había "renunciado voluntariamente" para cederle mi sueño a Raquel. ¿Renunciar yo? ¡Había sangrado por ese sueño! Pero lo peor llegó cuando Iván y Raquel, sentados cómodamente en mi patio, no solo admitieron el robo de mi beca, sino que me humillaron y culparon de la "enfermedad" de ella, llegando al punto de acusarme de intento de envenenamiento y, al final, de infidelidad, para meterme en un calabozo. ¿Cómo era posible tanta ceguera? ¿Cómo mi propio marido podía creer que yo era una mujer malvada y cruel, una adúltera, frente a la falsedad de esa mujer tóxica que se había obsesionado con él desde la infancia? Encerrada en esa celda fría, con el concurso de Madrid tan cerca, y con el último vestigio de amor hecho cenizas, supe que no había vuelta atrás. Era hora de luchar por mi propia vida y mi arte, lejos de esa traición.”
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