icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Catalina: El Baile de la Resiliencia

Capítulo 2 

Palabras:509    |    Actualizado en: 08/07/2025

N

ara y firme. Iván parpadeó, sorpre

has

mente a los ojos. "No voy a disculparme por

estás rebelando, Catalina? ¿Desp

argura que ya no podía ocultar. "¿Robarme mis sueños? ¿Humill

í, amenazante. "Ten cu

bía quemado el miedo. "No. Tú ten cuid

Mi decisión estaba tomada. Me iría a Madrid para el concur

Iván preparando el desayuno. No para mí. Estaba cortando fruta y preparando tostadas e

rme. "Le han dado el alta. La t

jarrón con una flor en la bandeja. La misma flor que cr

idad. Siempre sería Raquel. La amiga frágil, la mujer desvalida que necesitaba su pr

rabia, solo un vacío inmenso. El amor se había ido, y en

n cautela. Fingí

n voz sumisa. "Fui egoísta. L

ha, pero pareció sati

nstalado en nuestra habitación de invitados, fingiendo una debilidad que no engañaba a nadie más que a Ivá

de tren a Madrid. Empaqué una pequeña maleta con lo esencial: algo de ropa, mis ahorros y, por sup

turo. Estaba cansada. Cansada de luchar por un amor que no era recíproco. Cansada de s

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Catalina: El Baile de la Resiliencia
Catalina: El Baile de la Resiliencia
“El aire en la oficina de la Guardia Civil apestaba a papel viejo y café rancio, pero yo solo podía pensar en la beca para la Real Academia de Arte Dramático de Madrid que acababa de ganar. De repente, el Comandante, con su mirada cansada, me soltó una noticia que destrozaría mi mundo: "La plaza ha sido reasignada... A Raquel Salazar." Mi esposo, Iván, el hombre que me había prometido justicia y mérito, se atrevió a decir que yo había "renunciado voluntariamente" para cederle mi sueño a Raquel. ¿Renunciar yo? ¡Había sangrado por ese sueño! Pero lo peor llegó cuando Iván y Raquel, sentados cómodamente en mi patio, no solo admitieron el robo de mi beca, sino que me humillaron y culparon de la "enfermedad" de ella, llegando al punto de acusarme de intento de envenenamiento y, al final, de infidelidad, para meterme en un calabozo. ¿Cómo era posible tanta ceguera? ¿Cómo mi propio marido podía creer que yo era una mujer malvada y cruel, una adúltera, frente a la falsedad de esa mujer tóxica que se había obsesionado con él desde la infancia? Encerrada en esa celda fría, con el concurso de Madrid tan cerca, y con el último vestigio de amor hecho cenizas, supe que no había vuelta atrás. Era hora de luchar por mi propia vida y mi arte, lejos de esa traición.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 1517 Capítulo 1618 Capítulo 1719 Capítulo 18