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Sofía: ¿Hija o Cenicienta?

Capítulo 1 

Palabras:888    |    Actualizado en: 08/07/2025

stura clandestino, el estruendo de la tormenta ahogaba el zumbido de las máquinas de coser, el air

nes, estaban llenas de pequeños callos y cicatrices de aguja, pero eran manos que podían crea

de vestidos a medio terminar, había una carta, el sobre era caro, el papel grueso, y llevaba el sello

Vargas, la hija biológica de Ricardo y Patricia Vargas, secuestrada hacía quince años, la

ubo lágrimas de alegría, no hubo abrazos desesperados,

o por la lluvia, su postura tímida, su hermano biológico, Carlos, se mantuvo a distancia, con una expresión

que ella dejó, sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos,

egla estricta: cualquier gasto superior a 50 pesos debía ser aprobado por su padre, era

a", le dijo su padre, Ricardo, con un tono cond

deció cada regla, sonrió ante cada humillación, creyendo que era

a Profesora Elena, le había conseguido, se lo contó a sus padres, es

ía que sonó falsa. "Si te quedas, te haremos una gran fiesta de

rró a esa promesa como

seño, una tormenta torrencial, la peor en décadas, azotó la c

zón en un puño, se

a un taxi", suplicó. "Si no, n

recio, su rostro se cont

que sale el dinero? ¡Siempre pidiendo, siempre necesi

ncioso salón, la mejilla de Sofía ardió, p

dre. "¡Camina! ¡Así reco

fía corrió, con las lágrimas mezclándose con la l

justo cuando estaba a punto de entrar, sus ojos se fijaron en una p

estaban

fam

o, un famoso diseñador de modas abrazaba a Valentina, la cámara enfocaba los di

n s

entina le había rob

para la joven promesa, Valentina Vargas, quien, con la inspiración de su fami

Sofía se h

as de humildad, el amor que tan desesperadamente

e sostenía en sus manos temblorosas y la rompió en mil pedazos,

ono, sus dedo

un n

me, una voz que ya no era la de una niña asusta

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Sofía: ¿Hija o Cenicienta?
Sofía: ¿Hija o Cenicienta?
“Sofía Rojas miraba la lluvia golpear el taller de costura clandestino, las cicatrices en sus manos contaban la historia de una vida de explotación, un olor a tela barata y humedad pegado a su piel desde siempre. Un sobre elegante de la prestigiosa familia Vargas lo cambió todo: no era Sofía Rojas, la costurera, sino Sofía Vargas, la niña secuestrada hacía quince años, la hija perdida de la alta sociedad. Pero el regreso a la opulenta mansión fue un golpe helado; sus "padres" y "hermanos" la vieron con desprecio y burla, imponiéndole reglas humillantes para recordarle de dónde venía. El día del examen de ingreso a la escuela de diseño, bajo un aguacero torrencial, su padre le negó cien pesos para un taxi y la echó a la calle mientras la abofeteaba, gritándole: "¡Camina! ¡Así recordarás de dónde vienes!". Empapada y humillada, al llegar al examen, vio la pantalla gigante: su "familia" celebraba a Valentina, quien exhibía sus diseños robados. La voz del presentador alababa a la "joven promesa Valentina Vargas". En ese instante, la promesa de una fiesta de cumpleaños, las pruebas de humildad y el amor que tanto anhelaba se desmoronaron, eran solo una cruel farsa. Con una calma aterradora, Sofía rompió su solicitud de ingreso, tomó su teléfono y, con voz firme, le dijo a su mentora: "Profesora Elena, soy Sofía, acepto la beca. Me voy a Milán". Cuando regresó fugazmente a la mansión para despedirse, Valentina la humilló con un pastel embarrándoselo en la cara, mientras sus padres y hermano la culpaban a gritos: "¡Eres una malagradecida!". "¿Y la migraña de mamá? ¿Ya se le pasó?", preguntó Sofía, revelando la farsa de su "enfermedad". Justo cuando Valentina insinuaba que Sofía había hecho algo inapropiado para conseguir un vestido, su hermano Carlos intentó arrancárselo, humillándola aún más. Pero en un arrebato de furia controlada, Sofía le propinó a Carlos una bofetada resonante, rompiendo para siempre la imagen del hermano protector. "Solo... solo no entiendo por qué, no importa lo que haga, ustedes siempre eligen pensar lo peor de mí", les dijo, y el silencio fue su única respuesta, confirmando que nunca la habían querido. ¿Qué secretos ocultaban los Vargas para tratar así a su propia hija? ¿Por qué preferían el engaño y la crueldad a la verdad y el amor?”
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