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El Precio de Tu Indiferencia

Capítulo 1 

Palabras:1101    |    Actualizado en: 08/07/2025

ndome de vuelta a una realidad dolorosa, el dolor agudo en mi abdomen era un recordatorio

instante, a mi lado, un doctor con cara de cansancio revisaba unos

tusiones múltiples..

so a través de la niebla d

bo una pérdida espon

ndo se detenía, pero el pitido de la máquina seguía, indiferente,

o empresario, el hombre con el que iba a construir una vida, no estaba mirándome

sastre, Isabella, encár

eocupación, sino fastidio, como si mi trage

ama. "Los doctores dicen que estás estable, so

estro bebé perdido, su indiferencia era más

ventana, viendo las luces de la ciudad pasar como manchas borrosas, cada semáforo

un gesto mecánico y sin calidez, me reco

ay un problema urgente que solo yo puedo re

amor, ahora se sentía como una jaula dorada y fría, mis ojos vagaron por el desorden de Ricardo, su ro

e incliné y lo recogí, era un arete, un delicado p

a anterior en la oficina, lo llevaba con un vestido rojo ajustado, sonrien

coche en el accidente, la traición, el engaño, todo encajaba ahora, su indiferencia, sus viajes de negocios repentino

una ira fría y clara, se acabó, la mujer sumisa y devota que esperaba pacientemente a

í mi laptop sobre mis piernas, la pantalla iluminó mi rostro pálido, abrí mi cor

Renuncia

gracias, solo mi nombre y la

e, entró a la habitación sin hac

omputadora? El doctor dijo reposo," su

té, ni siqui

e su día, de un contrato que casi se pierde, de cómo Isabel

ra de muy lejos, cada palabra

pre, no le planché la camisa ni le preparé el desayuno, me quedé en

e hace tarde para la chamb

tó una alteración en la rutina, p

ión, ya vestido, c

spital que estaban en la mesita de noche. "Aquí dice que solo son

mención a la palabra "bebé" o "pérdida", para él,

la mesita, vibró, la pantalla se iluminó con una

ctoramente a la cámara, y debajo, un com

yer, mi reina, te juro

humillación pública, una declaración de que yo no importaba, que su rel

orazón se evaporó, se convirtió en cenizas, abrí mi laptop de nuevo

a que siempre había admirado, me ofrecían un puesto de diseñadora pr

o dos veces

s por la oportunidad, pue

liberador que había escuchado en mi vida, era el sonid

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El Precio de Tu Indiferencia
El Precio de Tu Indiferencia
“El olor a antiséptico y el dolor agudo en mi vientre me arrastraron de vuelta a una realidad, a un eco de vacío. "Lamentablemente, hubo una pérdida espontánea del embarazo." Las palabras del doctor perforaron la niebla de mi mente, dejándome sin aire. A mi lado, Ricardo, mi prometido, el hombre con el que construiría una vida, estaba pegado a su celular, su voz un susurro tenso y molesto: "Sí, ya sé que es un desastre, Isabella, encárgate tú". Su rostro no mostraba preocupación, sino fastidio, como si mi tragedia fuera solo un inconveniente. No preguntó cómo me sentía, no mencionó a nuestro bebé perdido. De vuelta en el lujo helado de nuestro departamento, encontré un arete de perla y oro, inconfundiblemente de Isabella, su joven y ambiciosa asistente, la misma a la que él le acababa de susurrar una disculpa por "lo de ayer". La verdad me golpeó con la fuerza del impacto que vivimos: su indiferencia, sus "viajes de negocios", sus "horas extras" en la oficina. Todo encajaba en un patrón de traición. La mujer sumisa y devota que esperaba pacientemente las migajas de su atención, murió en esa cama de hospital. Abrí mi laptop, mi rostro pálido iluminado por la pantalla, y sin dudarlo, escribí un correo a Recursos Humanos de la empresa de Ricardo: "Asunto: Renuncia inmediata." No hubo explicaciones, solo mi nombre y la fecha de efectividad, inmediata. A la mañana siguiente, me quedé inmóvil en la cama, escuchando sus impacientes movimientos, esperando su café. "¡Sofía! ¿Y mi café? ¡Se me hace tarde para la chamba!" gritó desde la cocina. La pantalla de su celular, vibrando, reveló la humillación: una foto de Isabella con un comentario de Ricardo: "Lamento mucho lo de ayer, mi reina, te juro que te lo compensaré." Cualquier rastro de duda se evaporó, abrí mi laptop, acepté la oferta de trabajo de la competencia, un puesto de diseñadora principal que había rechazado por lealtad a él. Presioné "Enviar", el sonido más liberador que había escuchado en mi vida, el sonido del primer paso hacia mi nueva vida, una vida sin él.”
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