icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Hechizo de Celos: Obsesión Fatal

Capítulo 1 

Palabras:1109    |    Actualizado en: 08/07/2025

oscuros y profundos en un rostro lleno de arrugas, ca

lía a hierbas secas, a cera de vela y a alg

tu novio no es para l

o si se hubiera tragado

ndo las correas de mi mochila donde

ee en esas cosas, es solo

la cabeza

oblema es que a veces se parecen mucho, ese amuleto no da suerte, la quita, la interc

pesar del calor pegajos

amente y a veces sentía una fatiga tan grande que no podía ni sostener una aguja, pero lo atribuí al

so, pero sus palabras se quedaron flot

mente cuando me llamó, su voz son

s cómo se te va el talento,

ba loco, que sol

está haciendo se ponga el amuleto, pero solo funcionará si es

no, mi corazón l

éramos niños? ¿Y Sofía? Mi mejor amiga, mi herma

Ramón era solo un v

siquiera pensar en traicionar su con

tre, la más importante, la que decidía si podíamos apli

de actos y abr

zón se

urdos, casi infantiles, y peor aún, al lado había una cop

, un plagi

señora Elena, me miró con una d

o esperaba

cí al instante, eran míos, eran las ideas que le había contado emocionada hacía unas semanas, p

ardo estaba a su lado,

do, humillada, con l

vacío, tratando de respir

llena de una al

adie sospechó nada! El amuleto es increíble, sien

z de Ricardo

endré a ti, sin que la sombra de la 'gran diseñadora' Ximen

el aire se me fue

r amargo en mi boca, pe

lacial que se extendió desde mi p

ía confianza, solo había una c

tienda del mercado, ya no

n secos, mi man

todo a

o si lo hubiera sabi

les una probada de su propia medicina, p

era sencillo pero re

iana y, sin dudarlo, me hice un

ó, una gota ro

pequeño dije de plata, idén

uando se lo des, el amuleto original sentirá la llamada y querrá

e en mi mano,

única

formándose en mi mente,

sonaba rota, desesperada

s viéramos, qu

e una falsa compasión que

s sencillo, me despeiné un poco y me aseguré

u rostro mostró una mezc

abr

ento tanto, no

él, tembland

tú y Sofía son lo único que me que

o dije de plata

oteger a los que amas, yo... yo quiero que lo

on, la vanidad g

edos rozando el amuleto original que é

escarga eléctrica,

notó

me, siempre c

isa de depredador q

pero la mía era una prom

había c

, yo ponía

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Hechizo de Celos: Obsesión Fatal
Hechizo de Celos: Obsesión Fatal
“Don Ramón me miró fijamente, sus ojos pozos oscuros en un rostro de arrugas, cada una contando una historia. Su tiendita en el mercado de Sonora olía a hierbas, a cera, a algo antiguo que se pegaba en la ropa. "Ese amuleto que trae tu novio no es para la buena suerte, mija." Me reí nerviosa, apretando las correas de mi mochila, donde llevaba mis bocetos, mi vida. "Don Ramón, Ricardo no cree en esas cosas, es solo un regalo de su familia." Él negó con la cabeza lentamente. "Hay familias que regalan bendiciones y otras que regalan maldiciones, Ximena, el problema es que a veces se parecen mucho, ese amuleto no da suerte, la quita, la intercambia." Un escalofrío me recorrió a pesar del calor pegajoso de la Ciudad de México. Últimamente, mis lápices se rompían, mis telas se manchaban misteriosamente, y una fatiga inmensa me impedía sostener una aguja. Lo atribuí al estrés de la universidad, a la presión por mantener mi beca completa. Esa noche, Don Ramón volvió a mi mente, su voz urgente al teléfono. "Ya empezó, ¿verdad? Sientes cómo se te va el talento, cómo se te apagan las ideas." Le dije que estaba loco, que solo estaba cansada. "Para revertirlo, la persona que te lo está haciendo debe ponerse el amuleto, pero solo funcionará si esa persona te considera de su familia, si te quiere de verdad." Colgué, el corazón latiéndome. ¿Ricardo? ¿Mi Ricardo, el de toda la vida? ¿Y Sofía? ¿Mi mejor amiga, mi hermana del alma? Era imposible. Entonces, la presentación final del semestre. Abrí mi portafolio. Mis diseños no estaban. En su lugar, bocetos burdos, infantiles, y una copia exacta de diseños franceses. Era plagio descarado. La directora, la señora Elena, me miró con decepción que me partió el alma. "Ximena, no esperaba esto de ti." Mientras me acusaban, vi a Sofía presentar sus diseños, ¡mis ideas! Ricardo a su lado, sonriendo con orgullo. Salí corriendo, humillada, las lágrimas cegándome. Me escondí en un pasillo vacío y los escuché. La voz de Sofía, llena de una alegría maliciosa. "Funcionó, Ricardo, funcionó a la perfección, ¡nadie sospechó nada! El amuleto es increíble, siento todas sus ideas en mi cabeza, ¡soy un genio!" Luego, la voz de Ricardo, mi Ricardo. "Te lo dije, mi amor, con esto, tú tendrás la beca y yo te tendré a ti, sin que la sombra de la 'gran diseñadora' Ximena nos estorbe, ya era hora de que supiera cuál es su lugar." Me quedé helada. La traición, un sabor amargo en mi boca. No sentí tristeza, solo un frío glacial. No había ingenuidad, no había confianza. Solo una certeza: Don Ramón tenía razón.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10