icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Mi Venganza, Mi Destino

Capítulo 4 

Palabras:944    |    Actualizado en: 08/07/2025

comenzara a llorar. Con un movimiento brusco,

o a su cuarto y haz qu

or el pasillo. Yo me quedé inmóvil, sintiéndome extrañamente vacía. El shock había dado paso a una especie de anestesia emoc

e. "Sofía, por favor

nterrumpí, mi voz era plana, sin vida

sar la magnitud del derrumbe. Apoyé las manos en el lavabo de mármol y me miré en el espejo. La mujer que me devolvía la mira

uro y, al pasar por la habitación de huéspedes donde se alojaba Fernanda, escuché algo. Un susurro, seguido de u

en la cama con Fernanda. Él la estaba abrazando por la espalda, susurrándole cosas al oído. Ella se giró y lo besó. Just

o triunfo. Lo había hecho a propósito. Había dejado la puerta abierta para

as. Me enderecé. Avancé el último paso que me separaba de la puerta. Y con un movimiento suave y deliberado, la cerré por completo,

por toda la casa. Corrí escaleras abajo y la encontré en el comedor, con Leíto

anto me vio. "¡Sabías que es alérgico a

l había dejado preparado un cóctel de camarones para el

ije con calma, pero mi v

los gritos. Al ver al niño, no preguntó nada.

contorsionado por la ira. Le arrebató el niñ

enté explicar, pero é

encima del hombro, su tono ll

acia mí. Su rostro era una máscara de odio. "Vas a paga

fuerza contra el borde afilado de una consola de mármol. Un dolor agudo y cegador me recorrió d

e sobre mí con una expresión de suficiencia. Nuestras miradas se cruzaron. Y él no hizo nad

e brotando de mis ojos. Él me había visto caer, herida, y me había abandonado sin dudarlo. En es

mí, vibró. Con la mano sana, lo levant

¿Estás lista

. Miré alrededor de la casa que una vez consideré mi futuro h

ué mi teléfono y abrí un nuevo mensaje. El destinatari

erminamos. No vue

tigua vida. El sol de la mañana me cegó por un momento, pero se sent

-

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Mi Venganza, Mi Destino
Mi Venganza, Mi Destino
“El aire del aeropuerto de la Ciudad de México vibraba con una electricidad que solo yo sentía. Después de tres años esperando a Leonardo, mi prometido y renombrado chef, el hombre que me robó el corazón, la pantalla parpadeó: "Aterrizado". Pero mi alivio se hizo pedazos cuando lo escuché susurrar al teléfono: "Todo va según el plan. Le pediré que nos casemos. Una vez que sea mi esposa, el dinero de los Romero será nuestro. Esto es por nuestro futuro, por el de Leíto. Necesito asegurar este matrimonio, ¿entiendes? Esta vieja fortuna es la clave." Leíto. Un hijo. ¿Su hijo? Mi cuerpo se paralizó al ver a una mujer llamarlo: "¡Leo!", con un niño de unos dos años, una copia de él. Él tartamudeó una excusa patética: "Ella es... Fernanda Díaz. Una colega. Su situación es complicada." Ella sonrió con burla: "¿Colega? Leo, cariño, no creo que esa sea la palabra adecuada." Entonces lo entendí, él había construido una familia a mis espaldas, usándome mientras tanto para asegurar un futuro lleno de lujos. Mi ira me dio la fuerza para susurrar: "Sube al coche, Leo. Hablaremos en casa." Pero la humillación no terminó ahí. Esa noche, Fernanda se presentó en mi habitación con el niño, quien usaba mi relicario, mi símbolo de amor, que Leo juró llevar por siempre. Ella sonrió: "Leo me lo dio hace más de dos años, cuando le dije que estaba embarazada de Leíto. Dijo que era un símbolo de su compromiso con nosotros, con su nueva familia." Leo, mi prometido, el hombre que me engañó, estaba criando un hijo con su amante, ¡y yo había sido la ciega que pagaba por su doble vida! Con una furia fría, decidí que esto no quedaría así. No huiría, contraatacaría. Marqué un número, el de Ricardo Alcántara, el magnate misterioso que una vez me propuso matrimonio. "Acepto", dije. "Diles que Sofía Romero está lista para su propuesta."”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10