icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Corazón de Mariachi, Alma Valiente

Capítulo 4 

Palabras:568    |    Actualizado en: 08/07/2025

te a su espalda, Xóchitl corrió por las calles t

lvidado por la mayoría, un lugar de lápidas

olores anaranjados y morados, un telón de fondo

las voces ásperas de

s, una que tenía una estatua de una mujer con los ojos vendados,

guitarrón en alto, listo para

í no hay nada!" ,

éramos! ¡Quizás el mapa está

o en el silencio del cementerio, los hombr

imer matón. "¿Vienes a ver el espect

rcándose lentamente. "El tesoro era su música, su espír

mbre

labras no llenan los bolsill

s alto, tensando los múscul

incapaz de soportar la v

o del impacto

obre el cementerio, un silencio que fue roto por una

tra, y

sin que nadie la tocara, las notas flotaban en el air

ieron, el miedo desf

? ¿Brujería?"

y mientras sonaba, la tierra frente a la tumb

el suelo, dibujando el contor

ón del suelo se hundió, revelando un pasadizo osc

sión, cayó de las manos del matón y rodó sua

ya no se sentía inerte, vib

estaban paralizados po

rendía, Xóchitl se dirigió hacia el pasadizo, co

ombres, la codicia finalmente su

ándose para ser los primer

, cada paso la alejaba más del mundo que conocía y l

a un susurro suave, parec

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Corazón de Mariachi, Alma Valiente
Corazón de Mariachi, Alma Valiente
“El sol de la tarde apenas calentaba el polvo del pueblo, pero no secaba las lágrimas de Xóchitl. Con Luna, mi hija, ardiendo en fiebre, y mi Pedro ya no aquí, solo me quedaba su guitarrón. Era su alma, su música, la historia de nuestro amor. Lo llevé a la plaza, un último intento desesperado por venderlo y comprar la vida de mi niña. Pero mientras la esperanza se me escapaba, una camioneta negra se detuvo frente a mí. De ella bajó El Jefe, el hombre cuya crueldad se susurraba en cada esquina. "Así que la viuda del músico," dijo, y mi corazón se encogió. Me arrebató el guitarrón, no solo despojándome de él, sino también de la última pieza de mi esposo. "La música que contenía ya está muerta, como su dueño," se burló. Un dolor que no conocía me atravesó. ¿Cómo iba a salvar a la pequeña Luna ahora? Cuando creí que no me quedaba nada, los hombres regresaron. "El Jefe dice que el guitarrón de tu marido esconde algo," uno de ellos gruñó. Mencionar mi "estúpida leyenda familiar" y su "tesoro" me heló la sangre. "¿Cuál es el secreto de la melodía inconclusa?" preguntaron. No lo sabía. Pedro se había llevado su secreto a la tumba, o al menos eso creía. Pero la amenaza fue clara: "Tu linda hijita podría empeorar de repente." La rabia me encendió. Necesitaba ir al viejo cementerio, el lugar de la "Dama de la Justicia" . Algo me decía que allí, entre lápidas retorcidas, encontraría una respuesta, no para un tesoro de oro, sino para la libertad de mi pueblo y el legado de mi Pedro.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 8