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Regreso al Infierno: Mi Dulce Venganza

Capítulo 3 

Palabras:680    |    Actualizado en: 08/07/2025

i casa se transformó e

en línea, mirando catálogos de yates. Mi madre compraba compulsivamente ropa de diseñador con tarjetas de

una de las familias más ricas del país. "¡Se morirán de la

rfeccionaba su papel con u

practicando su sonrisa discreta en cada espejo. Hablaba c

ormó un día, como si estuviera compartiendo un secreto de estado. "Y

, repetí yo,

a observaban

ó mi padre. "¡Ni su prop

i amor!", la alababa mi m

bablemente tenía cámaras ocultas en cada rincón. Pensar que podían engañarlo con una imitación superficial era el colmo de la estupidez. Él no se había enamor

ieron que era el

ncontrado a una mujer desorientada en la carretera. Dirían que parecía haber sufrido un accidente, q

propia "genialidad". "Nos presentaremos como buenos samarita

staba calcula

una de López a través de Daniela... ¡Seremos más ricos q

ahorrado, un disco duro con mis proyectos personales. Mi plan era simple: una vez que hicieran la llamada y la atención se centrara en ellos, yo de

principal. La adrenalina bombeaba en mis ve

pomo de la puerta, una figur

mi p

as, Sofía?", su voz e

ron detrás de él, bloqueand

s. "Eres parte de esto. Necesitamos que confirmes la historia.

stedes", dije, mi voz

ro de Elena López torcido

a sepa quién tiene la tecnología para crear una réplica humana

i habitación y cerraron la p

tima esperanza muriendo. Estaba prisionera de su locu

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Regreso al Infierno: Mi Dulce Venganza
Regreso al Infierno: Mi Dulce Venganza
“Mi hermana, Daniela, siempre tuvo una ambición tan grande, que se sentía en el aire de mi laboratorio. Sus ojos brillaban con una luz especial, mientras me señalaba la pantalla holográfica. "Quiero su cara, su vida, todo", me dijo, refiriéndose a la discreta esposa del magnate tecnológico Ricardo López. Mis vellos se erizaron, a pesar del calor del equipo. Le advertí que no era un simple filtro de redes, sino una clonación biométrica completa, ilegal y peligrosa. "¡No me importa!", siseó, con una fuerza sorprendente en su agarre. "He secuestrado a la verdadera. Nadie lo sabrá. ¡Solo tienes que hacer tu magia, hermanita!" Un recuerdo amargo me golpeó: la vez anterior, le di la misma advertencia. Le rogué que no lo hiciera, que Ricardo López no era tonto, que era un genio paranoico y cruel. Ella pareció escuchar, me abrazó y me dijo que lo pensaría. Esa misma noche, un pinchazo agudo en el cuello, una neurotoxina digital que frió mi sistema nervioso. "¡Perra, no quieres ayudarme porque me tienes envidia!", escupió Daniela, mientras se cernía sobre mí, con el rostro deformado por el odio. "¡Si yo no puedo ser la esposa del magnate, tú tampoco vivirás!" El último recuerdo fue su sonrisa triunfante, antes de que la oscuridad me tragara. Pero desperté en mi laboratorio, mi corazón latiendo a mil, justo cuando Daniela entraba con su petición demencial. Había regresado, había renacido en el día que lo cambió todo. La miré, a mi hermana, a mi asesina, y una calma helada se apoderó de mí. Esta vez, si Daniela estaba tan empeñada en correr hacia su destrucción, no solo le abriría la puerta, le construiría una autopista directa al mismísimo infierno.”
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