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Corazón Roto: Un Nuevo Comienzo

Capítulo 4 

Palabras:877    |    Actualizado en: 08/07/2025

siado. Alguien en la parte de atrás arrojó una lata de refresco vacía q

que no pasó desapercibido. Su único pensamiento era Isabella, a salvo e

gritó una voz, pero fu

nto áspero. El dolor agudo en sus rodillas fue eclipsado por la humillación ardiente.

ciales se abrieron paso, no con la urgencia de rescatar a una v

ciales, mirando a Sofía en el suelo con claro fastidio. "Señora, v

on!" , protestó Sofía,

o si estuviera hablando

Usted vino aquí a provocar. Ahora, levántese

la víctima, pero a los ojos de la ley y del mundo, era

ía de la casa, de la mano de Carolina, y en su pequeña mano llevaba un cochecito de juguete idéntic

jos muy abiertos, una mez

, dijo con la inocencia cruel

o en el mismo pavimento que había herido a Sofía. Emp

iendo de la casa

!" , le gritó a Sofía, como si sus

vamente hacia el niño, el instinto maternal superan

toques, m

humillante diseñado para "calmarla". Le quitaron el teléfono. Lo único que podía hacer era sentarse

de noche. Lo primero que hizo fue llama

do a un niño para atacarme! ¡Me arrestaron, Ricardo!

de fondo en la l

en el hospital con Mat

en su mano que la humillación

que entender... Hay cosas que no sabes" . Empezó a divagar so

lo. Era el mismo disco ray

do. No me importan tus secret

réeme, estoy haciendo

pero definitivo. Se sentía como si estuviera cort

do pesadillas. Cuando Sofía entró en su habitación, la niña

temblorosa, "¿es verdad que t

e quedó

e dijo eso

o vio en la tele. Dijo que por eso e

ra no solo la acusaban de ser una ladrona, sino que usaban

ía llegado a los

con la rabia protectora que la inundó en ese momento. Esto ya no

ntaba envenenarla. Y para hacerlo, estaba dispuesta a

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Corazón Roto: Un Nuevo Comienzo
Corazón Roto: Un Nuevo Comienzo
“Mi vida era un cuento de hadas moderno: diseñadora de moda exitosa, madre de una niña adorable y esposa de Ricardo Vargas, el hombre perfecto. Pero esa noche, en el lanzamiento de mi nueva colección, una mujer apareció de la nada, congelando mi sonrisa con una acusación devastadora. "Mi nombre es Elena Castillo. Y este es mi certificado de matrimonio con Ricardo Vargas. Llevamos cinco años casados" . El mundo se me vino encima. Él, mi esposo, no dijo nada, su rostro pálido lo decía todo mientras los flashes de las cámaras explotaban con mi humillación. De la noche a la mañana, pasé de ser la diseñadora del año a "la rompehogares" , despedida, acosada en redes sociales, mi hogar convertido en una jaula de oro. "¿Qué está diciendo? Ricardo, ¡dile que se calle!" le supliqué, pero él solo me pedía tiempo, más mentiras, más excusas. Y la pesadilla no terminaba. Elena, la supuesta "esposa" , usó su blog para pintarme como la depredadora, publicando fotos de su vida con Ricardo, ¡y de su hijo Mateo, quien usaba ropa idéntica a la de mi Isabella! Luego un día, Isabella llegó del preescolar con el rostro arañado, sollozando: "Mateo me empujó. Dijo que mi mami es una bruja mala que le robó a su papi" . En ese instante, algo se rompió dentro de mí y prometí que nadie más lastimaría a mi hija. Decidí que la verdad iba a explotar y que lucharía por Isabella hasta las últimas consecuencias. Con el corazón destrozado y una furia helada, no supe que la mentira de Ricardo era mucho más profunda y oscura de lo que jamás había imaginado.”
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