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Adiós, Ricardo; Hola, Mundo

Capítulo 3 

Palabras:794    |    Actualizado en: 08/07/2025

en la pared, era un testimonio de una mentira. Comencé a empacar. No con la prisa desesperada de la noche anterior

uerta se abrió. Era Ricardo. Su rostro ya no mostrab

reguntó, viendo la malet

respondí,

a vez con más suavidad, pero aun a

re funcionaba conmigo. "Sé que ayer me pasé. Estaba estresado, la presión de l

erfecta. La mirada arrepentida, la voz suave. Por un s

toda la mañana. Dijo que tal vez debería irse

a cocina parpadeó en mi memoria. ¿Llorando? Qué actriz

ste?" pregunté

í. Es tu hermana,

definía. En ese momento, supe que cualquier intento de

una calma que lo sorprendió.

? ¿Estás terminando conmigo? ¿Una semana

respondí, volviendo a mi m

siento. ¿Ok? Siento lo del brindis. Fue estúpido. Estaba tratando de poner celosa a

el coche sin preguntar, me dejó helada. Ni siquie

de 'luz de luna'? ¿Eso tam

puso pálido

oz temblando ligeramente. "Y vi la g

cara. Se quedó sin palabras. La verdad

esde la adolescencia. El mismo aroma que siempre había asociado con seguridad y hogar. Ahora, m

abíamos dormido, los recuerdos que flotaban como fantasmas, todo estaba impregna

gando al inodoro antes de que mi cuerpo expulsara el desayuno que apenas habí

ta del baño, su rostro una

voz con un borde de irritación. No había preocupació

oca en el lavabo. Lo miré a través del es

iendo con dificultad. "Tú, ella, esta casa, esta

de resignación, tomó un poco de papel y comenzó a limpiar el suelo junto al inodoro. El gran Rica

dejándolo con su desorden. Volví a mi maleta y

iendo porque el desorden lo ofendía, porque rompía la ilusión

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Adiós, Ricardo; Hola, Mundo
Adiós, Ricardo; Hola, Mundo
“El aire en el salón erapeso, cargado con el aroma de mi inminente felicidad. Era mi fiesta de compromiso, el día que Ricardo y yo, amigos desde la infancia, habíamos soñado durante veintidós años. Pero su brindis, ante toda la élite de la ciudad, desató una pesadilla. "Por Sofía", dijo, "mi prometida. Siempre a la sombra, siempre dispuesta, siempre... conveniente". Luego, sus ojos se fijaron en mi hermana adoptiva, Isabella, su verdadera "luz de luna", la inalcanzable. Caí, humillada y con la muñeca fracturada, mientras Ricardo apartaba su atención de mí para consolar a Isabella, la que siempre había sido su obsesión. Las voces de ellos, Ricardo e Isabella, me persiguieron hasta nuestra suite, confesando su romance oculto por años. "Ella creyó que podría tomar tu lugar", escuché a Ricardo decir, "nadie puede". Mi corazón se hizo pedazos al ver cómo le ponía a Isabella un anillo más grande y hermoso, el verdadero "anillo de luna", enterándome además que el mío era de segunda mano. Mi amor, mi confianza, mis esperanzas, todo se convirtió en cenizas. El dolor y la traición me desgarraron, pero un fuego nuevo empezó a arder dentro de mí: rabia. "No habrá boda", le informé a mi jefa, justo antes de bloquear a Ricardo, a Isabella y a mis padres. Dejé atrás la mentira, y volé hacia un nuevo comienzo en París, con la promesa de no mirar atrás.”
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