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Adiós, Ricardo; Hola, Mundo

Capítulo 2 

Palabras:793    |    Actualizado en: 08/07/2025

bía vendado torpemente con lo que encontré en el botiquín. Bajé a la cocina del departamento en busca de

, bebiendo café de mi taza favorita. La escena era t

tidio, como si mi presencia fuera una molestia. "Tenemos

Lo miré, incrédul

o, sé que estás sensible, pero salir corriendo así

co. "Tú. No te atrevas a habla

contra el suelo. "¿Qué viste? ¿Viste cómo consolaba

robó el collar de mi abuela y me culpó a mí. Dejó de serlo cada vez que saboteaba mis proyectos de l

emás. Mis padres, siempre distantes, la habían adoptado cuando éramos niñas y desde el principio la

u rostro a centímetros del mío, sus ojos oscuros po

miento no cuenta?

ba lesionada. Un grito de dolor se me escapó. Fue la primera vez que Ricardo me ponía una mano encima con ira. El

iseé, tratand

isculpa a Isa

ena con una pequeña sonrisa de triunfo en sus labios, una expresión de

un

intensificó. Vi puntos ne

"Siempre aferrándote a mí, siempre necesitándome. ¿Crees que no

una verdad retorcida, diseñada para tocar mis inseguridades más profundas. Porque una

ntí al caer la noche anterior. Era como si estuviera reviviend

atrás, chocando contra el mostrador de la

eta y me había raspado toda la rodilla. Ricardo corrió hacia mí, me ayudó a levantarme, limpió mi herida con su propi

Mi héroe. Mi salva

go. No había nada. Solo un extraño con un rostro familiar, un

za se convirtió en hielo. La chica que lo amaba, la que lo

mi muñeca era un fuego sordo, pero el dolor en mi alma

salvar. Ya no había n

uedaba

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Adiós, Ricardo; Hola, Mundo
Adiós, Ricardo; Hola, Mundo
“El aire en el salón erapeso, cargado con el aroma de mi inminente felicidad. Era mi fiesta de compromiso, el día que Ricardo y yo, amigos desde la infancia, habíamos soñado durante veintidós años. Pero su brindis, ante toda la élite de la ciudad, desató una pesadilla. "Por Sofía", dijo, "mi prometida. Siempre a la sombra, siempre dispuesta, siempre... conveniente". Luego, sus ojos se fijaron en mi hermana adoptiva, Isabella, su verdadera "luz de luna", la inalcanzable. Caí, humillada y con la muñeca fracturada, mientras Ricardo apartaba su atención de mí para consolar a Isabella, la que siempre había sido su obsesión. Las voces de ellos, Ricardo e Isabella, me persiguieron hasta nuestra suite, confesando su romance oculto por años. "Ella creyó que podría tomar tu lugar", escuché a Ricardo decir, "nadie puede". Mi corazón se hizo pedazos al ver cómo le ponía a Isabella un anillo más grande y hermoso, el verdadero "anillo de luna", enterándome además que el mío era de segunda mano. Mi amor, mi confianza, mis esperanzas, todo se convirtió en cenizas. El dolor y la traición me desgarraron, pero un fuego nuevo empezó a arder dentro de mí: rabia. "No habrá boda", le informé a mi jefa, justo antes de bloquear a Ricardo, a Isabella y a mis padres. Dejé atrás la mentira, y volé hacia un nuevo comienzo en París, con la promesa de no mirar atrás.”
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