icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Herencia Oculta: Mi Dulce Venganza

Capítulo 1 

Palabras:960    |    Actualizado en: 07/07/2025

masiado silenciosa, demasiado limpia. Era la cena familiar de cada mes, un ritual que llevaba diez años soportando por Sofía. Ell

traje impecable y sonrisa fa

ser cálida, "por el nuevo proyecto de Eduard

asiento, un tipo de casi treinta años que vivía de subir fotos con ropa pre

moverse, ¿entiendes? No como otros q

la sangre subir a mi cara, pero me contuve. Sofía a mi lado se rio, una risita n

aunque en su tono no había regaño, sino complicidad. "Deja e

el que yo había construido desde cero con mi trabajo, con el dinero que había ahorrado durante años, el que había pue

dres, su increíble habilidad para no hacer nada productivo. El tío Carlos anunció que le comprarían un coche nue

gastronómico que había visitado "Fuego Lento" y había escrito una reseña espectacular. P

en la sala, y Eduardo, con una confianza

"Como ahora vas a ser de la familia, pues... se me ocurrió que podrías prestarme unos doscientos

ero nunca de esa forma tan descarada, tan directa. Miré a

sonrió,

y con el dinero", dijo, como si y

o, poniendo una mano e

te apoya. Lo que necesites, te lo da

z años, después de estar a punto de casarme con su hija, no era familia. Er

a espalda baja de Sofía, un toque demasiado íntimo, demasiado familiar. Ella no se apartó. Al contrario, por un segund

sas cómplices, las veces que los encontraba hablando en susurros y s

ersación se detuvo. Cuatro par

je, mi voz sonando ex

na, con falsa preocupación. "Pero si todav

, respondí, mirándola directamente

, denso, casi se podía tocar. La so

tás hablando?", susu

a. Mi mente ya no estaba allí. Estaba repasando diez años de relación, die

taba a su nombre. Una ola de frío me recorri

teléfono. No llamé a mis amigos. No llamé

Necesito que nos veamos mañana a primera hor

sa que nunca había sido un hogar. La rabia que había estado conteniendo em

Y yo iba a recup

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Herencia Oculta: Mi Dulce Venganza
Herencia Oculta: Mi Dulce Venganza
“El aroma a romero y a carne asada llenaba la enorme casa de los Del Valle, donde, como cada mes, soportaba la cena familiar por el amor de Sofía, mi novia desde hacía diez años, mi futura esposa. La sonrisa engreída de Eduardo, su primo, y las palabras despectivas de su tía, me hacían sentir como un empleado, un "gatito" sin importancia. Mi restaurante, Fuego Lento, mi pasión, mi esfuerzo de años, que tontamente puse a nombre de Sofía como prueba de amor y confianza antes de la boda, era solo un "restaurancito" que podía ser usado como banco personal para el vago de su primo. Mi mundo se detuvo cuando vi a Eduardo tocar a Sofía de una forma inaceptablemente íntima, y ella no se apartó, incluso se inclinó hacia él, revelando la farsa. "No hay detalles de qué hablar", les dije, "se cancela la boda", mi voz extrañamente tranquila, mientras diez años de humillaciones se desmoronaban. Marqué el número de mi abogado, Arturo. "Arturo, soy Ricardo. Necesito verte mañana a primera hora. Es sobre el restaurante... y todo lo demás". Sofía, furiosa, me confrontó en mi departamento, minimizando sus acciones, llamándome infantil por querer terminar. "¿Estás loco?", se rio. "¿Devolverte el restaurante? ¡Ni en tus sueños, Ricardo! Legalmente es mío. Me lo regalaste". La rabia se transformó en una calma helada, una claridad absoluta: el fin era este, y yo iba a recuperar cada centavo. "Te veré en los tribunales, Sofía". Para mi sorpresa, el enigmático Armando Morales, dueño de Hoteles Grand Lux, me defendió de las provocaciones de Eduardo, revelando un secreto que cambiaría todo: "Les presento a mi hijo. Ricardo Morales-Castañeda. Heredero principal de la cadena de Hoteles Grand Lux". Sofía, al ver su error, balbuceó: "Ricky... yo no sabía...". "Ese es el punto, Sofía", le dije, "tú no sabías. Y me juzgaste con la información que tenías. Y eso es todo lo que necesito saber". Recuperé mi restaurante, pero la verdad aún era más retorcida: Sofía y Eduardo eran amantes, y ella estaba embarazada. Acorralada por su familia para casarse con él. "¡Te vas a casar con tu primo la próxima semana! No vamos a permitir que un bastardo sin apellido manche el nombre de esta familia". A un paso de la locura, Sofía se derrumbó. La miré, una figura rota por sus propias decisiones. Mi antigua vida quedó atrás cuando le di a Sofía los medios para escapar, una tarjeta con el número de una abogada y las llaves de mi viejo coche, un último vestigio de humanidad. "Gracias. Soy libre", rezaba una postal de Oaxaca, el eco del alma de Sofía.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10