icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Mano De La Suerte

Capítulo 3 

Palabras:656    |    Actualizado en: 07/07/2025

uerta, petrificada, incapaz de proces

ía, pero esto era diferente, era un nivel de

ien hacerle eso

hueso? ¿Por una su

e negaba a

e la reacción de

completamente quieta, aceptando el castigo sin una sola pr

no suplicó

con la espalda rect

más aterradora qu

ente era una víctima indefensa o si había a

tisfecho, se dio l

ados en sangre

s, escuincl

rago largo d

n aq

casa y no volver jamás, sentí mis piernas

os me tenía

decerlo solo emp

lentos, como si avanzara

, señalando a Elena con la botella. "Nece

látigo e

era ásper

una t

le" ,

e negó a moverse. Miré el látigo, lu

día h

es!" gritó Don Ricard

bofe

a cabeza y caí al suelo, el sabor m

ue agudo,

ntate!"

ndo, las lágrimas

go, o la próxima serás t

a E

us ojos se encont

y profunda quietud, casi como si me estuviera dando

anos temblaban tanto que

ojos y lo

pero el sonido de la piel

Don Rica

vez"

ce de

tra

na parte de mí se

e estaba desvaneciendo, reemplazada por una cás

uinto golpe,

a estaba cubierta

heló la sangre

ue vi en

go, comenzaron a brillar con una luz

era una ilusión, un tru

ro

s miraba, las heridas comenzaron a cerrarse, la p

otra vez lisa y pálida, c

, con el látigo colga

o era

o era

ada frente a mí no era u

algo

iguo y t

de participar

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Mano De La Suerte
La Mano De La Suerte
“La hacienda olía a tierra mojada cuando Don Ricardo llegó, imponente como siempre. Pero esta vez, no venía solo; a su lado una mujer, distinta a todas las demás. Era la ventana de la cocina mi observatorio secreto cuando él la bajó, lenta y frágil. Su cuerpo delgado, su vestido sucio, su rostro oculto tras el cabello negro. Hasta que Don Ricardo la empujó, y grité mi sorpresa en silencio. "¡Guadalupe! ¡Ven acá, muchacha inútil!" me gritó, como a uno de sus perros. Ahí estaba él, con su barriga y cara roja, sujetando a la mujer. "Ella se quedará aquí. Es... una pariente lejana" . Una excusa ridícula, pues todos sabían que Don Ricardo solo amaba su dinero y una estúpida leyenda, la de la "Mano de la Fortuna" . Una leyenda de un hueso, un fémur, que traía prosperidad. Ella levantó la cabeza un instante, y lo que vi me heló la sangre. Esos ojos. Eran los ojos de mi madre, Doña Elena, muerta años atrás. Un vacío antiguo, una mirada perdida. Don Ricardo la devoraba con la vista, como a un objeto valioso, un amuleto. La misma mirada que a veces me dedicaba a mí. Su codicia, pura y sin disimulo. Mi madre había muerto, ¿o no? Su destino, una fiebre, pero yo siempre supe algo más. La sabiduría ancestral de mi madre, la que Ricardo creía la clave de su fortuna, y un fémur que él había robado. Ahora, esta mujer con sus ojos, y la misma maldición. Un latigazo, brutal, y su quejido liberó un torrente de terror en mí. "Me perteneces, Elena" , le susurró mi padrastro, usando el nombre de mi madre. "Pronto, tendré la otra 'Mano de la Fortuna' . La que está en tu pierna" . Él no solo la torturaba; planeaba mutilarla. Me obligó a latigarla. Mi cerebro gritaba "no" , pero su golpe me tiró al suelo, y la sangre llenó mi boca. "Ahora haz lo que te digo, o la próxima serás tú" . Miré a Elena, y en sus ojos, no había miedo. Asentie, con el látigo en mano. Cerré los ojos, y el golpe resonó. No era la Guadalupe de antes. Pero entonces, las heridas del látigo brillaron con una luz verdosa, apenas visible. Y sanaron. Al instante. Ella no era humana. No era una pariente lejana. ¿Una bruja? ¿Un espíritu? El miedo me invadió, un miedo profundo y real. ¿Qué horrible secreto guardaba esta mujer con los ojos de mi madre? ¿Y qué papel jugaría yo en la retorcida danza de Don Ricardo y su sed de sangre y poder? Algo terrible estaba por venir.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 15