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No Soy Tuya

Capítulo 1 

Palabras:718    |    Actualizado en: 07/07/2025

idido

durante la mitad de mi vida, sino

transmitieron una paz que no había sentido en años. Sus ojos oscuros, llen

na preocupación de años. "Ese muchacho de la ciudad, Gael... nunca me gust

rgado. Sabía de las noches que pasé perfeccionando diseños de vajillas para su nuevo restaurante en la Ciudad de México, de

uestro patio lleno de flores de buganvill

tí un cansancio profundo, como el que se

tes

a nueva temporada," su voz sonaba distante, llena de la arr

ca, Gael," res

unciendo el ceño, molesto por mi a

a de reproche, como si yo fuera una empleada más y no la

ver a mi

Sofía está aquí conmigo. Está escogiendo unos diseños tuyos para una s

enda que mi abuela me contaba de niña. Eran mi pieza más preciada, el alma de

va", una influencer de moda cuyo único talento era mani

l? ¿Sigu

amente con la cabeza, su expresió

go," dije, m

opinión sobre qué vestido us

adiós. Nunc

obra de teatro desde muy lejos. Veía a los personajes, escuchaba sus líneas, pero ya no sentí

en esa ciudad fría, me había llamado la seman

cina lo pagaste tú con la herencia de tu padre. Cree que fue un 'inversor anónimo'," m

dentro de mí se hab

ando extraña a mis propios oídos

r qué? ¡E

ría la humillación final," respondí

de nuestro pueblo. Lo amé cuando se fue a la capital a estudiar para ser chef,

o silencioso, no puede vivir de un sol

ejar que el viento se lleva

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No Soy Tuya
No Soy Tuya
“Decidí casarme, pero no con Gael, el hombre al que había amado y servido durante media vida, sino con Diego, el mariachi del pueblo. Mi abuela suspiró, aliviada, diciendo que ese "muchacho de la ciudad" nunca fue para mí, con un "corazón ciego." Mientras planeaba mi nueva vida, sonó mi teléfono: era Gael, exigiendo que volviera a la Ciudad de México para revisar menús. Como si fuera una empleada más, no la amiga de la infancia que sacrificó todo por su sueño. La gota que derramó el vaso fue cuando, con total descaro, me dijo que Sofía, su "hermana adoptiva" e influencer, estaba usando mis preciosos platos de colibríes, mi alma en forma de cerámica, un regalo mío para ÉL, para su sesión de fotos. Para Gael, yo solo era una "artesana," una proveedora de "objetos bonitos" para su "feed." Una noche, cuando lo confronté, se burló: "Eran solo unos platos, no es para tanto. Te ayuda a promocionarte. Deja de ser tan dramática." Esa noche, bebí mezcal con Diego y sus amigos mariachis hasta que las lágrimas, por fin, se volvieron de victoria. Marco, su sous-chef, me llamó, rogándome que le contara la verdad: que yo pagué su préstamo, que vendí mis joyas por sus cuchillos. Pero me negué. ¿Para qué? ¿Para que me valorara? "Buscar su reconocimiento sería la humillación final. Y ya estoy cansada de humillarme." De vuelta en la Ciudad de México, Sofía me empujó y me quemó con café, mientras Gael, ciego por su "hermana," me acusaba de atacarla. "Eres un monstruo, Xochitl," dijo, arrojándome al oscuro y húmedo sótano, despojándome de todo, incluso de mi lugar en su vida. Allí, a punto de morir por un extraño veneno que entró a mi cuerpo sin mi consentimiento, en la oscuridad más profunda, mi cuerpo tembló, no de dolor, sino por un antiguo calor que emanaba de mí. Mi poder ancestral, oculto por mi devoción, despertó. Con una rabia helada, rompí la cerradura, quemé el huipil de mi boda con Gael, y corté el sello que nos unía, liberándome de él para siempre. "¿Casarme con quién, Gael? ¡No soy tuya! ¡Nunca lo fui! ¡Fui una estúpida, sí, pero ya no más! ¡Vete al infierno!" La furia me invadió, una ola purificadora. El día de mi boda con Diego, Gael apareció, furioso, gritando que yo era suya. Pero Diego no era solo un mariachi. Con un poder inexplicable, lo apartó. Aunque el espíritu de Gael intentó reescribir mi destino, atándome a él con su sangre "divina", nuestro vínculo era irrompible. Ahora, vivo bajo el sol de Oaxaca, con Diego y nuestra hija Itzel, mientras Gael, el "señor triste del mercado", paga el precio de su soberbia, para siempre solitario.”
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