icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Cuando el Amor Se Quiebra

Capítulo 3 

Palabras:685    |    Actualizado en: 07/07/2025

antuvo una actitud estrictamente profesional en la oficina. Las llamadas a deshoras

ficina para ir a cenar con unos viejos

"Te lo dije. Luis es solo un empleado. No hay nada raro. Fui t

con la

es que le diste un lugar que no le correspondía. Un lugar de

Un reloj? Es solo din

construimos juntos y usarlo para impresionar a alg

mezcla de frustrac

"Ya te pedí perdón. Te prometí que no volvería a pasar y lo estoy cum

iscutir era inútil. Parecía que hablábamos idiomas di

y se rompió en la fies

e los invitados con una sonrisa radiante. Yo estaba a su lado, el silencioso consorte, el pa

me acercó. Llevaba un traje impecable y esa

rdo," dijo, con un t

ndí. Sol

to era deliberado. En su muñeca ya no estaba el reloj de oro. En su lugar, había uno nuevo. Un reloj

loj. Era la forma

n susurro venenoso. "Dice que este modelo se adapta mejor a mi

staba observando. Cuando nuestras miradas se encontraron, ella

el último hilo de esperanza que me quedaba se rompió. La rabia era una brasa ardiente en mi pecho, pero la decepción era un frío que la

una palabra. Mientras caminaba hacia la terra

nuevo relo

ma con su protegido. Qué

ible ver cómo tu esposa le com

No era mi imaginación. No eran mis celos. Era real. Todos lo veí

e no era nada comparado con el hielo que se había instalado en mi corazón. Se acabó. No más advertenc

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Cuando el Amor Se Quiebra
Cuando el Amor Se Quiebra
“El aroma a pan recién horneado siempre había sido mi refugio, un recordatorio de la vida simple que amaba, incluso mientras la fortuna de mi esposa, Sofía, crecía exponencialmente. Éramos Ricardo, el panadero humilde, y Sofía, la magnate de la moda; un contraste que, según ella, nos hacía fuertes. Pero esa fortaleza se desmoronó cuando un reloj de lujo, un regalo para su joven asistente Luis, se convirtió en el símbolo de una traición pública. Lo vi en la panadería, entregándole el costoso reloj con una familiaridad hiriente, como si celebraran un secreto que no me incluía. Intenté hablarlo esa noche, pero Sofía, con una frialdad que me destrozó, desestimó mis sentimientos, acusándome de celos infantiles. Años de lealtad, de construir su imperio hombro con hombro, se desvanecían bajo la sombra de un descarado favoritismo. El desprecio se hizo público en la fiesta anual de la empresa. Luis, exhibiendo un nuevo y más caro reloj aún, se jactaba de la "generosidad" de Sofía, mientras ella nos observaba y giraba la cara. Escuché los murmullos, las miradas de lástima de los demás, confirmando que mi humillación era el espectáculo de la noche. ¿Cómo podía la mujer que me prometió un "nosotros contra el mundo" pisotear nuestra promesa con tanta indiferencia? ¿Era ciego o el único que no veía que este hombre ponía en peligro todo lo que habíamos construido? La ira y la decepción se fusionaron en una decisión fría: Sofía no solo había roto una promesa; había declarado la guerra. Y yo, el Vargas que nadie conocía, estaba a punto de recordarle al mundo lo que significa el verdadero poder.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10