icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
El Desprecio de Mi Adelita

El Desprecio de Mi Adelita

icon

Introducción 

Palabras:511    |    Actualizado en: 07/07/2025

y a llanta quemada todav

etros de mi cabeza, dejándome destrozado,

a", bajar del vehículo, con una calma a

nas pude susurrar, mientra

" Sánchez, mi rival de jaripeos, el "compadre" de toda su

x" , dijo Ricardo, con una voz lle

hacia mí, y en sus ojos vi un desprecio

omo una lápida, "Tres años cuidándome,

uesos rotos me atravesó, el "castigo del do

que una mujer como Lupita se iba a qu

, una mueca t

Te dije que era demasiado

n el jaripeo, salvé a Lupita de un toro de

ccidente, Alex. Todo fue planeado. Necesitábamos que

arrodilló

ía el mejor. No es solo talento, ¿verdad, Alex? Es un 'sistema', un poder qu

mi "accidente", los tres años a su lado

i "don de charro" y con él, vivir par

é el campeón"

pita, con una chispa de locura en los ojos.

dolor físico; mi amor, mi amistad, mi carrer

mi abuelo me heredó, las luce

radora se apoderó de mí: ellos querían el don,

mi voz extrañamente fuer

en el don, deseando que se trans

aunque fuera lo

on codicia, sin idea del inf

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Desprecio de Mi Adelita
El Desprecio de Mi Adelita
“El olor a tierra mojada y a llanta quemada todavía se aferraba a mi nariz. La camioneta de Lupita se detuvo a centímetros de mi cabeza, dejándome destrozado, un amasijo de huesos rotos bajo su peso. Desde el suelo, vi a Lupita, mi "Adelita", bajar del vehículo, con una calma aterradora, sin una pizca de preocupación. "¿Por qué, Lupita?" , apenas pude susurrar, mientras mi visión se desvanecía. Ella ni siquiera me miró; sus ojos fijos en Ricardo "El Rico" Sánchez, mi rival de jaripeos, el "compadre" de toda su vida, quien se acercaba para abrazarla en posesión descarada. "Porque ya no te necesitamos, Alex" , dijo Ricardo, con una voz llena de triunfo que aún no comprendía. Por primera vez, Lupita bajó la mirada hacia mí, y en sus ojos vi un desprecio frío y calculado que me heló la sangre. "Tres años, Alex" , su voz tan plana como una lápida, "Tres años cuidándome, haciéndote el mártir. Todo para esto." Un dolor mucho más profundo que el de mis huesos rotos me atravesó, el "castigo del don", la maldición que venía con mi habilidad. Ricardo se burló, "¿De verdad creíste que una mujer como Lupita se iba a quedar con un lisiado como tú por amor?" Lupita sonrió, una mueca torcida y fea. "Te lo advertí, compadre. Te dije que era demasiado noble, demasiado tonto." Me aferré a un recuerdo: hace tres años, en el jaripeo, salvé a Lupita de un toro desenfrenado, destrozando mi carrera taurina. "¿Accidente?" , se burló Lupita. "No hubo ningún accidente, Alex. Todo fue planeado. Necesitábamos que renunciaras a tu don, que te quedaras vulnerable." Ricardo se arrodilló a mi lado. "Tu habilidad con los caballos, con el lazo. Esa conexión mágica que te hacía el mejor. No es solo talento, ¿verdad, Alex? Es un 'sistema', un poder que te da éxito. Y ahora," sonrió, mostrando sus dientes blancos, "es nuestro." Todo había sido un engaño: su devoción, mi "accidente", los tres años a su lado como un perro fiel, cuidándola y amándola. Fue un plan meticuloso para robarme mi "don de charro" y con él, vivir para siempre en la gloria de los jaripeos. "Ahora yo seré el campeón" , dijo Ricardo. "Viviremos para siempre, Alex" , añadió Lupita, con una chispa de locura en los ojos. "En la cima. Sin dolor, sin limitaciones." La traición fue tan vasta que casi ahogaba mi dolor físico; mi amor, mi amistad, mi carrera, mi futuro, todo reducido a una vil mentira. Miré la casa y el rancho que mi abuelo me heredó, las luces encendidas; ya no eran míos. En medio de mi agonía, una idea extraña y liberadora se apoderó de mí: ellos querían el don, pero desconocían el tormento que traía consigo. "¿Lo quieren?" , dije, mi voz extrañamente fuerte. "Tómenlo. Es suyo." En mi mente, concentré mi energía en el don, deseando que se transfiriera a ellos y los consumiera. Quería liberarme, aunque fuera lo último que hiciera. Lupita y Ricardo sonrieron con codicia, sin idea del infierno que acababan de heredar.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 1416 Capítulo 15