icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Preferencia De Mi Madre

Capítulo 2 

Palabras:514    |    Actualizado en: 03/07/2025

a nada. Mi esposo, Miguel, conducía en silencio, respetando m

ué, mamá? ¿Por qu

ncioso que retumb

abía pedido, una carrera en la que yo corría con todas mis fuerzas m

pasado, hacia la cocina

is. Mi madre nos servía el des

dos con tocino, un vaso de leche

elto, sin tocino, lech

egunté un día, con la inocencia de una

era levantó la vi

cer fuerte y sano. Tú tienes que cu

devastadora. No era por salud, no era por

cia se repi

ás nuevo. Yo recibía sus cosas usadas o versiones más baratas. Si él rompía algo, er

idí que si no podía ganar en el campo

é estu

e matemáticas, con reconocimientos de la escuela. Pensaba que si le demostraba q

la secundaria. Todo eran dieces. No había ni un solo nueve. Corrí a

ué el primer lugar

ón favorito, tejiendo una bufa

ó un vistazo rápido al papel y dijo:

ó a su

n abrazo. Ni un "est

rtaba lo que yo hiciera, nunca sería suficiente. Dejé de b

er irme de esa casa lo más pronto posible, para construir mi propia vida, u

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Preferencia De Mi Madre
La Preferencia De Mi Madre
“El olor a antiséptico y a tristeza se me pegaba al alma en la unidad de cuidados intensivos, mientras sostenía la mano de mi madre moribunda. Llevaba días sin dormir, cuando el abogado y mi hermano Ricardo, impecable como siempre, entraron con el rostro sombrío que anunciaba el fin. Mi madre, Elena, con un hilo de voz, dictó su testamento: "Todo mi dinero... mis propiedades... la casa familiar... todo es para mi hijo, Ricardo." El aire se me fue de los pulmones al escucharla, dejándome solo a mí, Sofía, un viejo joyero carcomido y la frase que me congeló el alma: "Ricardo me necesita más. Tú siempre has sabido cuidarte sola." Esta distribución brutal e injusta, donde su favoritismo se sellaba, me destrozó, pues toda mi vida había luchado por su aprobación, solo para ser castigada por mi propia fortaleza. Mi madre, a quien serví y cuidé hasta el final, eligió darlo todo a mi codicioso hermano, el favorito. Aun así, cuando, llena de rabia y desprecio, fui a deshacerme del viejo joyero que me dejó, un anticuario descubrió un doble fondo. Ahí, ocultas bajo baratijas sin valor, brillaban joyas de incalculable valor. Era el tesoro escondido de la familia. Comprendí entonces la última lección de mi madre: no fue desprecio, sino una protección desesperada contra el lado oscuro de Ricardo. Pero mi hermano, consumido por la envidia al descubrir mi secreto, no se detendría ante nada para robarme lo que consideraba suyo.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10