icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

La Preferencia De Mi Madre

Capítulo 1 

Palabras:884    |    Actualizado en: 03/07/2025

tristeza se pegaba en la r

aridad que me ponía los nervios de punta. Cada bip era un recordatorio de que el corazón de mi

oda junto a su cama, viendo cómo su rostro, antes tan severo, s

erta se abrió. No

su cara de funeral. Detrás de él, entró mi hermano Ricardo, impecablemente ves

voz suave. "Tu madre quiere ha

ancio. Ricardo se acercó a la cama por el otro lado, con una

dijo él, tomando l

agudos y críticos, pero ahora estaban hundidos, rodeados de sombr

y su voz era un hilo de

brió su portafolio y

o necesito que lo confirmes

asintió d

mpezó a decir, y cada palab

a. No era por la herencia,

tas bancarias... mis propie

esperaba que dijera que lo dividirí

ara mi hij

me fue de l

o de esos que te deja sin respiración. Las máquinas seguía

señal, alguna duda, algo. Pero su

decir, con la vo

o pesado, espeso, qu

mi madre, con una sonrisa

un esfuerzo visible, "le dejo mi vie

joy

ía a guardado y que, hasta donde yo sabía, solo

nerla. Era un grito ahogado, lleno de años de resentimiento, de noches sin d

iró. No había amor en sus ojos. Solo

n una simpleza brutal. "Él no es fuerte co

taba castigando por mi fortaleza. Me estaba castigando por ser la h

ez carraspeó, vis

ibución es... muy desigual. Podría ser impugnada. Sofí

soltó un

a y yo nos arreglamos. ¿Verdad, Sofía?

itar. Me miraba como si yo fuera una niña pequeña a la que había q

as lágrimas

il. Siempre lo había sido. Su favoritismo por Ricardo era u

pia voz me sonó extraña, le

olor era tan grande que se había con

ra agotado por completo. Como si ya hubiera cerrado el capítulo de su vida que

la v

n esa habitación

y cruel. La puerta de la habitación se cerró detrás de mí, y el

por fin dejé que las lágr

Obtenga su bonus en la App

Abrir
La Preferencia De Mi Madre
La Preferencia De Mi Madre
“El olor a antiséptico y a tristeza se me pegaba al alma en la unidad de cuidados intensivos, mientras sostenía la mano de mi madre moribunda. Llevaba días sin dormir, cuando el abogado y mi hermano Ricardo, impecable como siempre, entraron con el rostro sombrío que anunciaba el fin. Mi madre, Elena, con un hilo de voz, dictó su testamento: "Todo mi dinero... mis propiedades... la casa familiar... todo es para mi hijo, Ricardo." El aire se me fue de los pulmones al escucharla, dejándome solo a mí, Sofía, un viejo joyero carcomido y la frase que me congeló el alma: "Ricardo me necesita más. Tú siempre has sabido cuidarte sola." Esta distribución brutal e injusta, donde su favoritismo se sellaba, me destrozó, pues toda mi vida había luchado por su aprobación, solo para ser castigada por mi propia fortaleza. Mi madre, a quien serví y cuidé hasta el final, eligió darlo todo a mi codicioso hermano, el favorito. Aun así, cuando, llena de rabia y desprecio, fui a deshacerme del viejo joyero que me dejó, un anticuario descubrió un doble fondo. Ahí, ocultas bajo baratijas sin valor, brillaban joyas de incalculable valor. Era el tesoro escondido de la familia. Comprendí entonces la última lección de mi madre: no fue desprecio, sino una protección desesperada contra el lado oscuro de Ricardo. Pero mi hermano, consumido por la envidia al descubrir mi secreto, no se detendría ante nada para robarme lo que consideraba suyo.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10