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La Mujer Despreciada Por Su Familia

Capítulo 1 

Palabras:816    |    Actualizado en: 03/07/2025

el frío suelo de mármol del recibidor, con un dolor agudo que me partía el abdomen. Cada respir

erfectamente lustrados, se detuvieron a unos centímetros de mi cara. Luego

o Elena, su voz era un susurro meloso, cargado de

respondió Ricardo con una frialdad que helaba los huesos. Su v

plemente me miraron desde arriba, como si yo fu

un beso, un chasqui

agarrada por la cintura, sus cuerpos pegados, y su boca devoraba la de ella

lorido y sangrante fuera invisible. El dolor de la traición era mil veces pe

idad que me había negado a ver durante años. Todas las mentiras, las excusas, las sospechas que había barrido debajo de la alfombra, ahora salía

ño en el que había trabajado durante meses, la pieza central de mi nueva colección, un vestido que

bocetos. "Déjame guardarlos en la caja fuert

miento de su nueva línea de ropa para la cadena de tiendas de nuestra madre. La pieza estrella era mi vestido. Idént

olo un negocio. Elena tiene la plataforma, tú no. Nuestr

a defenderme, sino para protegerlos a ellos. Me acusó de ser una envidiosa, una fracasada que quería hundir a su hermana.

ia sangre, viendo cómo mi prometido y mi her

, me sacudió. Un gemido se escapó de mis lab

, que había caído cerca. Mis dedos temblorosos rozaron la tel

ovimiento. Se apartó de El

ntentas

y luego se agachó. No para ayudarme, sino para sac

nadie. No vas a ar

arrojó mi teléfono contra la p

n de acero. Ya no había nada que salvar. Ni mi relación,

e salir

que

, ignorándome de nuevo, yo reunía las pocas fuerzas que me quedaban. Me arrastraría si fuera necesa

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La Mujer Despreciada Por Su Familia
La Mujer Despreciada Por Su Familia
“El olor metálico de la sangre llenaba mis fosas nasales, espeso y mareador. Estaba tirada en el frío suelo de mármol de mi propio recibidor, con un dolor agudo que me partía el abdomen. Desde el suelo, vi sus pies: los carísimos zapatos italianos de Ricardo, mi prometido, y los tacones de aguja de Elena, mi propia hermana, posicionándose a centímetros de mi cara. "Ricardo, ¿está bien? Se golpeó muy fuerte" , susurró Elena, con una falsa preocupación que me revolvió el estómago, mientras la boca de Ricardo devoraba la suya, ignorando mi cuerpo casi inerte. El dolor de la traición era mil veces peor que el golpe. Dos días después, en el hospital, la enfermera me confirmó lo inevitable: "Lamento informarle que perdió el embarazo" . Regresé a casa, la escena de mi dolor, para encontrarlos en la cocina, riéndose, Elena con una de mis batas de seda, Ricardo dándole fresas con una ternura que nunca me había mostrado. Ellos me vieron, Elena puso su máscara de actriz y Ricardo, ni se molestó en fingir. Abrí Instagram en mi nuevo teléfono y vi la prueba de su traición documentada para todo el mundo, mientras yo yacía en un hospital: "Encontrando la felicidad en los lugares más inesperados. A veces, el amor verdadero tarda en revelarse" , decía una de las fotos. La náusea subió por mi garganta, y con ella, una pregunta que me quemaba la garganta: "¿Dónde está mi vestido? ¿El que robaron?". Ricardo se rio, cruel: "¿Bebé? No seas dramática, Sofía. Fue un accidente. Además, ¿cómo sabes que era mío?" . Esa fue la última gota. Mientras empacaba mis cosas, Ricardo bloqueó la puerta, exigiendo que me quedara, acusándome de estar "histérica" . Le di una bofetada. En ese momento, su teléfono sonó, era Elena, fingiendo un malestar para arrastrarlo de vuelta a su lado. Cuando él volvió a subir, mi hijo, Leo, apareció en la puerta, manipulado, repitiendo lo que Elena le había dicho: "¡Mi mamá está llorando! Dice que eres mala. Que la quieres lastimar. ¿Por qué eres tan mala, tía Sofía?" . Mirando a Ricardo, dije con una calma que lo desarmó: "No tenemos nada de qué hablar. Quiero el divorcio" . Él se burló: "¿Divorcio? Ni siquiera estamos casados. Y si te vas, te vas sin nada. Todo está a mi nombre, ¿recuerdas?" . "No quiero tu dinero. Quiero mi libertad" . Mi madre me llamó, furiosa, confirmando mi desvío como peón defectuoso: "¡Inútil! ¡Siempre has sido una inútil! ¡Tu hermana, ella sí sabe cómo conseguir lo que quiere! ¡Tú solo sabes dibujar tus garabatos estúpidos!" . Colgué. "Tú dejaste de ser mi madre hace mucho tiempo" . Con la maleta en la mano, me juré que no volvería a mirar atrás.”
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