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Matrimonio Fingido A Verdadero

Capítulo 3 

Palabras:792    |    Actualizado en: 03/07/2025

ún quedaban en el penthouse de Ricardo, cosas de mi madre, recuerdos que no podí

iera si todavía era la señora de la casa o una simple visitante. El viaje en el a

cibió, un perfume caro y floral que no era el mío. El apartam

miné hacia la recámara principal

aba solo, Elen

tado en la cama, en pantalones de pijama, y Elena, de pie frente a él, le estaba ajustando la corbata de un traje que

me paralizó, fue lo q

cumpleaños, una pieza única, con hilos de plata y un patrón de colibríes que solo

mo si fuera un acceso

ipsando el dolor y la tristeza. Di un paso dent

voz sonó extraña,

ció el ceño, molesto por la interrupción. Elena, por

te" , dijo con falsa dulzu

tes" , repetí, dando

riciando la tela del rebozo. "Este chal es precioso, lo

interrumpí, mi voz temblaba de ira.

os antes de que su rostro se compus

o a Ricardo. "Ricardo, dile algo, está muy al

convirtiendo mi justa indignación en

, por un momento en que él viera la verdad. Pero lo que vi en

"Estás haciendo una escena por nada,

ella está usando algo que me pertenece, algo

a cama. Había un par de aretes de perlas, los mismo

n llegaron aquí por accidente" ,

sión no cambió. Se levantó de la cama y se paró f

a tarde y se quedó a dormir en la habitación de huéspedes, no

vista. La cama no estaba hecha, y habí

omo si fuera est

se endurec

a ti misma" , espetó. "Ahora, pídele una disculpa a

traición era absoluta, completa. No solo me había engañado, sino que me exigía que me disculpara

mor que una vez sentí por él

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Matrimonio Fingido A Verdadero
Matrimonio Fingido A Verdadero
“El teléfono sonó, con una urgencia que te heló la sangre. "Señorita Sofía, la condición de su madre se ha complicado... el costo de la cirugía es elevado y necesitamos un depósito para asegurar el quirófano..." Te aferraste al teléfono, sintiendo el pánico, tu madre, la mujer que tejía rebozos con magia en sus manos, estaba en peligro y no tenías cómo ayudarla. Solo había una persona, Ricardo, tu novio de diez años, el exitoso empresario, el hombre con el que creías haber construido una vida. Corriste a su oficina, un imponente edificio de cristal, pero su asistente, Elena, te bloqueó: "Ricardo está extremadamente ocupado, no puede ser interrumpido." Horas te consumieron en la humillante sala de espera, mientras tus mensajes a Ricardo se perdían en el vacío. La noche cayó, y el hospital volvió a llamar. "Señorita Sofía... hicimos todo lo que pudimos... su madre... lo siento mucho, falleció hace unos minutos." El teléfono se te resbaló, el mundo se silenció. Y entonces, Ricardo salió de su oficina, riendo, te vio bañada en lágrimas y soltó: "¿Todavía aquí, Sofía? ¿Qué pasa? Haces una escena." "Mi madre murió," le dijiste, y su pésame fue torpe, indiferente. Miraste al hombre al que le diste diez años, y sentiste un vacío helado. "Terminamos, Ricardo. Se acabó." Te fuiste, dejando atrás una década de mentiras. Pero el tormento no terminó ahí, Ricardo, ajeno a tu dolor, continuó con su manipulación, incluso después de que tu madre fuera enterrada, solo para confirmar la farsa de su amor. En su penthouse, encontraste a Elena, luciendo el rebozo que tu madre había tejido para ti, confirmando tus peores sospechas. "¡Quítate eso!" , rugiste, tu ira finalmente explotando. "¡Me has estado robando! ¡Ambos me han estado usando!" La verdad te golpeó con la fuerza de un huracán: Ricardo y Elena te habían saboteado sistemáticamente, bloqueando tu carrera, robando tus ganancias. "¡Estás despedida! Lárgate de mi empresa y de mi vida, ahora mismo." Pero en medio del shock, una calma extraña te invadió. "No puedes despedirme, Ricardo. Porque yo renuncio." Con una nueva fuerza, te alejas de su sombra y de su mundo. En medio del caos, surge Javier, el amigo silencioso que siempre estuvo en los márgenes de tu vida. "Cásate conmigo," te propuso, ofreciéndote un ancla en tu tormenta. Una idea audaz y un poco loca comenzó a formarse en tu mente. "Javier, no solo no te voy a rechazar, sino que quiero que me ayudes a hacer algo." Juntos, planean una declaración pública que Ricardo nunca podría olvidar, una que sellaría tu libertad y tu venganza.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 1012 Capítulo 1113 Capítulo 1214 Capítulo 1315 Capítulo 14