icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Vivo Por Sí Misma

Capítulo 4 

Palabras:738    |    Actualizado en: 03/07/2025

de marketing, "Las hermanas chef, Sofía y Camila, el ejemplo perfecto de unión y t

, cómplices, unidas, una

a, asistiendo a terapia a escondidas, mientras Camila se volvía c

a escuela de gastronomía, la que importaba, la

sangrar, sabía que esta vez no había trampa pos

cocina era mi refugio, el único lugar donde las reglas e

n dos semanas después

de la cocina, bajo la a

ción con una beca completa, la puntua

la contenía una

cio fue

rar, un llanto esca

lanzándome una mir

tudio, su rostro era una má

"y he encontrado la solución pe

presentimiento crec

ela mañana y vas a cede

los pulmones, por un mom

Qu

do. "Tú ya eres buena, no necesitas esa escuela tanto como ella, esta oportunidad p

za de una bofetada, todo el dolor, toda la humillac

diciendo? ¡Me he pasado la vida entera sacrificándome por ella! ¡Estoy enferma po

a y se acercó a mí, por un instante vi un destello

r tus 'problemas' para chantajearme! ¡Todo lo que

ue estaba sobre el escritorio, el líquido hirv

lor inicial, él pareció reaccionar, su e

e, no fue mi intención", d

mi mano, que ya empezaba a

e toq

la quemadura, que ya era una ampolla enorme y

isa satisfecha

Para papá, tú y yo siempre seremos lo mismo, no importa cuá

eda mi lugar", dije

ncogió de

na j

efinitivamente, el último hilo de esperanza,

, un recordatorio físico y

no había nada por lo que lucha

rio y saqué una pequeña mochila, empecé a meter lo poco que consi

había un destino, sol

me, o morirí

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Vivo Por Sí Misma
Vivo Por Sí Misma
“El olor a aceite quemado y ese humo picándome los ojos fueron la primera señal del infierno que vivía. Mi padre, un chef aclamado, me miraba con esa decepción familiar, no por el desastre en la sartén, sino por mí. "Camila solo estaba aprendiendo, tenías que ser paciente con ella", decía con una voz tranquila que me aplastaba. Mi hermana, Camila, lloraba lágrimas falsas, un truco para ganarse a papá, mientras yo callaba la verdad de su sabotaje. Para mi padre, mi talento no era un don, sino una carga, una deuda perpetua con mi mediocre hermana, a la que había que "nivelar". Una vez me dijo: "No es justo para Camila que tú siempre seas la mejor". Así crecí, mi esfuerzo castigado, la mediocridad de Camila premiada, viviendo con una ansiedad que mi padre llamaba "drama". Cuando fui aceptada en la mejor escuela de gastronomía, y Camila no, mi padre tuvo la "solución justa": "Vas a cederle tu lugar a Camila, es tu deber como hermana". En mi furia, le grité que su "igualdad" me había enfermado, y él, en un arrebato, derramó café hirviendo sobre mi mano. Camila, con una sonrisa satisfecha, me soltó: "Para papá, tú y yo siempre seremos lo mismo, no importa cuánto te esfuerces". En ese instante, algo se rompió dentro de mí: el amor, la esperanza, todo. Esa noche, con la quemadura hirviendo en mi piel, empaqué una pequeña mochila, sin rumbo fijo, solo con la certeza de que debía irme o moriría. Me paré en un puente, al borde del abismo, mi teléfono vibrando con las amenazas de mi padre: "Vuelve a casa ahora mismo, Sofía, no hagas esto más difícil". Pero un desconocido se acercó, revelando sus propias cicatrices, y me dijo: "Tu vida es tuya, no dejes que gane, no les des el gusto, vete de aquí, pero vive". En ese momento, mi padre me encontró, y mientras me sostenía la mano quemada, me advirtió: "Me has hecho pasar una vergüenza terrible, arreglaremos esto en casa". Pero ya no había "nosotros", ni "hogar". Encerrada en mi cuarto, hice lo único que quedaba: marqué un número prohibido, el de mi tía Elena. "Tía Elena, soy yo, Sofía... ¿puedes venir por mí?". Hubo un silencio atónito, luego, sin dudarlo, ella respondió: "Claro que sí, mi niña, voy para allá ahora mismo".”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10