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Amor Ciego: El Bombero Traicionado

Capítulo 2 

Palabras:1083    |    Actualizado en: 02/07/2025

a tortura: la mano de Ricardo sobre la cintura de Ana, la sonrisa plácida de ella, la respiración tranquila del pequeñ

s películas violentas, llenan la mente de impureza" . Recordó cómo él, como un tonto, había aceptado todo, creyendo que era por un bien mayor, por salvar su matrimonio. Y ahora veía la verdad: esas reglas solo ap

maleta. Empezó a meter su ropa de forma mecánica, sin pensar. Cada prenda era un recuerdo, una promesa rota

ruido. Ana y Ricardo se sobresaltaron. Ella se incorporó de inmediato, cubriénd

onoció como suya. Era la voz de un hombre que ya no ten

co en sus ojos. Pero fue solo un espejismo. Rápidament

¿Cómo que no? ¿Después de esto?

odo de purificación. Las leyes de mi fe son muy claras. Un divorcio ahora sería un

tó Gustavo, señalando a Ricardo, que seguía en la cama, ob

iseó Ana. "Vas a d

a, vistiéndose con una parsimonia irritante. "Creo que es mejor

neno en los ojos. "¿Ves lo que provocas? ¡Por tu culpa, un hombre bueno y su hijo inoce

culpable. Pero la imagen de ellos dos en la cama era demasiado poderosa. "Me da igual a dónde se vayan" , dijo, dándose la vuelta.

y dolor. Minutos después, escuchó que se abría la puerta. Era Ana. Traía en la mano un papel q

oy a firmar nada. Eres mi esposo, Gustavo. Y tu deber es quedarte a mi lado, apoyarme. Si intentas irte, me aseguraré de que todo el mundo sepa qué clase de hombre eres. Un hombre que aba

blica, su red de contactos y su supuesta devoc

él no reaccionaba, se le acercó y le dio una bofetada. El sonido resonó en el

o una mano encima. Ese golpe fue la última conexión que sentía con ella, y se rompió. La miró a

calma gélida. "No me importa lo

eran falsas, otra herramienta de su arsenal de manipulación. "No puedes hacerme esto, Gustavo" , sollozó. "Te necesit

errumpió él. Se levantó, cogió su

lida. "¡No te llevarás nada! ¡Todo lo que hay

firmeza, y salió de la habitación. Mientras bajaba las escaleras, la escuchó gritar su nombre, una mezcla de rabia y desesperación. Pero él

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Amor Ciego: El Bombero Traicionado
Amor Ciego: El Bombero Traicionado
“Mi matrimonio con Ana era perfecto, o eso creía yo. Llevábamos cinco años casados, pero desde hacía dos, la intimidad se había esfumado, reemplazada por su repentina santidad y la abstinencia justificada por una "purificación espiritual". Yo, Gustavo, un bombero que la amaba incondicionalmente, aguantaba en silencio, haciendo de esposo devoto, sacrificando mi propia felicidad por la esperanza de recuperar a la mujer de la que me enamoré. Pero un día, durante un incendio menor, la vi riendo a carcajadas en un centro comercial, de una forma que no recordaba, con un hombre que la abrazaba posesivamente y un niño de dos años en sus brazos. La traición me golpeó como un camión: Ana me había estado engañando durante años, ocultándome a su amante, Ricardo, ¡y a su hijo, Luisito!, mientras me condenaba por mis "necesidades primitivas". Como si no fuera suficiente, llegó a casa y me anunció gélidamente: "Quiero que adoptemos un niño... Luisito. ¡Y Ricardo, su padre, se mudará con nosotros!". Intentó justificarlo todo con su falsa fe: "Es un alma necesitada, como buena católica es mi deber ayudarlo", y me humilló llamando a mi dolor "escenas mundanas" que "manchaban su espíritu". ¡Ella usaba la religión para encubrir su infamia y pisotearme! La noche en que los descubrí en mi propia cama, a Ana, Ricardo y el niño, en mi propia casa, el mundo se me vino abajo. Les exigí el divorcio, pero ella sonrió con desdén: "¡No puedo divorciarme! Un escándalo así mancharía mi imagen y mi trabajo. Si intentas irte, ¡destruiré tu reputación de héroe!": me abofeteó, amenazando con calumniarme. Con el corazón destrozado y el alma aniquilada, me fui. Pero la vida, burlona, me dio otra dosis de crueldad. Tras sufrir un accidente que me dejó malherido, Ana, mi esposa, me abandonó a mi suerte en medio de la calle, demostrándome una indiferencia que me heló la sangre. Al día siguiente, ella me llamó, no para preocuparse, sino para ordenarme que sacara mis cosas de "nuestra" casa: ¡había decidido instalar allí a su amante y a su hijo! Fue entonces cuando, al revisar mi laptop, descubrí un álbum de "Mi verdadero amor": fotos y videos de Ana y Ricardo besándose en la playa hacía año, y ¡videos de Luisito desde su nacimiento! ¡Luisito era SU hijo! La mentira, el desprecio, la hipocresía me explotaron en la cara. Pero una extraña sensación de liberación me invadió. Me di cuenta de que llevaba años viviendo una farsa y que era hora de despertar. Ahora, esta bomba iba a estallar.”
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