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Regreso a Mi Hogar Verdadero

Capítulo 1 

Palabras:733    |    Actualizado en: 02/07/2025

ubterráneo, o más bien

s largos años, sentí el frío del suelo de mármol bajo mi cuerpo, pero no pude sentir mis

o mis ojos se acostumbraron, vi la figura alta y dominante de

lobales", un gigante tecnológico multimi

na, la talentosa diseñadora de vide

o blanco que contrastaba brutal

con el pelo enmarañado y la piel pálida por la falta de sol, mis pi

n un desdén que me

of

fría, com

ad de ganar el premio de diseño con tu plagio, i

cir? Cualquier palabra mía

, su voz ca

ertido, si quieres seguir siendo la señora de l

encia apenas disimulada en su rostro,

uro con ella, mírala, y

impecable, la v

y sin emociones resonó en mi ment

ado por completo, su índice de favorabilidad hacia ti es

do a este mundo, me había dado la "mi

a construir su imperio d

do fue

rédito, me acusó de plagiar su trabajo, un diseño de videojuego que

go de amor,

ncerró en ese laboratorio su

umillarme frente a la mujer

a amado con todo mi ser, y luego a

la traición... todo se a

quedab

ma en mi mente, mi voz int

volver

culpa, se impacientó, interpre

ntímetros del mío, su alie

¡Te dije que

ó con crueldad, una sonr

ue no has apren

arrarme del brazo, probablemen

s rozaron mi piel, mi cuer

tasma, partículas de luz se despr

ambió de ira a una confus

qué está

us manos atravesaron mi cu

retrocedien

odrigo, contorsionado por un horror

ando solo el silencio y un hom

io, se volvió loco esa misma tarde, gritando el nombre de una espo

-

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Regreso a Mi Hogar Verdadero
Regreso a Mi Hogar Verdadero
“Salí de ese laboratorio subterráneo, si es que a tres años de encierro se le puede llamar salir, arrastrando mis piernas inútiles, recordatorio constante de la crueldad de mi esposo, Rodrigo. El aire fresco, un lujo olvidado, golpeó mi rostro pálido y demacrado, contrastando con el resplandor de Elena, la supuesta "alma gemela" de Rodrigo, radiante a su lado mientras a mí la suciedad y la desnutrición me desfiguraban. Él, director millonario de "Innovaciones Globales", me miró con desdén gélido: "Sofía, le robaste a Elena el premio, casi la matas. Arrodíllate y pídele disculpas si quieres seguir siendo la señora de la Torre." Mi corazón, antes entregado, se encogió ante la burla velada de Elena, que actuaba la víctima perfecta. En mi mente, la voz del sistema, que me trajo aquí para conquistar a Rodrigo, sentenció: "Misión fallida, favorabilidad -100. ¿Desea renunciar y volver a casa?" Tres años encerrada, acusada de plagiar mi propio trabajo, incriminada en un accidente que yo previne, mis piernas rotas por su orden, mi hijo Carlitos envenenado con mentiras en mi contra, todo mientras Rodrigo creyó cada palabra de Elena, la verdadera manipuladora. La humillación, el dolor y la traición me abrumaban; no quedaba nada que salvar. "Sí", le susurré al sistema, "quiero volver a casa". Pero el destino, o la ironía, tenía otros planes. Justo cuando Rodrigo, impaciente por mi silencio, se acercaba para arrastrarme, mi cuerpo comenzó a desvanecerse en partículas de luz, dejándolo sumido en un pánico ciego. Me marché, desaparecí del mundo. Sin embargo, mi verdadero martirio estaba por revelarse. No regresé a casa, sino que mi conciencia fue lanzada a un vacío perturbador, donde descubrí la amarga verdad: Rodrigo no quería castigarme con el encierro, sino convertirme en el último sacrificio para Elena, su "alma gemela". Necesitaban un donante de corazón, y yo era la candidata perfecta, mi existencia, borrada, mi corazón, arrancado para su felicidad postiza. La cruelmente orquestada "enfermedad cardíaca" de Elena, la médica sobornada, todo un plan diabólico. La furia me invadió como nunca antes. ¿Sacrificar a la madre de su hijo por una mentira, por una mujer que no merecía vivir, y peor aún, manipular a mi propio hijo para odiarme? ¡Era insoportable! Pero justo cuando la jeringa sedante se acercaba, la voz desesperada de Carlitos irrumpió en la sala de operaciones: "¡PAPÁ, NO! ¡Leí su diario! ¡Elena es la mentirosa! ¡Ella lo planeó todo!" Rodrigo quedó paralizado al ver en la mano de nuestro hijo mi diario, la verdad expuesta. No importaba lo tarde que fuera, algo en mí renacería. Mi corazón se detuvo, pero una nueva misión me esperaba. El sistema me dio una opción: regresar y rectificar, salvar a Rodrigo de su oscuridad, y en el proceso, salvar también la vida de mi sobrina, quien en mi mundo original, se estaba muriendo. Tuve que aceptar, regresando no al vacío, sino al momento exacto en que mi vida se desmoronó, esta vez para cambiar mi destino y el de aquellos a quienes amo.”
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