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No Te Merece Mi Amor

Capítulo 4 

Palabras:671    |    Actualizado en: 01/07/2025

ntras tanto, mi nueva vida en "El Duende" florecía. Ricardo nos había dado el mejor estudio de Sevilla, con un suelo de madera que sonaba a gloria y es

elenco principal, los espectáculos de "Alma de Fuego" se habían convertido en una parodia. Las críticas online eran demoledoras. El públi

llamada f

los bailaores principales han ren

n su propia decisión. Quizás no les gustó q

ulpa! ¡Estás inten

mino. Te pedí el divorcio. Deb

ezó a llamarme sin cesar, sus mensa

e. Te daré la bonificació

esito. La acade

olor inicial se había transformado en u

de Patrick cuando el deportivo rojo de Leon frenó bruscamente frente a nosotros. Luciana bajó

sconde la rata," dijo Leon,

r. "Máximo, tenemos q

fajo de billetes del bolsillo y me lo arrojó

que vales. Ahora, arrodíllate y pídele perdón a Luciana por el daño que

ecio absoluto. Todo el dolor y la ira de los últimos siete a

, tropezando con sus propios pies y aterrizando de

ió hacia Leon, igno

e. Se volvió hacia mí, con los ojos llenos de furia. "¡Se acabó, Máximo! ¡Te va

ión en mi rostro. Saqué un sob

olestes," dije con calm

ivorcio, finalizado y sellado por el juzgado esa misma mañana. La ley permitía fi

luego de nuevo al papel. La arrogancia se desv

es posible

dí. "Eres una mujer libr

ín sangrando y a un fajo de billetes esparcidos por el suelo como hojas

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No Te Merece Mi Amor
No Te Merece Mi Amor
“El sudor empapaba mi camisa. Acabábamos de ganar el Campeonato Nacional de Arte Flamenco, un triunfo para la academia de mi esposa, Luciana. Ella, con una sonrisa deslumbrante, me prometió una bonificación de 50.000 euros para renovar el estudio, un reconocimiento a siete años de esfuerzo construyendo su negocio con mi nombre y mi arte. Pero dos días después, en lugar de la transferencia bancaria, recibí unas castañuelas de souvenir de 50 euros. Luciana disculpó el engaño con excusas baratas sobre "gastos inesperados" y "no ser materialista". La humillación era amarga, pero lo peor llegó horas después. En redes sociales, Leon, un bailarín mediocre que Luciana acababa de contratar, posaba sonriente con un deportivo rojo: "¡Gracias a mi increíble mentora, Luciana García, por este regalo de promoción! ¡Un coche de 50.000 euros!". Los mismos 50.000 euros, mi bonificación prometida, ahora eran el capricho de su nuevo protegido. Luciana me justificó fríamente que era una inversión para la "imagen de la academia", que yo ya tenía "mi arte", mientras él tenía su "valor comercial". ¿Mi dignidad y siete años de matrimonio valían menos que unas estúpidas castañuelas de plástico? La farsa de nuestro matrimonio se derrumbó. Decidí que era suficiente.”
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