icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

No Soy la Luciana que Rompiste

Capítulo 2 

Palabras:654    |    Actualizado en: 01/07/2025

ue silenciosa

dirigirle una sola mirada más,

en un clamor confuso. Pude sentir c

uci

nario y corrió tras de mí, ignorando a los profes

é haces? ¡No

agarrándome del brazo. S

." Mi voz era un

confusión y el dolor. "¿Por qué? ¿Por qué actúas como si no me

lar," dije, intentando

un idiota, lo sé. Me equivoqué, L

i voz goteando sarcasmo. "Ahora, si me d

e incrédula. "Vamos, Lu. Ambos sabemos que nadie te

guía siendo el centro de mi universo, fu

. Levanté mi mano izquierda, dejando que la luz del pasillo iluminara e

y cas

a bajó hasta el anillo, y por un instante

ompuso casi

ira. Estás diciendo esto para herirme, para ca

cansada de la discusión. "No

un tirón brusco y seguí

guió hasta el aparcamiento, su voz u

or! ¡Hablemos! ¡So

jes en paz!" grité, gir

ue admitas que to

razo forzado, aplastando mi cuerpo contra el suyo. El olor de su colonia, la misma que u

oso!" Luché, empujándol

y el sonido de la bofetada reson

impacto, sus ojos se ab

o, una vocecita aguda y

Ma

nos gi

pelo oscuro y rizado, corría hacia nosotros

razándome con fuerza. "¡Ma

orazón desbordado de amor. "Yo

conductor del

acercó a nosotras. Su presencia emanaba una calma y una fuerza q

ora en mi cintura y m

z profunda y tranquila.

de Máximo. La confusión en el rostro de mi exnovio se tran

Chavez. M

Obtenga su bonus en la App

Abrir
No Soy la Luciana que Rompiste
No Soy la Luciana que Rompiste
“El auditorio vibraba, los focos cegaban y, en el escenario, Máximo Lawrence, el hombre que me destrozó, se preparaba para su gran acto. Siete años después de que me echara al abismo, me buscó con la mirada entre la multitud y, con una sonrisa estudiada, anunció: "Hay una persona especial aquí esta noche... una mujer que me prometió gloria con sus pasos." Sacó una caja de terciopelo, el público jadeó, y mi nombre, Luciana, resonó con una falsa emoción. "Cásate conmigo", me pidió, un broche de plata con castañuelas, idéntico al que perdí el día que me acusó, brillando en sus manos. Pero en mi mente, no veía al héroe romántico, sino al verdugo de hace siete años, señalándome ante los mismos periodistas. "¡Ella es una plagiaria! ¡Una ladrona!", gritó entonces, cerrándome las puertas al Ballet Nacional y al mundo del flamenco. Hoy, mi pasado regresaba con un show patético, ignorando que aquella Luciana que un día lo amó con locura ya no existe. Ahora yo era Luciana Castillo, la bailaora de flamenco que había conquistado Europa y que no le debía absolutamente nada. Me levanté sin una palabra, dispuesta a marcharme, a borrarlo de mi vida, cuando una diminuta voz rasgó el aire: "¡Mamá!" Y entonces, en el aparcamiento, mientras Máximo me acosaba, mi hija Sofía corrió hacia mí, y mi marido, Ivan, salió del coche para rodearme con su brazo. Su rostro se paralizó, palideció al entender que lo que vio era mi familia, mi vida, mi nueva felicidad construida sobre las cenizas que él dejó. "Máximo", le dije, mirándolo sin una pizca de la chica que una vez le suplicó amor. "Él es Ivan, mi marido. Ella es Sofía, nuestra hija." "Tú y todo lo que pasó entre nosotros... fue un error. Desaparece de mi vida. Para siempre." Pero, ¿qué puede hacer un hombre cuando su pasado, su mentira y su orgullo se derrumban ante la innegable verdad de tu triunfo?”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 7