icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El Precio de la Humillación

Capítulo 1 

Palabras:388    |    Actualizado en: 30/06/2025

ino manzanilla cuando Máximo me pidió que nos casáramos,

a con las manos siempre manch

Su madre, una viuda de mirada fría y dueña de media docen

Castillo", dijo con una voz que pretendía ser amable, pero que sonaba a

l vino. Miraban a la madre de Máximo como si fuera una santa. Para

ome la mano bajo la mesa.

la cuenta al céntimo, su molestia si pedía el postre más caro, las llam

Pensé que

en la tienda de vestidos de novia más prestigiosa de la Calle Sier

tó mientras yo me probaba un vestido de al

espondí, aunque ni yo mi

i al mostrador para dejar l

ñorita. Fondos

la tienda, sus palabras sonaron como un trueno. Sentí cómo

dije con la voz temblorosa, int

a al cajero más cercano. Me

ponible:

ecinueve mil quin

s restantes hab

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El Precio de la Humillación
El Precio de la Humillación
“El aire de la Feria de Abril aún olía a azahar cuando Máximo me pidió matrimonio. Yo le di el "sí" más dulce, creyendo en un futuro perfecto junto al hombre de mis sueños. Una semana después, en la cena familiar oficial, su madre, dueña de media Sevilla, me entregó una tarjeta de débito con una "ayudita" de 20.000 euros para el ajuar. Parecía un cuento de hadas. Pero el sueño se desmoronó brutalmente en la tienda de novias más exclusiva. La dependienta, con voz discreta, anunció: "Fondos insuficientes." De 20.000 euros, solo quedaban 500; los 19.500 euros restantes habían desaparecido. Cuando intenté aclarar lo sucedido, Máximo y su madre, con sonrisas falsas y palabras melladas, me acusaron sutilmente de derrochadora. "¿Usado? ¿Cómo iba a gastar 19.500 euros en una semana sin que nadie lo notara?", grité, pero ellos insistieron, haciéndome dudar de mi propia cordura. Incluso mis padres, deslumbrados por el apellido Castillo, me pidieron que reflexionara y me disculpara, dejándome sola y humillada. ¿Cómo iba a aceptar ser acusada de algo que no hice? ¿Cómo pudieron mis propios padres dudar de mí? La rabia me quemaba por dentro. No podía ser. Alguien me estaba tendiendo una trampa. No iba a permitir que me pisotearan así. Con la ayuda de mi amiga Sylvia, decidí tenderles una trampa a ellos. Si querían jugar, íbamos a jugar. Y yo sería la ganadora.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10