icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Te pido la Mano En Mi Boda

Capítulo 2 

Palabras:563    |    Actualizado en: 25/06/2025

ncio se

s me miraban como

estello de sorpresa cruzó su rostro, pero fue reemplaz

segura,

ra grave

e nunca", resp

vantó de un salto, su ro

do a la familia Mendoza! Javier volverá. ¡Sofía e

r

el altar es normal? En ese caso

ercó, su rostr

l altar ahora mismo!

no yo", dije fríamente. "Y tú, padre, que perm

ú..

tó la mano par

se movió

e mi padre y yo, agarrando la

amente tranquila. "No creo que sea una buena id

" hizo que mi padr

n playboy como tú!

o a mi padre sin miedo. "He vivido baj

invitados, mi voz

Que estoy actuando por despecho. Pero

iré

rimonio fue un infierno. Él nunca me tocó, nunca me

o de morir. Lo llamé, le rogué que viniera. ¿Saben dónde estaba? Es

ostro, pero no de tristeza, s

ien donó sangre para salvarme. Fue Mateo q

a. Javier estaba fuera, en un viaje de negocios para c

uien entró en las llamas para salvarme a mí y a

zo se me

e mi verdadero protector. Ahora, en esta vid

cuyos ojos e

, ¿ace

o, su agarre f

brada por la emoción.

dre g

hombre, ya no eres mi

so quitarse de mis hombros. "Nunc

familia, a mi pasado,

dejando atrás el caos y com

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Te pido la Mano En Mi Boda
Te pido la Mano En Mi Boda
“Introducción Mi vida pasada terminó con una broma cruel. En el altar, vestida de blanco, esperaba que Javier, mi prometido, llegara para iniciar nuestra vida juntos, tal como lo habíamos planeado. Pero no llegó, y el sonido de los murmullos me heló la sangre: se había ido con mi hermana, Sofía, quien intentó suicidarse. Ese día empezó mi calvario: un matrimonio sin amor, una vida a la sombra de una hermana muerta, y un esposo que me abandonó en mis momentos más vulnerables. Cuando Javier, mi esposo por treinta años, yacía moribundo, con su último aliento pidió ser enterrado junto a Sofía, revelando una verdad que me destrozó el alma: él nunca me amó. ¿Por qué fui tan ciega? ¿Por qué aguanté tanto dolor y humillación? Morí con un arrepentimiento tan profundo que preferiría morir sola antes que casarme con él de nuevo. Entonces, abrí los ojos y el sol brillante me cegó: estaba de pie en el altar, el día de mi boda, ¡había renacido! Esta vez, no esperaría.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 7