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La Jaula de Los Olivos de Mi madre

Capítulo 1 

Palabras:629    |    Actualizado en: 25/06/2025

ro, sin un solo euro en el bolsillo y sin nadie a mi lado. Mi vida fue u

l, se había enc

rme a un programa de aprendices de

casa se quedará v

mi amiga de la infancia, me acus

era es más importante que l

Manuel, montó un escándalo en la plaza del puebl

os, que ella decía era nuestro legado, se con

ndome en mi lecho de muerte, sin una lá

ías así, te habría dejado en

, des

ba por la ventana de mi antiguo cuarto. El olor a

llegaba desde la co

sto. No te quedes en la cam

solicitudes al Basque Culinary Center, la mejor escuela de cocina

lazado por una calma helada

su delantal y su expresión de mártir. Me

inary Center están buscando gen

os platos y se giró,

padre, que en paz descanse, estaría orgulloso de que cuidaras la f

smo, palabra por pala

en lugar de d

Son tonterías. Estaba

fue mi primera victoria.

n hijo complace a su

plan ya estaba en marcha. No iba a renunciar. No esta

esta, me escapé al bar del Tío Manuel. Él e

l, necesit

miró, sus ojos llenos de

hogar, muchacho. Com

pequeña cocina de su bar. Un salmorejo cordobés, pero con un toque mío, usando tomates secados

e desde el ordenador del bar. Sentí un nudo

mer paso. Había e

explosión e

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La Jaula de Los Olivos de Mi madre
La Jaula de Los Olivos de Mi madre
“Morí a los treinta y tantos, roto y sin un euro, una vida consumida por una depresión que solo conocía el amargo sabor del "deber filial". Mi madre, Isabel, se aseguró de que cada uno de mis sueños fuera aplastado bajo el peso de su amor retorcido: mi ambición de chef, mi amada Sofía, incluso un simple trabajo, todo fue sofocado con amenazas y un chantaje emocional despiadado. Me desangré lentamente, atrapado en la finca de olivos que ella llamaba hogar, pero que para mí era solo una prisión, con ella, mi carcelera, observando mi último aliento sin una sola lágrima, solo un suspiro de decepción. Su voz resonó en mi lecho de muerte, una sentencia cruel que nunca olvidaría: "Si hubiera sabido que saldrías así, te habría dejado en el campo el día que naciste". Y entonces, abrí los ojos; el sol andaluz inundaba mi antigua habitación, y la inconfundible voz de mi madre me llamaba a desayunar, como si nada hubiera pasado. Había resucitado, regresado a mis dieciocho años, el mismo día en que las solicitudes para la mejor escuela de cocina de España estaban a punto de cerrarse, el mismo día en que mi sueño fue aplastado la primera vez; pero esta vez, la helada calma me invadió, sabiendo que el guion de su chantaje no había cambiado, y que yo, conociendo el final, estaba listo para reescribir mi historia.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 8