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Encontraré La Justicia Por Sí Mismo

Capítulo 2 

Palabras:562    |    Actualizado en: 24/06/2025

ta máxima, observando cada uno de s

ranquila, atendiendo llamadas del estudio, revi

preguntaba ca

oco", res

a. Cada minuto que pasaba era un minuto

Ninguna mirada furtiva, ninguna llamada so

ue el misterio fu

que, como descubrí demasiado tarde en mi otra vida, se había mudado, y la direcció

el plan se r

nstalarse en mí. Quizás mi negativa a conducir había s

al garaje con la exc

r un segundo, y luego e

brillante y perfecto baj

ó en mi cara. Lo había conseg

o. Sofía estaba en una videollamada, así que me senté en el so

i móvil vibró

ero que mi alma reconoció al instante. El m

cial de la Po

ó. Contesté con

Mateo

soy

e personarse de inmediato en la Gran Vía, a la altura de la Plaza de Cal

, profesional, y cada palabra

ceé. "Estoy en mi casa. M

ar mortalmente a una familia de tres personas y se ha dado a la f

lg

mportarme que Sofía me mirar

de dos en dos, con

plaza de a

ba v

había des

lo. El garaje tiene un sistema de seguridad

primo Javier, el conserje del edificio

avor enorme. ¿Está S

tá. Lleva toda la mañana encerrada en reun

ado por una confusión aún mayor.

demonios había co

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Encontraré La Justicia Por Sí Mismo
Encontraré La Justicia Por Sí Mismo
“La voz de Sofía me sacó de la neblina. Era el aniversario de nuestro Jaguar E-Type, el coche de nuestros sueños, y me pidió llevarlo al taller. Pero para mí, esa fecha marcaba el día que mi vida, una vez más, se desplomaría en el infierno. En mi vida anterior, fui preso y asesinado por culpa de ese coche. Reencarnado, intenté evitarlo fingiendo fiebre. Aun así, mi móvil vibró: la Policía Nacional informaba que mi Jaguar había atropellado mortalmente a una familia, y testigos me señalaban como el conductor. Corrí al garaje. Vacío. Mis llaves, intactas. Me precipité al lugar. Mi Jaguar destrozado, tres cuerpos inertes. La multitud me esperaba con odio. Sofía llegó. Un vídeo viralizado mostró 'mi' imagen al volante, riendo con otra mujer, segundos antes del impacto. Sofía me abofeteó, gritó '¡Monstruo!', y me abandonó a la furia pública. Me ahogaba en la traición y el odio. La trampa era perfecta. ¿Cómo se llevaron el coche sin mis llaves? El recuerdo de mis padres, muertos en mi vida pasada por esta misma infamia, encendió una furia helada. Ya no sería la víctima. Sería el cazador. Recordé: el Jaguar tenía un sistema de reconocimiento facial único para Sofía y para mí. Sin tiempo para dudar, miré al inspector, a la multitud, y grité, señalando por donde Sofía se había ido: '¡NO FUI YO! ¡FUE ELLA, SOFÍA!'. Esta vez, todo cambiaría.”
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