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La Verdad después de mi Muerte

Capítulo 1 

Palabras:334    |    Actualizado en: 23/06/2025

sario de mi muerte. Abajo, Isabela, mi supuesta mejor amiga, estaba a punto de recibir el premio

to, sus notas se deslizaron de sus manos y cayeron al suelo. Entre los papeles, un viejo sm

eléf

ció. Ese teléfono era mi diario, mi

n primera fila. Su rostro, el mismo que yo h

cientemente alta para que el micrófono la captara, "la

rás del escenario, los com

ne razón,

plaga, ¿por qué m

ta por haber sido a

mostrando la foto de perfil de mi blog privado. Era un retrato que

ti, Mateo", señaló Ana

avergonzado. "Era una ob

ndo. "Por favor, no hablen así de ella. A pesar de todo, era

persona problemática y la suya de mártir. El púb

oración, con un amor

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La Verdad después de mi Muerte
La Verdad después de mi Muerte
“Flotaba, una sombra invisible, en el segundo aniversario de mi muerte. Abajo, en el brillante escenario, Isabela, mi supuesta mejor amiga, recibía el premio "Corazón de Oro", aclamada por toda una nación. Mateo, mi amor secreto, la miraba con una adoración que, trágicamente, una vez fue mía. De repente, mi viejo smartphone, el diario de mi alma y mi única prueba, se deslizó ante la cámara principal. Mateo, con asco, exigió que lo quitaran, tildándome de "basura que trae mala suerte". Los comentarios en pantalla explotaron, condenándome y elevando a Isabela a santa. La sagaz periodista Ana María, sin inmutarse, encendió mi teléfono y leyó mi blog privado. La primera entrada reveló mi donación anónima, exponiendo la fachada del "primer acto benéfico" de Isabela. Ella, con cartas falsas, intentó desviar la verdad, mientras Mateo, ciego, la defendía, acusándome de "ideas extrañas" y "rata de alcantarilla". Las revelaciones continuaron: desde mi adopción que liberó nuestro amor secreto con Mateo, hasta mi ingenuidad al confiar en Isabela, quien usó cada confesión para arrastrarme al abismo. Mateo, corroído por la culpa y el odio autoimpuesto, se negaba a creer. ¿Cómo podían, después de todo lo que sufrí, seguir juzgándome tan cruelmente? La tensión explotó. Cuando Mateo intentó silenciarme destrozando el teléfono, este, roto, emitió una grabación. Mi voz, desde el más allá, sonó. Eran mis últimos instantes, narrando la brutalidad de Isabela, su red criminal, y el horror de mi asesinato. La verdad enterrada, por fin, veía la luz.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10