icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

Todo Para Isabela

Capítulo 5 

Palabras:420    |    Actualizado en: 23/06/2025

coche de la Guardia Civil iba detrás de nosotros, sin sirena

todo esta

alma

nadie. Ni los criminales, ni mi madre, ni Javier. La

," dijo uno d

o a sus ojos. "Sofía, ¿dónde est

e, su teléfono volvió

uso el

me ha llamado. Se ha llevado a Javier a cenar a Sevilla para celebrar el éxito de Isabela. Dice que Sofí

ta, tan bien construida.

na cena en Sevilla! Me has hecho venir hasta aquí, movilizar

spuesto a marcharse

ndo por mi cara. "No es verdad.

da perdida en el suelo de baldosas rotas. Mi esperanza

onces

rota, casi oculto por el polv

aga

un d

el anillo de plata con una cabeza de caballo qu

apó de la garganta. Lo rec

é, con un h

giró, i

uieres

tré mi

leto de su rostro. Se tambale

no pued

e tela roja con lunares blancos, manch

menca que mi madre se

rrefutable. Mac

e se derrumbó en un i

Obtenga su bonus en la App

Abrir
Todo Para Isabela
Todo Para Isabela
“Me desperté junto al pajar, con el olor a estiércol y a tierra mojada golpeándome la nariz. El sol de la tarde andaluza caía a plomo, pero a mí me calaba un frío que venía de la tumba. Porque yo recordaba. Recordaba la tierra fría llenando mi boca, la oscuridad, y la voz de mi padre, Ricardo, diciendo que era por el bien de Isabela. Recordaba el fuego, el grito de mi hermano Javier, el cuerpo roto de mi madre Carmen. ¡Había regresado! Intenté advertirles: "¡Mamá! ¡Javier! ¡Vienen a matarnos!". Pero mis súplicas fueron recibidas con risas y miradas incrédulas. Mi madre me secó las lágrimas mientras mi padre, por teléfono, susurró una amenaza helada: "Dile a esa hija tuya que esta vez nadie encontrará su tumba". Él también recordaba. Minutos después, los asaltantes irrumpieron. Me creyeron, sí, pero ya era demasiado tarde. La desesperación me ahogaba. ¡Eran los mismos rostros, las mismas palabras incrédulas de mi primera vida! ¿Cómo era posible que nadie me creyera? ¿Que mi propio padre hubiera envenenado el pozo antes de mi llegada? ¿Por qué esta cruel condena? Pero esta vez, no estaba indefensa. Un empujón desesperado de mi madre hacia la bodega me dio el primer as bajo la manga: la medalla de oro de la abuela. Luego, entre los escombros, lo vi: un dedo humano seccionado. En él, el anillo de mi hermano Javier. Esa prueba macabra, irrefutable, finalmente abriría los ojos de mi tío Mateo. Y mi otro as... las cámaras de seguridad ocultas que instalé en cuanto renací, listas para exponer la verdad de mi malvada hermanastra. Esta vez, la historia sería diferente.”
1 Introducción2 Capítulo 13 Capítulo 24 Capítulo 35 Capítulo 46 Capítulo 57 Capítulo 68 Capítulo 79 Capítulo 810 Capítulo 911 Capítulo 10