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Corazón Cautivo, Alma Libre

Capítulo 1 

Palabras:1144    |    Actualizado en: 20/06/2025

le el cuerpo, una sensación ex

casa de su tía Isabel se

rutas, "para que te animes, prima", le dijo con una

la vista, pero t

enso la hizo

iernas flaquearon

ando apoyo y se aferró a lo primero que e

mirada con

sgos serios y ojos pe

andro De

e Cartagena, el hombre del q

más contra él, buscando seguridad

surró, con la

, una mueca de evidente d

más aún de una desconocida que parecía es

eñora Isabel ya habían llegado a sus oídos: una jov

n parecía con

ferraba a él con la desesp

con voz fría, intentando separ

o oírle, o no

ban vidriosos

e un poco, sintiendo l

o recorrió

ba con desaprobación, mientras

ebida adulterada, sintió una extraña

parecía un ancla en medio de

te de sus actos, sus manos subieron torpemente p

rte", dijo, con

tió una olead

o olía a alcohol fuerte, ten

an completament

ese", espetó él, t

su cuello momentáneame

a era bo

o por el disgusto, la apartó con

e lugar", le dijo,

también una vulnerabilidad que lo inquietó

mujer no estaba

, que se acercó rápidamente.

ancias. "No lo sé, Alejandro.

on una luz que no era pre

uerido, no te molestes con esta... per

oró el coment

sto a un mesero

que ahora estaba sentada torpemente

le ordenó, má

sus ojos inte

talina, bebió u

ó despejarla mínimamente

te más, su juicio ya emitido:

do aire fresco en el balcón, queriendo

isiparse, pero fue reemplazada por una oleada de recue

ado. Esta era su vida,

del alcalde, las acusaciones falsas de sedu

n nuevo comienzo, un refugio, pero

de Alejandro De la Ve

vitados. La sonrisa m

rima probablemente había

Este incidente solo al

a magnitud d

", acababa de protagonizar una escena vergonzosa con uno

bía acogido con res

e encontrar un lugar donde su talento

r de impoten

efenderse? ¿Qu

narrativa que otros ha

n su porte de hombre ínteg

cultad, sintiéndose

nando, pero ahora l

o en el balcón

e, aclarar las cosas,

él con pasos

, comenzó, con la

ente, su expresió

o de hace un momento.

e vergüenza

arriba abajo, su esce

egura de lo que hacía",

el color se le

Creo que... creo que algui

uién se le ocurriría hacer

como si ella estuvie

sintiéndose cada vez más

Sus... excusas no me interesan. Solo le pido que manten

palabras, la humill

, la desprecia

beza, incapaz de

tiró rápidamente, sintiendo las

ado, deseando que la

sentación en sociedad, se había

una chispa de rebeldía, un anhelo de libertad

a vencer tan

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Corazón Cautivo, Alma Libre
Corazón Cautivo, Alma Libre
“Llegué a Cartagena, una ciudad para mí desconocida, buscando desesperadamente un nuevo comienzo y escapar de un pasado que me atormentaba. Mi tía Isabel, creyendo ayudar, me presentó en una fiesta que se convertiría en mi infierno personal. Un cóctel "inocente" de mi prima Catalina, lleno de una sustancia extraña, nubló mis sentidos por completo. Terminé humillada, aferrada al brazo de Alejandro De la Vega, el arquitecto más influyente y respetado de la alta sociedad. Su mirada fría y llena de desprecio me juzgó al instante, sellando mi destino en sus ojos. Pero el verdadero horror acababa de empezar: Catalina, consumida por la envidia, no se detuvo allí. Con la complicidad de Doña Mercedes, mi tía, las acusaciones se multiplicaron, ahogándome en un mar de calumnias. Fui señalada como una bruja debido a unas hierbas de buena suerte, una ladrona por una artimaña suya y una agresora. Cada vez que intentaba defenderme, mis palabras eran retorcidas y utilizadas en mi contra, confirmando a todos sus prejuicios sobre mí. Mi nombre, ya frágil por los rumores de mi pueblo, fue arrastrado por el fango, convirtiéndome en la "cazafortunas manipuladora" de Cartagena. Me encontraba completamente sola, aislada, con el corazón destrozado y la reputación devastada. ¿Cómo podía una mujer enfrentarse a una conspiración tan cruel y tan bien orquestada? La injusticia me sofocaba, la impotencia me consumía; mi alma, capturada en esa red de mentiras, clamaba por libertad. Pero incluso en la más profunda desesperación, una chispa de rebeldía se encendió en mí. Convertí mi dolor en música, en melodías que fluían desde lo más hondo de mi ser, y así, como "Brisas del Sinú", comencé a cantar. Lo que nadie sabía es que esa voz, antes silenciada por el prejuicio, pronto se convertiría en la clave para desvelar la verdad y reclamar mi libertad.”
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