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La dimensión del deseo

Capítulo 4 Secretos y mentiras

Palabras:2164    |    Actualizado en: 08/04/2021

ta

y no lanzarme a sus brazos para fundirnos en la

acciones, sobre todo cuando se r

onsciente iba a obligar a

e y conmigo por no buscarla lo sufici

novio enloquecieron con su ll

s sufrido lo que sufrimos. Y celos de mi madre y de Ash, por ser tan tolera

me noté a punto de explotar en llant

tan mal eso de huir,

chico volví

esita ha pasado por mucho-dije de forma irónica mientra

almohada dándole la es

este momento de reconciliación y perdón Aitana. Tu que puedes. Yo quisiera tener esa posibili

y se inclinó sobre mí para besar mi nuca

or estar con tu hermana. Recuerda que todos somos

sentía en el momento a

mprensivo últimamente Ash

lo completamente con el suyo y lamien

y como el chocolate cariño, a nueve de diez per

r mi boca desde su p

comenzó a besarme lentamente oblig

meros gemidos, cuando quitó lentamente el albor

ndo hasta mis caderas. Mordió allí, y arrodillado como se encontraba ahora detrás

estoy enfadada. - m

noté como su boca abandonaba mi sexo para s

n mi almohada, ya que mi madre estaba abajo. Pero me sentí al borde de la desesperación

có y tomando jugos de mi centro lo llevó h

u dedo hasta el fondo y me giró en la cama con una sola mano. Su fuerza d

de nuevo. Abre las pi

de sus dedos dentro de mi, me llevé el dorso de mi mano a l

z dentro de mi sexo y tomé su mano llevando sus dedos a mi boca para chu

o luego provocando que me retorciera bajo el. Volvió a chuparlo y mordí su

mordidas, jadeos y contenidos grit

¡Maldición!. Que place

- arañé su espalda y mordí su h

dias y ahora estaba tan caliente qu

esionó más adentro su erección. Yo bajé las mía

egaba hondo en mí y salía hasta la cabeza de su

pronto retorcidos por sus manos y mi pelvis

e me aferrara a la almohada con los brazos por encima de mi ca

mbos por aquel combate cuerpo a cuer

stillas se me olvidan. - no sé ni cómo fuí capaz de formular toda aquella idea y exponerla, cuando tenía su cuerpo ti

i

amos al final, siempre

sufrido el accidente, me informaron que Amaia nunca ap

y mientras el luchaba por su vida y los médicos

í, justo lo que me hizo

mana y tan diferentes a la vez. Transmitían seguridad, pasion, hambre

hundí mi piel en la de ella. El primer te am

s, que me hundieron en la mis

ísicamente, pero psicológicamente est

ntual alcoholismo y la autoflagelación psicológica, Douglas

s abiertos y litros de whisky ahogando mi

algo que hasta la fecha desconozco me la ha

e preparó un café que dió paso a las revelaci

se a su ritmo y bajo sus propias reglas.

trabajar como agente para trazar su

a que se refugiaba bajo mi posesión para sobrevivir. Aho

que me cueste la vida, siempre haré lo que ella quiera. Y si en ese momento q

í que cambiaría, y dios sabe que reuniendo la mayor fuerza de voluntad de toda mi vida le daría el espa

estar con ella, pero s

ncedí su espa

do su entrenamiento, la veía crecer como agente cada

ando se fue a vivir a su apartamento, coloqué c

tecnol

la ira que me recorrió el cuerpo fue tan incontrolable, que fuí a su celda y lo golpeé hasta que

ia, acompañado de mi implicación en la captura de toda aquella red de

ó mi ascenso y mi acceso a información clasificada sobre la próxima misión que le darían

perarla, no podía convertirme en el asesino de mi propi

lda, el era un preso de alta seguridad y dado nuestr

i podía acerc

s de Andrew y le implantó un dispositivo de rastreo en su auto. Esa fue la sal

a sustancia que yo compré a una poderosa mafia d

Carter se la administró y lo mandamos al hospital. Y bajo

de mis padres; más ya no es nada mío, pero no puedo pe

, que descubrí lo q

zo con Amaia, es mi regalo a su super

o, pensaré un final justo para el. Y cuando digo justo no me re

arle una justa venganza a sus mujer

a, ni los de reconquista de mi espo

nía aquel infernal pijama de seda,

ndo escuchará mi voz otra vez

observaba, y no pude evitar sonreír cuando l

e comand

respondes a

qu

Aid

cama llevándose una mano a la boca y lanzando sobre su

mido de entre tus labios, es

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La dimensión del deseo
La dimensión del deseo
“Luego de la salida de la dimensión del sexo, dónde todo salió mal, Amaia tiene que volver a su familia, a su vida y a Aidan. ¿Sabrá gestionar tanto? ¿Cómo la recibirá su familia y su gran amor?”
1 Capítulo 1 Analogías2 Capítulo 2 Desilusión y reflexión3 Capítulo 3 Los regresos4 Capítulo 4 Secretos y mentiras5 Capítulo 5 Descubrimientos6 Capítulo 6 De vuelta a mí7 Capítulo 7 Mientras esté contigo8 Capítulo 8 Somos simetría9 Capítulo 9 ¡Dime que mientes!10 Capítulo 10 Solo a mí11 Capítulo 11 Besarte es morir y volver12 Capítulo 12 Hago... Lo que quieras de mí13 Capítulo 13 El olor de la pólvora14 Capítulo 14 ¿Despedidas 15 Capítulo 15 Alicia16 Capítulo 16 Hay cosas que nunca cambian17 Capítulo 17 A distancia de él18 Capítulo 18 ¡Que raro todo!19 Capítulo 19 Los Miller20 Capítulo 20 Planes y desiciones21 Capítulo 21 Problemas van y vienen22 Capítulo 22 Fuertes y frágiles23 Capítulo 23 ¿Lo mucho que te amo 24 Capítulo 24 TÚ ERES MÍA25 Capítulo 25 Vulnerables26 Capítulo 26 La ironía cínica de la vida27 Capítulo 27 Cegados28 Capítulo 28 No confíes en él29 Capítulo 29 Maquiavélico30 Capítulo 30 Certezas increíbles31 Capítulo 31 Lo bueno dentro de lo malo32 Capítulo 32 Desnuda33 Capítulo 33 El castigo34 Capítulo 34 Cambio de planes35 Capítulo 35 Otra vez... No36 Capítulo 36 36 La serpiente del destino37 Capítulo 37 De ninguna manera38 Capítulo 38 No cuentes con eso39 Capítulo 39 Rotos40 Capítulo 40 39 Ajuste y desajuste de cuentas41 Capítulo 41 Sin final42 Capítulo 42 No se ha acabado