Linaje manchado
anear la sala ve a Nalia, y su felicidad se desvanece como un globo
de tu llegada? -carcajea, cruzando s
jos -Se supone que
¡Vamos! Te quedarás en mi casa hasta
ite con desdén, sintiend
-Así es. Tu hermano me pidió que te recogie
a tensión crece en su interior. Mientras se sube
cede? -p
mbros, evitando su mi
rriba abajo. Su sonrisa desaparece -Ali
é lo que le hice a los últimos conductores, así que de seguro
sabes que puedes contarme todo, ¿no? Sé que algo te preocupa -dic
e cuento. Mejor dime, ¿cuánto te falta? ¡Parec
solo que nunca te han interesado est
dijo que nacería el día
niña! -dic
to y se encoge de hombros nuevamente, fingiendo in
s? -pregunta la cuñada,
, pero su voz suena hueca. La risa se desva
-la cuñada la toma del brazo con fir
arta la mirada -¡Cállate! -susurra, la
ería lo único que te falta para... -se detiene, notando el nudo que se forma en la garganta de Alin
na responde con voz temblorosa: -La
. ¡Vamos al hospital! -prop
o puede saber. Si es necesari
, no es un delito. Lo importante es aclarar
serio crees que yo lo voy a tener? ¡Jamás! ¿Cómo podría carg
para evitarlo, pero ¡no!, tú siempre has hecho y deshecho
ina busca una salida, cualquier e
o es un simple feto o es que ¿Acas
uiero hablar más. Q
saberlo. Me van a desheredar y
lucha por tomar el control del auto. El volante cr
ser tan
se puede ente
. Un grito ahogado escapa de los labios de ambas al ver el ár
ar lo sucedido, pero solo imágenes borrosas de metal retorcido y un impacto violento flotan en su mente. Con gran esfuerzo se lleva las ma
eja con indiferencia. La desesperación se apodera de Alina quien golpea con
io, entran a la habitación. La decepción y el desprecio se leen e
á Nalia? -pregunta
mirada, su man
e: -Nosotros nos encargare
te como si le arrancaran un pedazo del alma. Nalia y él e
s en la torre roja. Ahora vivirás allí hasta el fin de tus días y el de tu... -señala el vientre con su
familia, ¡pero que irónico! ya no la consideran de la familia, pero aún así no se puede salvar de ese espantoso
on nostalgia sin entender cómo pudo ser posible que no solo se desapar
entos tan felices que tuvo con su hermano Luc
e, se infiltre por la ventana y al tiempo le disminuye la temperatura hasta helarla y la introduce por los pequeños agujeros de respiración de la cápsula. Alin
opresivo. Un colchón blanco e inmaculado destaca en medio de la monotonía cromática. Un hueco en el suelo, un balde y una palanca
lo tiene permitido pasar sus días allí, muriendo lentamente, ya que en la torre roja todos los presos pierden sus poderes; a
sentir un dolor fuerte en su espalda y en su abdomen. Grita del dol
do y la lleva a su hogar. Nalia, incapaz de encontrar consuelo en el sueño, se desliza fuera de la cama, como una sombra arrastrada por la melancolía. Al llegar a la habitación que iba a ser de su
leva de vuelta a su cama susurrándole palabras de amor
do ensordecedor sacude Ledroniamun,
ición de su esposa porque después de todo: el que el Rey haya per
a punto de suceder. Al llegar a la sala principal, encuentra una ventana abierta, la
ar a su hija, lejos de las miradas curiosas y para prepararse para dar a conocer la trágica noticia de la muerte de
r, una sombra se desvanece en la penumbra de la es
oídos. La luz de la habitación de su hija ahora está enc
Roja? -espeta Nalia, la v
mira fi
-repite Nalia, cad
verte bien, Nalia -responde A
ste a mi hija
con una luz extraña -A eso vine. A averigua
el tiempo? -Nalia concentra su energía, usa el
o puedo darte esto -dice
-¿Un huevo? -su voz era un susurro llen