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ENCUENTROS FURTIVOS

Capítulo 3 3

Palabras:1056    |    Actualizado en: 05/05/2024

RL

a del restaurante y le pedí al mesonero (quien increíblemente me reconoció) que no le dijera que yo hab

ergía que provocaba en ella tras varias copas. Entonces decidí enviarle un poco de ese amado líquido, para nada reluciente y para nada a

en donde la conocí. No lo pude creer a la primera. La Napolitana era un lugar exclusivo, pero no tanto para agendar

ntrarme bastante alejado. Ella en la delantera y yo detr

erré los ojos por un instante. Miré hacia aquella mesa y m

no de aquel, quien agregó unas palmadas en mi brazo op

días vi a tu prima en el banco.

on casi sesenta años de edad para quien trabajé una vez-. También está

e le envíe un presente de bodas. Tu prima ha sido

presa, prometo no decirle. -Me r

andas aho

objetivo principal de la noche esperaba por mí y

ndez, si me

de nuevo-. Visítame en la oficina. Tengo alguien que me asiste con las cuenta

nara hacia su mesa -la cual ya tenía personas alrededor-, y me dirigí hacia la de ella... ¡En donde no había nadie

bérmela llevado a la cama y proponerle un nuevo encuentro en ese

ionista el número personal de mi cita. La cajera solía encajar facturitas en un objeto punzante con un montón de dígitos telefónicos anotados allí, dat

pedí al mesonero que le dijera

n su mesa, señor? -

esa vacía delante de mí. Y creo que le hablé alg

ñorita de esa

os? Ac

no me di cuenta de más nada. Allí estaba ella, recta y feliz, con una mueca ligera de cejas y labios de mediana sonrisa. Su cabello castaño oscuro suelto, manos juntas al frente sosteniendo su pequeño bolso, el

ue te ha

n meras pretensiones de burla, con ese tono de vo

ngua en las encías. Seña

o más? ¿Pediste

e que sí,

. No pude evitar sonreírle, eso no me lo esperaba-. El me

mirando po

habías

jas. Entonces volví a quedar en el limbo, anonadado

s tus cosas con

da luego de decirle aque

uiero

nía hambre de comida. Le concedí el deseo y como el caballero que aprendí a ser, me dirigí a la mesa, saqué la silla para ella y luego de un gr

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ENCUENTROS FURTIVOS
ENCUENTROS FURTIVOS
“Cada uno de ellos tiene un motivo en ese restaurante, pero la lluvia y el novio que nunca llega, hacen que sus mundos se encuentren. Desde allí, Olivia y Carlos establecen un patrón de conducta bajo la mesa y otro poderoso sobre la cama. No saben de sus vidas, no conocen apellidos, no saben a qué se dedican, cómo han adquirido lo que tienen y mucho menos, si tienen a alguien esperando en casa. Tampoco se envían mensajes, no se llaman, solo lanzan sobre el colchón que la próxima vez, a una hora y bajo una fecha, se verán en en el mismo lugar. Todo es perfecto entre ellos, ¿qué podría salir mal?”