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El destino de un amor

Capítulo 5 Cuando Aitana me dejó

Palabras:1373    |    Actualizado en: 10/02/2024

GA

dando ese

volviend

estaba muy cómoda, son unas c

mosa m

uando le obse

la idea d

e otra cara y otro cuer

obre

en unos días y saber que no la voy a ver, se

o mismo qu

o que yo

la me hac

ven a mi mente y se mezclan llevándo

a esquina de la casa de Delfina, es que esa esquina, en e

or el otro lado un comercio que cierra bastante temprano, a eso se le suma el poco movim

escentes, terminamos allí

calle, aunque más de uno lo ha hecho,

as, no hice a tiempo de alejarme demasiado de mi conquista, cuando Delfina y su amiga Olivia, dob

s, no hizo ningún comen

nterés en esa chica y lo recuerdo bien

yo tenía 17 a

siempre encontraba a otras que me

que sigue durmie

llegamos

o, Aitana estaba realmente insoportable, per

ral, es una anestesia para no sentir dolor, en realidad, ella te

a discusión muy fuerte porq

a vez que la amamantaba era u

es que su madre, pero bueno, la niña es de

la noticia que iba a posar de nuevo para playboy, su

a hiciera lo que le viniera en gana, aunque desp

y como realmente l

que ya había vuelto a trabajar y que en los eventos en donde tenía que asistir, le pagaban muy b

a tenía

pillas, si estaba yo en casa, era quién la alimenta

ás allá de todo lo que sentía por

rabajar más

o y ella se iba a trabajar, siempre con

l amor, pero ya no era con la mis

una campaña de ropa interior y que tendría que v

no la podía cuidar, a los 15 días, me dijo qu

asi dos meses los q

trabajar y realmente

aban y eso me gener

guía siendo poco, tod

que de costumbre, no solo conmig

i no tuviera pareja o u

eja ya casi

juraba qu

de todo

se a pesar de t

casa, hicimos el amor, como nunca, o c

ya tenía el pasaporte, una visa de trabajo, porque la habían contrat

el dolor

e anterior fue

pregunté, m

Ca

r con vos, aparte allá, y

mis lágrimas ca

or

abandonaba a nuestra hija, porqué no le alcanza

ad te amo, pero mi c

tiva nuestr

perando que ell

..pe

le perdoné muchas más, me quedé a vivir, sin quejarme, en un

e dolía era la indiferencia qu

ería que hiciera p

ondió q

o para dos días después,

ostaste

e alguna i

escon

rico, que no me puedas dar la vida q

te una maldita

está primero y por mi belleza

y bien económicam

yates,

tria potestad de Camila, no creo quedarme mucho t

y me lo

, ojala no sea tarde

necesito otra vid

ra hija?¿A

la

donde decía que renunciaba en forma permane

mó en indignación, e

un vacío absoluto, ella de

ojos solo me tranquilicé cuando vino la imagen de De

ente m

as, las semana

fin, volve

ño y medio y de su m

aunque por los impuestos, que son bastante al

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El destino de un amor
El destino de un amor
“Desde siempre, Gastón y yo tuvimos una atracción casi fatal, el problema era que él también sentía esa atracción por cada una de las mujeres que tenía a sus pies y parecía que todas caían ante él. Eso sucedía desde hacía más de 13 años. Nos conocimos casi siendo niños. Muchas veces era el destino el que nos enfrentaba cuando alguno de los dos estaba en pareja, hasta que por obra de ese mismo destino, su pequeña hija nos unió...y Gastón se encargó nuevamente de que la distancia existiera entre los dos.”