icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon

El sueño del daimon

Capítulo 3 La vida en cautiverio

Palabras:2016    |    Actualizado en: 15/07/2023

tiverio dentro de la tribu. Yerutí, al sentir el impacto del líquido sobre s

ó su hermano, abriendo los oj

Yerutí, mientras sacudí

que los humanos la mutilaran a ella y a su hermano para evitar que pudiesen escapar. Vagamente recordaba aquel fatídico día en que fueron arrancados

vajes", ordenó que cortaran sus alas. El dolor fue tan intenso que ambos niños estuvieron inconscientes por días, pero lograr

hombre cruel y sanguinario de fuerza descomunal. Sus pasatiempos era apreciar los duelos de daimones, humillar a los más débi

en sus periodos de caza, ya que los usaba como cebo para atraer a las bestias o derro

osara desafiar ese gran poder. Y es que el chamán era el único humano que podía controlar a los espíritus naturales a su antojo, siendo su misión controlar a los daimones en cautiverio, curar enfermedades o

os de combate. Pero la arena se encontraba protegida por grandes bloques de p

tendrían ninguna posibilidad de sobrevivir sin sus alas. La vida de la selva Guaraní se les iba olvid

traídos de tierras lejanas. Esta era una rutina diaria, ya que el líder de la tribu era el encargado de seleccionar a la pareja de daimones que lucharían en el duelo de combate. De esa forma, el

aba su propia seguridad, entonces entregaba a su hermano una pequeña piedra con el cual podría liberarse momentáneamente. Cuando esto sucedía, el cacique solo lo mandab

ará esta vez? – p

pero que no sea Ara

lgo? – preg

lvíd

s que lo miraban temblorosos. Al final, mostró su maquiavélica sonrisa y extendió su dedo directo hacia Arandú. Su hermana tragó saliva ya que sabía que, una vez que el cacique señalaba a a

ñaban al cacique levantaron sus

ido! ¡Que comience

entro de su territorio. Ahí mismo, colocaron las piedras controladas por el chamán para formar

había sacrificado en el pasado. Como de costumbre, el chamán realizó el ritual de las piedras, pronunció las palabras adecuadas e invocó a los espíritus de las r

e levantó la mano en dirección al cielo y toda la tribu dejó de murmurar entre s

sto – dijo Yerutí,

, acercándose a ella para da

do el golpe ágilmente y logrando que los es

icada – respondió el joven d

quivar a su hermano - ¿Es que no recuerdas nuestras vidas en la selv

azo en la cara tras la distracción de Yerutí - ¿Qué sentido

mago de Arandú. Éste perdió el aire y se estrelló contra una de

eraba que Arandú se recuperara del golpe – puedo derrotarte en un se

edo hacer eso!

e desde hace tiempo fueron mantenidos en la tribu de los humanos como animales de entretenimiento. Y esto se notaba en los cambios de sus cuerpos. A pesar de que sus alas no crecieron, sus cuernos sí y ya superaban el doble de tamaño de sus cabez

ero no la atacó - ¿Sabes que siempre te he odiado? – siguió Yerutí, sin dejar de atacar y pensando en provocarlo para que despabilara y la atacara - ¡Si no fuera por ti, nada de esto habría

se sintió culpable por lo de aquel día y, al escuchar las palabras hirient

eran atacados por una tribu enemiga. El cacique desvió la mirada hacia los pedidos de

ní, extendiendo los brazos - ¡L

!?! – gritaron la

s guerreros, bajó al trono y se enlistó para defender a las familias de

Guariní era reducida por unos bandidos, quienes no distinguían entre humanos y daimones y los masacraban a todos

lir de aquí

tus de las rocas no nos dej

en, repentinamente, pronunció las palabras y ordenó a l

ca creyeron que un humano les diera la mano para su es

No vuelvan nunca más! ¡Recuperen aquell

descubrió desde lejos y los apuntó con una flecha, lanzándolo en dirección a la joven daimon. Arandú se d

sorprendida y asustada al

an - ¡Fui yo quien condenó a nuestra familia por mi capricho infantil! ¡Y

suelo, Yerutí lo sujetó y lo alzó en brazos, dispu

vez, prestando especial atención a sus alrededores

a agitarse, como si su cerebro la ordenase despegar sus alas y escapar por los aires. Pero solo le quedaban sus

----------------------------------------

sus manchas en el cuerpo. También se lo llama "ja

ie de palmer

imilar al bambú. También

Obtenga su bonus en la App

Abrir
El sueño del daimon
El sueño del daimon
“Yerutí y Arandú son dos hermanos daimones que, de pequeños, fueron capturados y criados en cautiverio por una tribu de humanos. Un día, ambos logran escapar, pero Arandú resulta herido por una flecha envenenada al intentar proteger a su hermana. Yerutí recurre a un misterioso chamán llamado Marangatú, quien se ofrece a curar a Arandú a cambio de que lo ayudase a recolectar las siete llaves divinas protegidas por los siete guardianes que custodian el portal de la morada celestial. Pero la aventura no será tan sencilla como lo imaginaba.”
1 Capítulo 1 Prólogo2 Capítulo 2 En la Selva Guaraní3 Capítulo 3 La vida en cautiverio4 Capítulo 4 Encuentro de desterrados5 Capítulo 5 La maldición de los dioses6 Capítulo 6 Sentimientos contradictorios7 Capítulo 7 El desafortunado encuentro8 Capítulo 8 El guardián de la oscuridad9 Capítulo 9 El joven guerrero10 Capítulo 10 Lo que tienen los hombres11 Capítulo 11 Entre muchos es mejor12 Capítulo 12 El guardián del agua13 Capítulo 13 Las dudas de Chapai14 Capítulo 14 El retorno del enemigo 15 Capítulo 15 Una clara desventaja16 Capítulo 16 Intermedio17 Capítulo 17 El guardián de la música18 Capítulo 18 La petición de Eireka19 Capítulo 19 El guardián del sexo20 Capítulo 20 Pelea de idiotas21 Capítulo 21 Las sospechas de los Guardianes22 Capítulo 22 El guardián del aire23 Capítulo 23 Intereses cruzados24 Capítulo 24 El consejo de Angapovó25 Capítulo 25 Aclarando el malentendido26 Capítulo 26 El daimon rencoroso27 Capítulo 27 El mensaje de Anahí28 Capítulo 28 El guardián de la tierra29 Capítulo 29 El plan de Marangatú30 Capítulo 30 Intento de fuga31 Capítulo 31 Entrando en confianza32 Capítulo 32 El guardián de la vida y la muerte33 Capítulo 33 Reunión de hermanos34 Capítulo 34 El principio de todo35 Capítulo 35 El sueño del daimon36 Capítulo 36 El poder del conocimiento37 Capítulo 37 El despertar de los dioses38 Capítulo 38 Un nuevo amanecer comienza39 Capítulo 39 Anahí y Lambaré40 Capítulo 40 Epílogo