—Es lo que te digo Susana, viví parte de mi infancia en esa casa y, ahora con la muerte de mis padres, eso es parte de lo que me han dejado.
—Si lo sé Olivia y, ¿Qué es lo que harás? —pregunta Susana.
Olivia es una joven de ojos verdes olivo y posee una gran facilidad de expresión, vive en la ciudad Mélica, sentada frente a su laptop hablando con su mejor amiga a través de un vídeo chat. Hace algunos días en el hospital Dolores, la llamaron por teléfono informando que sus padres tuvieron un accidente viajando por autobús.
Se presentó en la sala de emergencias, acompañada de su mejor amiga Susana, una joven castaña, alta, simpática, al ver a las dos cualquier persona creería que ambas son hermanas, Olivia es hija única.
—Su padre a muerto y su madre esta grave.
Aún recuerda las palabras del doctor Pedro Guzmán.
Después de escuchar esas palabras, no tardo mucho al anunciar que su madre había fallecido, también que causo en Olivia un golpe, al sentir por primera vez la dura realidad, pero la vida continua.
Después de la ceremonia en la iglesia, al ser que como estaba escrito en el testamento de sus padres, Leonor y Emmanuel Baquero, fueron cremados y depositados en sus urnas, al igual lo que anunciaban a Olivia sobre propiedades, dinero y demás cosas que sus padres le habían dejado a ella.
Y es como en esta agradable platica de amigas, comentado sobre la casa, que ahora es de ella, que se encuentra en un pequeño pueblo llamado Leima, que Olivia solo recuerda que hay vivió parte de su infancia, al recordarla rustica y muy hogareña.
—No lo sé aun, es por eso que decidí en que visitare Leima y me quedare en la casa algunos días.
—No te quedaras mucho tiempo, ¿Cierto?
Olivia mueve los hombros, al no saber y responde:
—No sé ¿Quieres venir? Susana, así conocemos las dos el pueblo.
Susana sonríe y dice:
—Te diría que sí, pero con el trabajo no podre ahora.
—Está bien, no te preocupes.
—Piensas irte en autobús.
—No Susi, me iré en el jeep.
—Tienes todo listo.
—Sí, todo, nada más estoy checando detalles.
—Y que tal el trabajo.
—Bien, hable con mi jefe.
—¿No trabajaras?
—Sí, lo hare normal.
—Chica eres multitareas.
—Lo se Susi, pero es lo que ahora me mantiene, aún lamento la perdida de mis padres, pero ellos no están más aquí y debo salir adelante como siempre.
—Qué bueno, eso te fortalece cada día, ¿Cómo están? Guillermo y tú.
Olivia rueda los ojos cuando escucha ese nombre.
—Bien, él se encuentra de viaje.
—¿Cómo tomo el rompimiento? —pregunto su amiga.
—Bien. —responde, sin importancia.
—Dices ¿Bien? —Susana vuelve a preguntar, al mirar a su amiga indecisa.
—Ok no lo tomo como yo esperaba, y como ya sabes cómo es él, que era mejor que nos diéramos tiempo, conociendo a otras personas.
—El muy imbécil eso te dijo.
—Para hacer corta la historia, le dije que no era eso y solamente termine con él.
Su amiga solo mueve la cabeza, a lo que cambian de tema al hablar de otras cosas.
—Te ha vuelto a llamar Guillermo Suarez, tu ex.
Guillermo Suarez, a quien conoció en una pequeña fiesta celebrando el día del trabajo de la compañía, en el que ella forma parte, trabajando de forma remoto, primero ambos tuvieron algunas citas, hasta llegar al noviazgo que solo duro exactamente dos años y medio, que su amiga siempre lo llama así.
—De vez en cuando.
Ambos se amaron, disfrutaron y se conocieron parte de sus gustos, tristezas, virtudes, fortalezas y debilidades, entre otras cosas, que a veces se notan en un noviazgo sano de confianza y amor, agradece con todo corazón su amistad, su amor y estar a su lado en los momentos difíciles.
Olivia tenía ya pensado terminar con él, al ser que ambos ya no se encontraban en la misma sintonía, se podría decir que caerían o estaban por causar que su relación llegara a una rutina, la cual, de alguna forma, ambos se dieron cuenta y sin decir él nada, lo hizo ella.
—Bueno te dejo, debo checar otras cosas que me llevare a Leima.
—Claro Olivia, cuídate y si te encuentras con un nuevo chico, pídele su teléfono.
Olivia negó al mover la cabeza, y pensar en el simpático comentario de Susana.
—Tu eres quien siempre obtienes sus teléfonos. —responde al reír.
Las dos ríen un poco, al recordar un poco sobre algunas anécdotas hasta cortar la llamada.