La Corporación

La Corporación

JulioMEspinosaJ

4.8
Comment(s)
179
View
37
Chapters

Una secta satánica ha esclavizado a la humanidad, obligándolos a trabajar de sol a sol en una corporación en donde deben llenar bolsas de su propia sangre para vendérselas a unos clientes. Dentro de la corporación los empleados son constantemente vigilados por computadoras y robots los cuales solo les permiten dormir una hora cada cinco horas.

La Corporación Chapter 1 No.1

"También se le concedió el dar espíritu, y alma a la imagen de la bestia: y el hacer que todos cuantos no adorasen la imagen de la bestia, sean muertos. A este fin hará que todos los hombres peque?os, y grandes, ricos, y pobres, libres, y esclavos tengan una marca o sello en su mano derecha, o en sus frentes: Y que ninguno pueda comprar o vender, sino aquel que tiene la marca, o el nombre de la bestia, o el numero de su nombre. Aquí está el saber. Quien tenga inteligencia, calcule el número de la bestia.

Porque su número es el que forman las letras del nombre de un hombre: y el número de la bestia es seiscientos sesenta y seis".

Apocalipsis 13: 15-18.

"No tenéis que pensar que yo haya venido a traer la paz a la tierra: no he venido a traer la paz, sino la guerra: Pues he venido a separar al hijo de su padre, y a la hija de su madre, y a la nuera de su suegra. Y los enemigos del hombre serán las personas de su misma casa. Quien ama al padre o a la madre más que a mí, no merece ser mío: y quien ama al hijo y a la hija más que a mí, tampoco merece ser mío. Y quien no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. Quien a costa de su alma conserva su vida, la perderá: y quien perdiere su vida por amor mío, la volverá a hallar".

Evangelio según San Mateo, capitulo 10: 34-39.

----

Si la humanidad fue libre en algún periodo de la historia; ya ha sido olvidado, el archivo akásico cambiado, y eliminado. Para las personas de hoy (Unidades de carbono, como los llama la corporación) lo normal es la esclavitud. Uno no se rebela ante lo que es "normal", lo normal es la regla, lo único. No hay nada más allá de los límites de lo normal. Más que la soledad, el ostracismo, y la muerte. La oveja ve más allá de la cerca, y lo que siente es temor, no curiosidad. A eso ha sido reducida la humanidad; a rumiantes sin alma que solo se preocupan por hacer la suficiente lana para sus amos.

Esta historia es solo ficción, Oh... ?No lo es?

Ainoa abre tus ojos...

----

NIGREDO

1

He descubierto una forma de pensar en frente de Lucy sin que ella se dé cuenta. Pensar, para mí es algo muy importante, aunque a la corporación no le guste que lo hagamos, por alguna razón le temen a nuestros pensamientos, les aterra que lo hagamos, y hacen lo que sea para evitarlo. Siento que, de alguna forma, mis emociones están siendo transmitidas al exterior de mi cuerpo por alguien superior a mí, siento que me escuchan, o me leen.

Si mantengo mis ojos al frente, y no muestro expresión alguna, puedo pensar en frente de Lucy sin ningún problema. Todavía no he llevado a cabo este plan cuando ella me está mirando, pero planeo hacerlo tan pronto se abra la puerta de mi sarcófago y mi descanso termine. Cosa que pasará en cualquier momento. No es legal lo que estoy planeando, pues, es una afrenta a la corporación, pero debo intentarlo, o si no explotaré. Porque ya no puedo acallar las voces que se apoderan de mi cabeza. El lugar de trabajo para mí, se ha convertido en un completo suplicio. Siento que en cualquier momento voy a gritar, siento que soy capaz de cualquier atrocidad, siento que le puedo hacer da?o a Lucy. Y siento, o mejor dicho, estoy segura que; Lucy merece cualquier da?o que yo le haga.

He tenido visiones en donde me veo destruyendo a Lucy; la piso, la humillo con mis pies desnudos. La lanzo por los aires y le escupo mi saliva. A veces pienso que la odio, que la detesto, mi cabeza se calienta y no puedo respirar. Odio el ver cómo me quiere tener sometida y controlada. Lo que era normal para mí, de pronto se ha convertido en mi infierno personal.

Ideas locas atraviesan mi cabeza, ideas profanas, ideas que me podrían conducir a la pena capital de ipso facto. Una en particular me dice que, yo no soy propiedad de la corporación, que yo soy un ser libre, y que estoy, de alguna forma, prisionera de algo o de alguien. Es como si dentro de mí cerebro otra persona me hablase, a veces con mi voz, a veces con la de alguien más. Esta voz, en algunas oportunidades me habla suave, pero otras veces es violenta y me pide que actúe, que haga algo. Que mate a Lucy, que destruya la pantalla, me pide que violente el logo de la corporación; aquel ojo rojo brillante que me vigila a cada instante, aquel ojo con la C en el medio, que zumba cerca de mis oídos, aquel ojo que atraviesa mi ser, como si yo fuera un papel mojado. Ojo que está presente siempre, incluso cuando duermo, cuando pienso. Incluso ahora que hablo conmigo misma, lo estoy viendo allí flotando en el medio de la nada; rígido, brillante, imponente, abstracto y eterno. Nunca me deja, siempre está allí, acompa?ándome y atormentándome. Y aquella voz quiere que yo lo destruya... ?Imposible!

?Has algo! Me dice la voz, una y otra vez. Me recrimina, me ordena, me suplica. Pero, ?Yo no sé qué hacer! Le contesto. Esta es mi vida, siempre lo ha sido, no conozco otra vida, otra forma, otro mundo, otra rutina. ?Esta es mi vida! Lo normal, lo único. Sin esta vida, no sabría qué hacer, no sabría qué hacer conmigo misma, me sentiría perdida, naufragando en algún mar eterno y solitario, la corporación, por muy mala que yo crea que es, me brinda la única vida que yo puedo concebir, me guste o no.

Aquí viene, se va a abrir la puerta de mi sarcófago. Debo poner los ojos enfrente, debo enga?ar, debo actuar. Lucy no se dará cuenta, al fin y al cabo, ella no es más que una computadora. ?Sí! creo que la puedo enga?ar. Un ser frio y altivo como ella, no puede atravesar la cubierta cálida y blanda de un ser vivo, como yo.

-?Has pensado o so?ado otra vez? - Me preguntó tan pronto se abrió la totalidad del sarcófago.

Claro que no, le conteste, con mis ojos muertos tratando de huir de su mirada electrónica y sin alma.

-Entonces; ?Por qué no me miras? – Me preguntó.

No dormí bien, Lucy. Repliqué, ?Repliqué? - Se le dije, ?Lo pensé? ?No, se lo dije! ?Se lo dije!-

-Si no descansas bien, no podrás rendir lo que se espera de ti. La corporación espera mucho de ti, Ainoa. Tú eres importante, eres una parte de un todo. Si una parte peque?a de un todo no funciona como es debido, afectará a las demás y...

La interrumpí y completé su frase: ?Toda la actividad empresarial se verá comprometida! Después puse un pie fuera del sarcófago, siempre con mi vista al frente, mirando al logo que yace enfrente de mí. Esta funcionando, Lucy no se ha dado cuenta que estoy pensando. - ?La puedo enga?ar! -

-?Por qué caminas tan lento? – Me preguntó.

Te dije, que no dormí bien, no quiero chocar y da?ar alguna maquina propiedad de la corporación.

-Está bien, pero camina más rápido. Estas retrasada por 10 segundos. Las otras unidades vivas de carbono, ya han empezado a llenar las bolsas con el líquido vital. Y tú no has hecho más que dar un par de pasos afuera de tu sarcófago.

-?Maldita Computadora! ?Lo pensé? ?Lo dije?-

-?Camina, Ainoa! - Me dijo.

?Lo pensé! definitivamente lo pensé. Entonces, está funcionando. ?Puedo ofender a Lucy sin mostrar emoción alguna!

-?Ainoa! ?Veinte segundos! – Me gritó de forma autoritaria.

Voy a sentarme en mi silla, y moveré mis manos de forma rápida, trataré de romper mi record de bolsas de líquido vital, no diré una sola palabra, así Lucy pensará que todo está normal. De ahora en adelante, no importara lo que ella me diga, no le haré caso, no le daré ese poder, ya no tienes más poder sobre mi... -?Maldita!-

-Ves, que puedes trabajar bien – Me dijo con condescendencia al ver que me movía con rapidez.

?Está funcionando, definitivamente está funcionando! Sigo pensando y ella no sospecha nada. El líquido vital sale por los tubos que están enfrente de mi escritorio, y yo, con habilidad, lleno las bolsitas, y luego las coloco en el despachador. Todo está normal.

-Para no haber dormido bien, estás trabajando muy bien, Ainoa, ya has alcanzado a las otras unidades de carbono que empezaron antes de ti... sigue trabajando así, y hoy tendrás un vaso de agua extra como pago, y tal vez 10 minutos más de sue?o. – Me dijo rozagante Lucy, sus ojos rojos brillaron más de lo usual, y la pantalla por la cual me habla, brilló más, iluminando mi peque?o aposento.

Te he enga?ado, maldita computadora, Mis manos trabajan, mis ojos miran los tubos, pero mi mente es libre. Ahora te puedo maldecir, te puedo matar como yo quiera y tú no te darás cuenta, ahora puedo pensar solo en mí y dejar de lado la misión y visión de la empresa. Ahora puedo especular en una vida fuera de la corporación, puedo imaginarme dejando de lado estas estúpidas bolsitas con este líquido espeso, rojo y amargo, y verme corriendo en una pradera verde con varios pajarillos color marrón siguiéndome de cerca. ?Sí! Mis manos se mueven más rápido cuando mi mente es libre...

-Dime, Ainoa: ?Cuál es la misión de la empresa? – Me interrumpió.

?La misión? - No la recuerdo, no sé qué decir, pero debo decirle algo o si no va a darse cuenta que estoy pensando...- La misión de la corporación es... - ?Lo dije o lo pensé?-

-Sí, continua, ??Cuál es?!

-?Lo dije, que bien...! - La misión de la corporación es brindar un excelente ambiente laboral para satisfacer las necesidades de los clientes externos e internos. Ser cada vez más competitivos para así satisfacer todas las necesidades de nuestros clientes... - ?Clientes! ?Quiénes son estos clientes? ?Serán como yo? ?Más altos, más bajos? ?Dónde vivirán? ?Qué harán con estas bolsitas? ?Las beberán? ?Se ba?aran con ellas? -

-Ainoa, que sigue después de "clientes"... ?Has olvidado la misión de la corporación? ?Estás pensando?

No, claro que no. No estoy pensando, definitivamente NO lo estoy haciendo.

-Pues, por tu bien, es mejor que así sea. Ya tú sabes que pensar es un acto de rebeldía en contra de la corporación.

Lo sé, Lucy. Es que no dormí bien, ya te dije, por eso no me salen las palabras.

-Tendré, entonces que medicarte otra vez. Pues no puedo permitir que bajes en tu desempe?o.

Claro que no, yo no quiero defraudarte a ti, a la corporación, o a mi supervisor.

-Solo porque has trabajado rápido, y ya has superado a las otras unidades, no reportaré esta falta con el supervisor, pero si vuelve a suceder...

Nunca, jamás, Lucy, te prometo, que nunca jamás, olvidare de nuevo la misión de la corporación.

Continue Reading

Other books by JulioMEspinosaJ

More

You'll also like

The Billionaire's Secret Twins: Her Revenge

The Billionaire's Secret Twins: Her Revenge

Shearwater
4.5

I was four months pregnant, weighing over two hundred pounds, and my heart was failing from experimental treatments forced on me as a child. My doctor looked at me with clinical detachment and told me I was in a death sentence: if I kept the baby, I would die, and if I tried to remove it, I would die. Desperate for a lifeline, I called my father, Francis Acosta, to tell him I was sick and pregnant. I expected a father's love, but all I got was a cold, sharp blade of a voice. "Then do it quietly," he said. "Don't embarrass Candi. Her debutante ball is coming up." He didn't just reject me; he erased me. My trust fund was frozen, and I was told I was no longer an Acosta. My fiancé, Auston, had already discarded me, calling me a "bloated whale" while he looked for a thinner, wealthier replacement. I left New York on a Greyhound bus, weeping into a bag of chips, a broken woman the world considered a mistake. I couldn't understand how my own father could tell me to die "quietly" just to save face for a party. I didn't know why I had been a lab rat for my family’s pharmaceutical ambitions, or how they could sleep at night while I was left to rot in the gray drizzle of the city. Five years later, the doors of JFK International Airport slid open. I stepped onto the marble floor in red-soled stilettos, my body lean, lethal, and carved from years of blood and sweat. I wasn't the "whale" anymore; I was a ghost coming back to haunt them. With my daughter by my side and a medical reputation that terrified the global elite, I was ready to dismantle the Acosta empire piece by piece. "Tell Francis to wash his neck," I whispered to the skyline. "I'm home."

Broken Ring, Billionaire Secrets: Watch Me Shine

Broken Ring, Billionaire Secrets: Watch Me Shine

Cornelia
5.0

I sat on the edge of the examination table, the crinkle of the sanitary paper sounding like thunder in the sterile room. The doctor didn't even look at me as he confirmed the news: the pregnancy was over. My husband, Keyon, didn't answer my call. He just sent an automated text: "In a meeting." When I returned to our cold mansion, I found his iPad glowing with a message from his "muse," Katina. He was throwing her a secret gala tonight-on our third wedding anniversary. He told her he couldn't wait to escape the "boring" and "draining" atmosphere I created at home. Keyon didn't stumble in until 3 AM, smelling of Katina's perfume with a smear of red on his collar. When I handed him the divorce papers, he laughed in my face. He called me a "glorified housekeeper" with no skills and no future, promising I'd be back in three days begging for a subway ticket. He even bet his friends ten thousand dollars that I wouldn't survive a week without his name. He had his assistant cancel my credit cards and block my gate access before I even reached the end of the driveway. He wanted me to starve. He wanted me to crawl. He sat in his office, mocking the "desperate" woman who pawned her three-million-dollar wedding ring for scrap metal just to pay for a meal. I stood on the rainy curb, watching the man I had protected for three years treat my life like trash. He didn't know about the ultrasound I just threw in the bin. He didn't know that while he was calling me "dull," I was the one secretly writing the code that kept his billion-dollar empire from collapsing. As I slid into a cheap Uber, I opened a hidden, encrypted app on my phone. The screen refreshed to a dashboard for an account Keyon didn't know existed. The balance was ten figures long-the accumulated wealth of "Solaris," the world's most elusive tech genius. Keyon thinks he just evicted a parasite, but he's about to find out he just declared war on the only person who can hit "delete" on his entire life.

Chapters
Read Now
Download Book