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¿Esto es Amor? Un Amor Falso y Verdadero

¿Esto es Amor? Un Amor Falso y Verdadero

Betty Moreno

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23
Capítulo

Marianne Cooper es una joven hermosa y de buena familia que se enamora del militar Christopher Blackburn que no tiene fortuna, su familia la obliga a casarse con el Conde Edgard quien se enamora de ella al instante. En el siglo XIX, Marianne Marie Cooper, contraviniendo las reglas de la aristocracia a la que pertenecía, se enamoró de Christopher Blackburn -un militar sin fortuna-, confiando en que su hermano Emmanuell y su mejor amiga Amanda la ayudarían a que la dejaran casarse, pero Julianne tenía que casar a su hija con un hombre rico para salvar a la familia de la ruina económica. El Conde de York: Edgard William Barrington era el candidato perfecto ya que era joven, guapo, de buenos sentimientos y acababa de heredar una gran fortuna. Para lograr sus planes, Julianne y su esposo Charles lograron que Christopher fuera a prisión e hicieron creer a Marianne que su amado era casado y tenía hijos. Marianne, despechada, presionada por su madre acepta casarse. Al escapar Christopher de prisión, lo primero que hace es buscar a su adorada Marianne, y se encuentra con que ella se acaba de casar con Edgard. Justo después de la boda en la recepción Marianne se entera que Edgard cubrió las deudas de la familia y siente que él la ha comprado. Desesperado, Christopher logra hablar a escondidas con Marianne y aclarar los malos entendidos. Jurándose amor eterno, deciden huir juntos, pero Edgard los descubre y, herido en lo más hondo, arremete contra Marianne, aun cuando no está dispuesto a renunciar a ella. La lleva a su hacienda. Es amarga la estancia de Marianne en la hacienda porque no ama a su marido y además tiene que soportar los atrevimientos y las intrigas de Hanna, hija del antiguo administrador, que está enamorada de Edgard. Por su parte, luego de una intensa búsqueda, Christopher averigua el paradero de Marianne y suplanta al nuevo administrador de la hacienda para llevársela de allí. Edgard, sin saber quién es en realidad el nuevo administrador, simpatiza con él, dándole un trato amistoso. Christopher, a pesar de los celos, tiene que admitir que Edgard es un hombre honrado y cabal. Es durante este tiempo que Edgard e Marianne descubren haber sido víctimas de la codicia y las intrigas de Julianne y Charles. Al mismo tiempo, las sutiles atenciones, las miradas llenas de pasión y el deseo siempre latente de Edgard, terminan para hacer mella en el corazón de Marianne, que un día, de repente, se da cuenta de que al amor que sentía por Christopher ha desaparecido y que en su lugar existe un nuevo sentimiento, más intenso y más real hacia su marido. Marianne enfrenta con dolor decirle la verdad a Christopher, al que ya no ama, pero que no quiere lastimar. Él acepta haber perdido y, con el corazón roto, abandona la hacienda. Pero la felicidad de la pareja dura poco. Edgard descubre que el ex administrador era el antiguo enamorado de su mujer. De nada sirven las explicaciones y las súplicas de Marianne, pues Edgard no le perdona que nuevamente lo engañara. Furioso corre a Marianne de la hacienda. Poco después intenta olvidarla con Hanna, iniciando una relación que lo compromete y le dificultará volver con Marianne. La pareja sigue amándose con locura a pesar de la separación pero ambos tendrán que enfrentar muchos conflictos e intrigas hasta lograr un amor real.

Capítulo 1
1

—Aun no puedo creer que estés enamorada, Marie — Amanda le dijo a Marianne o como solo ella y su hermano Emmanuell le llamaban (Marie), Amanda era pequeña de cabellos negros como el carbón, pero unos hermosos ojos verdes, era alegre y la mejor amiga de Marianne.

—¡Estoy feliz Amanda! Christopher es cariñoso, sensible, amable y me ama, me lo confeso Amanda y me dijo que en cuanto lo asciendan pedirá mi mano a mis padres! —Marianne estaba feliz a pesar de llevar poco tiempo de conocer a Christopher se había enamorado de él y ahora que él le había confesado su amor estaba feliz.

—Pero Marie ya pensaste en lo que dirán tus padres? Sabes bien como es tu madre y bueno tu padre la apoya en todo, Christopher no tiene fortuna alguna, ¿tú crees que ellos permitirán que su única hija mujer se case con un militar sin fortuna alguna?

—¡A mí eso no me importa en lo más mínimo, y si no lo aceptan soy capaz de huir con el!

—¿Huir con él? Hasta para mí que soy liberal me parece una locura, Marie, ¿de que vivirías? ¿Donde? ¡Sabes bien que Christopher no tiene dinero para mantenerte, y que vive en la pensión del pueblo!

—¡Pero él tiene una finca, una pequeña, lejos de aquí podría irme allá!

— Marie, no quiero arruinarte tu felicidad, pero realmente no conoces bien a Christopher Blackburn como podrías irte con el sin conocer a su familia, ¡a un lugar que ni siquiera conoces!

—De cuando acá te interesa la familia de las personas Amanda Byron, tu que pregonas la libertad y que el apellido no da el estatus social y ¡ahora me sales con eso!

—Marianne Cooper, jamás dije nada sobre el apellido de Christopher, hable sobre su familia, sus padres, hermanos, los conoces, apenas llevas un par de meses conociéndolo a él y ya quieres huir a tierra desconocida con un desconocido, lo único que digo es que te presente a su familia, que dejen de verse a escondidas, ¡eso no me da buena espina!

—Si nos vemos a escondidas es porque yo se lo pedí, mama jamás hubiera aceptado que nos viéramos, si supiera que no tiene fortuna y ¡es solo un militar!

—Pero el como buen caballero jamás debió aceptar verte a escondidas Marianne aquí hay algo que no me gusta y aunque amo verte así de feliz, ¡no quisiera que te llevaras una desilusión!

—Amanda no puedo creer que te estés comportando como mi madre

—Jamás digas eso, te apoyare todo el tiempo, y jamás te traicionare, pero solo te pido que lo conozcan mejor antes de tomar cualquier decisión, ¿te parece?

—¡Está bien Amanda! Oh es tardísimo tengo que irme, o mi mamá pensara que me he convertido en monja, tardo tanto en la iglesia

Marianne se retiró a su casa, iba pensando fuertemente en los comentarios de Amanda, pero los borró inmediatamente de su cabeza diciéndose que Christopher la amaba y jamás le mentiría.

En su casa sus padres discutían en el estudio la precaria situación económica que vivían, y como solo un milagro podría salvarlos.

—Julianne no sé qué vamos a hacer, ya casi no tenemos dinero, y las deudas son cada vez más grandes, ¡a ese paso vamos a quedar en la quiebra en muy poco tiempo! — Charles el padre de Marianne era un hombre de carácter débil que había perdido toda su fortuna gracias a los despilfarros de su esposa Julianne.

—Eso jamás, no permitiré que nuestro apellido ande por los suelos, tenemos que buscar una solución — Julianne se quedó pensativa y observó una fotografía de Marianne en el escritorio de su marido, su hija era hermosa y admirada por muchos, ahí estaba la solución.

—Lo tengo, Marianne nos salvara

—¿A qué te refieres Julianne? ¿Marianne que puede hacer?, nuestra dulce hija para ayudarnos

—¡Casarse! Casarse con un hombre rico que nos saque de la quiebra, que cubra nuestras deudas

—Estás loca Julianne, quieres… ¿vender a nuestra hija al mejor postor?—

—No lo veas así Charles, nuestra hija ya esta en edad de casarse, es de las pocas jóvenes del pueblo que quedan solteras, además, buscarle un buen partido como marido es nuestra obligación, y si este marido nos saca del hoyo ¡pues mucho mejor! Decidido, tenemos que buscarle un marido a Marianne

Una vez que a la madre de Marianne se le metía una idea en la cabeza era difícil sacarla de ahí, y aunque Charles amaba a Marianne y quería que fuera feliz aceptó la idea de su mujer después de todo solo un marido rico podía proveer a Marianne de todos los lujos a los que estaba acostumbrada y así sería feliz.

Marianne se encontraba en el jardín cuando su hermano Emmanuell llegó.

—Emmanuell, hasta que te levantas

— Marie, querida hermanita por favor no hables tan fuerte que me estalla la cabeza

—Emmanuell ¿nunca vas a cambiar? ¿No crees que ya es hora de que sientes cabeza? Deja de parrandear ayúdale a papa con los negocios. Deberías de sentar cabeza hermanito

—¿Casarme? ¿Estás loca? Además ¿con quién lo haría? la mayoría de las jóvenes del pueblo o están casadas o son horribles.

—Claro que no, ahí esta Amanda por ejemplo, es hermosa y soltera

—¿Amanda? Es verdad que es hermosa, pero la veo como una hermana para mí, además ¿quieres provocarle un ataque cardiaco a mama?

—Yo pienso que harías una hermosa pareja con Amanda

— Marie, sabes bien que el matrimonio no se hizo para mí! Aún no ha llegado la dama que me robe el aliento, que me robe mi corazón. Pero dime, te veo muy contenta ¿qué ha pasado con tu militar?

—Se me ha declarado al fin, Emmanuell me ha pedido que sea su novia y en cuanto lo asciendan pedirá mi mano ante mis padres

—¿Y cuándo será eso? Marie. no me gusta que se vean a escondidas te lo he dicho antes eso no es de una señorita decente

—De cuando acá tan puritano Emmanuell

—Que se trata de mi hermanita de la que hablamos ¿Cuándo lo vas a ver?

—Hoy por la tarde

—Quiero que le digas que me busque, quiero platicar con él, saber sus intenciones hacia a ti

—Emmanuell, no lo vayas a asustar

—Solo quiero hablar con el pídeselo, por favor

—Está bien, Emmanuell

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