back
Instalar App
icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Because I'm Stupid

Because I'm Stupid

Gero

5.0
calificaciones
79
Vistas
2
Capítulo

Después de enterarse que la mujer de su vida y de quien deseaba vengarse ahora se encontraba casada y con hijos, Jonathan se sumerge en una terrible depresión, sin embargo, la llegada inesperada de una misteriosa mujer lo hace cambiar completamente de opinión. Ahora se encuentra obsesionado por saber quién es la chica que lo ha complacido por varios días y de la cual solo conoce un pequeño tatuaje en su cuerpo. Jonathan se sumerge a la búsqueda de la misteriosa chica después de perder la oportunidad de conocerla, ahora con un objetivo en claro, encontrarla y convertirla en su esposa, sim embargo, no saber nada de ella complicará las cosas, pues la chica le ha guardado varios secretos desde antes de coincidir. ¿Podrá Jonathan encontrar a la chica? ¿Es ella su amor verdadero?

Capítulo 1
LA TRAVESIA DE MI VIDA

Recuerdo la primera vez que mi madre me habló sobre cómo conoció a Papá, era la típica historia que ellos siempre contaban en las reuniones familiares, pero hasta que cumplí la mayoría de edad, comprendí la importancia de la astucia de cada persona, mamá era la hija de una de las familias más adineradas de la ciudad, mientras que mi padre era un simple plebeyo, enamorado de ella de toda su vida. Jamás pensé que una historia así podría ayudarme, pero la realidad es que ahora más que nunca hago todo lo posible para enamorarla.

Industrias Máximo, enero 29 2011.

La reunión de ese día me pareció tan aburrida como todas las demás, todos los socios conversaban sobre la mejor opción del cargo de presidencia, mi cabeza únicamente podía pensar en ella, Sara Renault, la hija de una de las familias más influyentes del país.

–¿Está de acuerdo con eso Señor Jonathan? –preguntó uno de los socios.

–Perfecto, entonces comenzaremos todos los trámites para que asuma el puesto de presidente.

–Espera ¡¿Qué?! –pregunté.

–Estamos de acuerdo en que unas ideas jóvenes, harían sobresalir a la empresa.

–¿Pero cuando tomaron esa decisión?

–Hace un momento señor, ¿Acaso no escuchó todos los planes que tenemos?

–Claro, Claro –dije, sin saber ni por un segundo de lo que estaban hablando.

–Entonces no hay nada más que hablar, prepararemos todo para el próximo miércoles.

–¿El próximo? ¿Tan pronto?

–Es necesario su apoyo cuanto antes o la empresa se vería realmente afectada al quedar sin presidente.

–Lo entiendo.

La reunión terminó y el tema de la presidencia era uno de los pocos temas de la empresa que me interesaba, quería verla, darle la noticia de mi ascenso inesperado, seguramente le encantaría, así que me dirigí a la empresa de los Renault. Ella estaba en su escritorio revisando un par de documentos, yo la admiraba desde el pasillo encontrando la manera de acercarme a ella.

–¿Jonathan? ¿Qué haces aquí?

–He venido a darte una noticia que te encantará.

–Bueno, dila de una vez.

–Me han nombrado presidente de la empresa de mi padre.

–¡Ya! –Comentó ella, sin más.

–¿Ya? ¿Acaso no me felicitarás? –dije.

–¿Tendría que hacerlo?

–Era lo que querías ¿No?

–¿De qué hablas?

–Hace un par de días me dijiste que solo te fijarías en los presidentes de las compañías, ahora soy uno de ellos.

–Claro que no, dije que solo me fijaría en los presidentes de las compañías que tuvieran suficiente dinero para cumplir cada uno de mis caprichos, la compañía Máximo está en quiebra, jamás podría fijarme en alguien como tú, esa compañía necesitaría un milagro para poder salvarse.

–No es necesario que seas tan ofensiva, ahora podré aportar mis ideas y hacer que la compañía crezca.

–Eso lo dudo, eres inmaduro, inseguro y no tienes ideas que valgan la pena, fue el mayor error de los socios haberte dado el título de presidente. Entiéndelo de una vez, tú y yo no seremos nada y por favor, déjame en paz.

Aquellas palabras me destrozaron, solo hacía falta en mi vida una motivación, pero no llegó de la mejor manera. Jamás imaginé que un par de palabras dichas de la persona que más me importaba en ese momento, dolieran de tal manera, por meses me sumergí en una depresión que casi me cuesta la fortuna de mi familia, pero logré salir, aunque no puedo darme el crédito de afirmar que fue por mi cuenta, he regresado a liderar más fuerte que nunca y con un claro objetivo en mi mente, hacerle tragar sus palabras.

Por varios meses estuve trabajando en una propuesta que llevara a la cima a la compañía de mi padre y finalmente lo logré, cuando me di cuenta, habían pasado 3 años desde que las palabras de aquella mujer me habían marcado, cuando recién decidí comenzar mi venganza y con el deseo en mi corazón de hacerla mía cuando ella se arrepintiera de lo que había dicho, el mundo me recibía nuevamente con un par de cachetadas en ambas mejillas, Sara Renault se había casado y estaba embarazada de su segundo hijo.

–¿Pero cuando tuvo el primero? –me pregunté.

Desconocía totalmente que ella estuviera embarazada, tan solo me parecía casi imposible. Ella era mucho mayor que yo, pero su cuerpo no mostraba indicios de haber estado embarazada cuando la conocí. Quizás no era demasiado observador para ese entonces, pero al menos hubiera escuchado un comentario al respecto.

Me dejé caer en el sillón acolchonado que se encontraba en mi oficina, con el periódico justo en la frente, cubriendo mis ojos de la vergüenza que sentía por todo el tiempo que me había empeñado en hacer sufrir a una persona que jamás me quiso.

–¿Necesita algo señor Jonathan? –preguntó Nasa mi secretaria.

–Una pastilla que me mate de inmediato, ya no quiero vivir –dije sin pensarlo.

–Pero, ¿Qué dice señor? Por favor dígame que es mentira –dijo ella.

–Lo es, solo tráeme un calmante por favor –dije, al levantarme del sillón miré a la chica con los ojos llorosos y viéndome fijamente. –¿Pasa algo? –pregunté.

–No es nada señor, lo siento –dijo ella, secando su rostro.

–Dime que pasa, ¿Por qué estás así?

–Solo ha sido algo de basura en mis ojos, no sé preocupe.

La actitud de Nasa me pareció totalmente extraña, ella salió de la oficina sin decir más y regresó con un par de calmantes y un café helado.

–Te lo agradezco mucho –dije.

–Es un placer.

Desde ese día Nasa comenzó a comportarse diferente, sus actitudes demostraban que estaba empeñada en hacer algo, quizás hacerme cambiar de opinión con respecto a algo, pero realmente no sabía de lo que se podría tratar. El 14 de febrero del año 2015 pasó una de las cosas más curiosas en mi vida, una chica se presentó en mi apartamento con un antifaz que me impedía ver su rostro.

–Soy tu regalo del San Valentín, tú decides si lo aceptas o no –dijo la chica, con una voz muy sensual. Yo me quedé atónito sin saber qué hacer, ella entró al apartamento, me sujetó las muñecas y me dio la mejor noche que jamás pude imaginar. Antes de marcharse se acercó a mí y me dijo.

–¿Quieres que se repita?

Asentí.

–Vendré en un par de días, hasta entonces, mantente optimista y feliz.

Durante toda la noche, nos entregamos, yo atado a la cama sin poder tocar su cuerpo y ella, haciéndome sentir en la luna con cada uno de sus movimientos. Ni siquiera logré ver su rostro, en ningún momento se quitó el antifaz, pero fue una de las mejores fantasías que he vivido en mi vida. Cuando recuperé la cordura muchas horas después, me di cuenta que había sido un completo idiota, me había dejado llevar por una persona a la que ni siquiera conocía y de la cual no sabía nada. Preocupado en pensar de que aquello pudo haber sido el regalo de una mujer enferma y egoísta, acudí al médico de inmediato, las pruebas no determinaron nada extraño en mi cuerpo, ni ninguna enfermedad, me sentí aliviado al saber que estaba bien, pero de igual manera me sentí deseoso de volver a estar con esa hermosa mujer, no entendía la razón pero cuando estuve con ella sentí que algo en mi cuerpo me decía que ya nos conocíamos, pero no sabía cómo podía ser posible, lo único que sabía de ella hasta ese momento es que tiene un tatuaje en su muslo derecho, un ave fénix que cubre una pequeña cicatriz.

Después de visitar al doctor regresé a la oficina, dejarme caer en el sillón de mi oficina me servía de terapia para sacar de mi cabeza los temas que me atormentaban.

–¿Puedo traerle algo señor? –preguntó Nasa.

–¿Tengo alguna cita para esta tarde?

–Únicamente con su padre, he re agendado todas las citas para mañana.

–¡Perfecto!

Nasa se marchó de la oficina y continuó con sus documentos, en mi cabeza solo pasaba el recuerdo de la hermosa noche que había tenido. No podía crecer que una aventura tan estúpida como esa me hiciera sacar de mi cabeza lo sucedido con Sara Renault, ya no quería saber más de ella. Ahora me interesaba encontrar a la chica que se había presentado en mi puerta. Deseaba conocer las razones que tuvo para hacerlo, Pero ¿Cómo saber de quién se trata?

–La cita con su padre es en media hora –comentó Nasa. Seguramente miraba lo desconcentrado que estaba ese día.

–Entendido –dije, tomando mis cosas y saliendo de la oficina.

Descargar libro