Rianon Fisk
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Libros y Cuentos de Rianon Fisk
Adiós, Pasado Roto y Falso
Urban romance Ricardo "Rico" Mendoza, heredero del imperio culinario, creía que su novia Sofía era el ingrediente secreto de su vida.
Le había perdonado incontables veces sus ausencias por "juntas de negocios" o "oportunidades de modelaje" en Cancún.
Pero esa noche, el perdón se agotó cuando los descubrió. A ella, con mi primo Miguel, en mi propia casa, en la biblioteca de mi abuelo.
No solo estaban juntos, sino que planeaban cómo despojarme de mis restaurantes como si ya fueran suyos.
"Rico es demasiado sentimental" , dijo Miguel, sirviéndose de mi tequila, "Necesitamos vender la sucursal de Polanco para tu línea de moda, Sofí" .
"Él nunca lo aceptará" , respondió ella, con fastidio, "Sigue apegado a esas recetas viejas de su abuela" .
Cuando entré, el silencio fue total, pero Sofía rápidamente se recompuso, intentando abrazarme.
"Mi amor, qué bueno que llegas, Miguel y yo estábamos…" , dijo.
"Sé exactamente lo que estaban haciendo" , la interrumpí, mi voz helada. "Estaban repartiéndose mi vida" .
Luego, en un intento desesperado, Sofía lanzó su última y más cruel jugada: "¿Y qué pasará con nuestro bebé?" .
Miré su vientre plano, y un mareo me invadió. La manipulación era descarada.
En ese instante de distracción, Miguel se movió y sentí una presión fría y aguda. Uno de mis cuchillos de chef sobresalía de mi costado.
Sofía gritó, pero no había horror, solo molestia. Caí de rodillas.
Mientras la sangre formaba un charco, los miré. No había amor ni preocupación, solo la inconveniencia de mi cuerpo sangrando en su camino.
La traición me ahogaba, pero una decisión floreció, clara y afilada como el cuchillo en mi costado.
Se acabó. Esta vez, para siempre. El Zafiro de Mi Destino
Urban romance La noche de "Visiones de la Moda", me sentía la reina de mi propio universo.
Mi marca, "Aura", era la envidia de la industria, y yo, Elena, flamante diseñadora, lo tenía todo.
Pero mi ex prometido, Ricardo, el hombre que me abandonó en el altar por mi propia asistente, Sofía, reapareció.
Junto a ella, intentó humillarme públicamente con su falsa lástima y ofrecerme un puesto de "diseñadora junior" en su fallida empresa.
Su prepotencia, mientras se burlaban de mi éxito, revivió el recuerdo más oscuro: su "amnesia" fue una farsa para traicionarme y robar mi herencia.
La traición, el engaño, el dolor de ser descartada por quienes más confiaba, me quemaba por dentro.
Pero ya no era la Elena ingenua de hace cinco años, la que huyó herida a Europa.
Con una sonrisa que ocultaba una furia fría, levanté mi dedo anular, donde brillaba un zafiro estrella: "Estoy casada".
El anillo de Marcos Varela, el magnate, el intocable, el hombre que Ricardo buscaba desesperadamente para salvar su negocio, ahora adornaba mi mano.
La desesperación de Ricardo se convirtió en furia, y me atacó, arrastrándome, rasgando mi vestido, hasta que un golpe me sumergió en la oscuridad del sótano.
Cuando creí que todo estaba perdido, de alguna manera, logré salir.
Pero la humillación no había terminado: Ricardo, desquiciado, me arrastró de regreso al salón, con el rostro ensangrentado.
Frente a la élite, con un cuchillo, intentó amputarme el dedo por "ladrona".
Justo cuando el filo rozó mi piel, la voz de un asistente retumbó: "El señor Marcos Varela ha llegado".
El héroe irrumpe en escena, revelando mi verdadera identidad: "Esta mujer… es mi esposa".
El hombre que creyó destruirme, ahora enfrentaba el verdadero poder.
¿Qué pasará cuando Ricardo y Sofía enfrenten la ira de Marcos Varela y la verdad detrás de mi ascenso? Despertar Después de La Muerte De Nieve
Romance La fiesta de mi cumpleaños número veintiocho, celebrada en la fastuosa mansión de mi esposo Ricardo, era solo una farsa más en mi jaula dorada.
Ocho años viviendo a la sombra de un fantasma, el de mi difunta hermana, y soportando el odio de mi hijastro Mateo.
Pero esa noche, todo cambió cuando Mateo, con una rabia desproporcionada, me empujó a la piscina, revelando ante la élite de la ciudad la cruda realidad de mi matrimonio.
Empapada y humillada, emerjo del agua para verle destrozar mis diseños, el único escape a mi nula existencia.
El último golpe llegó cuando encontré a Nieve, mi único consuelo, inerte, colgado de una bufanda de seda, una mancha de sangre el elocuente testamento de la crueldad de Mateo.
Ricardo, ajeno a mi dolor, despreció la vida de mi gato como una vulgar mancha que debía limpiarse, y mi madre me imploró que guardara silencio por el "bien" de la familia.
¿Cómo podían todos ser tan ciegos? ¿Tan crueles? ¿Acaso mi sufrimiento no importaba, ni siquiera la cruel muerte de mi amado Nieve?
La verdad se me vino encima: no era mi cumpleaños, sino el de mi hermana, una vez más, celebrando su memoria a mi costa.
Ocho años de infierno. Ocho años de ser una incubadora fallida por la poción de la suegra.
Y fue entonces, con el corazón destrozado, que decidí que la sofía dócil había muerto con Nieve.
Ya no más.
Enfrenté a Ricardo, rechacé su insultante propuesta de "concubina oficial" por miles de lujos y riquezas, y declaré mi libertad.
Trató de retenerme, para mí era un juego de niños, y para mi sorpresa, Mateo, el niño que me odiaba, me disparó una flecha con su arco de juguete.
Pero antes de que me golpeara, mi águila de compañera desvió su trayectoria, y aunque la punta de la flecha me rozó el brazo, el dolor físico no era nada comparado con la libertad que sentía.
Con mi último aliento como su madrastra, le corté a Mateo el amuleto de la paz que una vez fue mi regalo.
Ricardo intentó detenerme, pero mis palabras de despedida, llenas de la verdad reprimida, resonaron en el patio: "Nunca fui yo misma. Y nunca te amé".
Monté mi caballo, mi compañero leal, dejando atrás los escombros de mi vida anterior, lista para galopar hacia mi verdadera libertad en el desierto. Le puede gustar
Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido
Fishin' Floozy Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza.
El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga.
Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia.
"¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro.
Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso.
Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo.
"Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad.
Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre?
Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón.
El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros.
Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió. Anhelando a mi esposo tirano
Xu Shinian Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él.
Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara.
A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano.
Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G".
Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino.
En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo.
"Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa".
Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora.
¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street?
Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus.
Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo.
El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona. Amor Roto, Venganza Fría
NOU Eirene Las luces del gran salón me bañaban, pero su calor no me alcanzaba.
Alejandro, el hombre que controlaba mi mundo, me soltó la mano en medio de la pista de baile, dejándome varada en el centro de todas las miradas.
Luego, apareció ella: Camila. Una versión más joven y brillante de mí, el "original" que Alejandro siempre había querido.
De ser su reina, me convertí en un prototipo desechable, una humillación pública que se selló cuando él la condujo de nuevo a mi pista, en mi lugar.
Fui arrastrada a una celda, acusada de un crimen que no cometí.
Incluso la muerte se cebó con mi última esperanza cuando Alejandro, el hombre que decía amarme, asesinó a mis padres en un acto de venganza demencial.
¿Cómo pudo ese amor convertirse en tal monstruosidad?
¿Era yo solo una suplente, un ensayo para su verdadero deseo?
Pero en el fondo de ese abismo, un fuego se encendió.
La desesperación se transformó en pura rabia, en una promesa helada.
El juego no había terminado.
Ahora, viviría para verlo arder.
Y no, no estoy sola en esto. Renacida: Mi Venganza Dulce
Hui Hui Xiao Gu Liang "Sofía, se acabó. Me caso con tu hermana."
La voz de Mateo, el hombre con el que había compartido diez años y por quien había sacrificado mi juventud, resonó en nuestro lujoso departamento. A su lado, Camila, mi propia hermana, sonreía triunfante, vestida con uno de mis diseños más caros.
Me pidieron que fuera feliz por ellos, que entendiera su "amor" . Miré al hombre que traicionó mi corazón y a la niña que crié después de la muerte de nuestros padres. Sentí un vacío helado. Mi rostro permaneció tranquilo. "Entiendo," les dije, sorprendiéndolos con mi calma.
Esperaban lágrimas, gritos. Mateo, al ver mi indiferencia, se burló ofreciéndome una tarjeta de crédito como "compensación" para que me comprara "algo bonito" , mientras me echaba de nuestro departamento en una semana, ya que estaba a su nombre. Diez años de mi vida, reducidos al límite de una tarjeta de platino.
Por dentro, una risa amarga burbujeaba. Qué ingenuos. Creían que podían comprar mi silencio, mi dignidad. Pero esta vez, no derramaría ni una sola lágrima, ni les daría el gusto de verme rota.
Porque esto ya había pasado. En mi vida anterior, había suplicado y llorado, y mi dolor solo les dio más poder, me pintaron como una desequilibrada, arruinando mi reputación. Esta vez, la villana sería yo, y no iba a desperdiciar esta segunda oportunidad. Mi Bebé, Mi Venganza
Lan You Ruo El chirrido de los neumáticos fue el último sonido coherente antes de que el mundo se desgarrara, y el impacto lanzó mi cuerpo de ocho meses de embarazo contra el cinturón, con el instinto de proteger a mi bebé como mi primera y única verdad.
El olor a metal quemado y a gasolina llenaba el aire mientras las sirenas se acercaban, y yo me aferraba a la vida, sintiendo cómo se me escapaba la presión y la calidez entre mis piernas, un terror puro que ahogaba el dolor físico.
"Mi bebé", susurré con los labios secos, "salven a mi bebé", mientras me arrastraban del coche hacia el torbellino de batas blancas que me llevaría a la sala de urgencias, a los pies de mi esposo, el Dr. Alejandro Vargas, el cirujano más respetado, mi única esperanza.
Pero justo cuando creí que su presencia traería alivio, su teléfono sonó, y la mención de Isabella, mi prima también embarazada, borró de su rostro toda preocupación por mí y por nuestro hijo.
Cuando el ginecólogo advirtió sobre un desprendimiento de placenta y sufrimiento fetal, la vida de nuestro bebé pendiendo de un hilo, Alejandro, con una arrogancia que nunca le había visto, lo ignoró, ordenando que el anestesiólogo fuera a ver a Isabella porque "Sofía es una mujer fuerte, puede soportar un parto natural."
"Deja de ser dramática, Sofía", susurró cruelmente mientras me abandonaba a mi suerte, "Isabella me necesita más."
La oscuridad me envolvió al escuchar el monitor cardíaco sonar plano, la voz del Dr. Morales, un joven médico, rompiendo el silencio: "La perdimos."
Pero mi hijo vivió, su débil llanto resonó en la habitación mientras escuchaba a las enfermeras hablar de Alejandro alardeando de su "hijo, sano y fuerte, el bebé más hermoso", que resultó ser el de Isabella.
Una ira volcánica me quemó por dentro, eclipsando el dolor físico, no por miedo, sino por una furia fría y calculadora, arrancándome las vías con un grito ahogado.
"Venganza", susurré, una promesa silenciosa para mí misma, forjada en la traición que nunca perdonaría: destruir a Alejandro Vargas, el hombre que me había dejado morir.