Gong Mo Xi o
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Libros y Cuentos de Gong Mo Xi o
Embarazada y divorciada: Oculté a su heredero
Romance El médico me miró con lástima y me dio la noticia que había soñado durante tres años: estaba embarazada. Pero advirtió que era de alto riesgo y que cualquier estrés podría matarlo.
Corrí a casa para decírselo a mi esposo, Sol Espejo, esperando que esto salvara nuestro frío matrimonio. Pero él ni siquiera me dejó hablar.
Me deslizó un sobre manila sobre la isla de mármol y dijo con frialdad: "El contrato de tres años terminó. Calma ha regresado".
No solo me estaba divorciando para volver con su exnovia, sino que al leer la letra pequeña, encontré la Cláusula 14B: si había un embarazo resultante de la unión, él tenía derecho a exigir la terminación inmediata o quitarme la custodia exclusiva para enviar al niño a un internado en el extranjero.
Me tragué las náuseas y el secreto. Sol no solo me echó, sino que me obligó a organizar la fiesta de bienvenida de su amante y a ver cómo usaba los regalos que yo le había comprado para cortejarla.
Frente a todos, me llamó "una responsabilidad" y un "caso de caridad" que su abuelo le impuso.
Cuando le pregunté hipotéticamente qué pasaría si estuviera embarazada, su respuesta me heló la sangre: "Lo manejaría. Ningún hijo mío nacerá en este desastre".
"Manejarlo" significaba borrarlo.
Esa noche, vertí mis vitaminas prenatales en un frasco de medicina para la úlcera y firmé los papeles del divorcio renunciando a la pensión para acelerar el trámite.
Deslicé mi carta de renuncia bajo su puerta y me toqué el vientre plano. Él cree que ganó su libertad, pero nunca sabrá que acaba de perder a su heredero. La esposa indeseada que él destrozó bajo la lluvia
Mafia Mi esposo, el despiadado Patrón de Monterrey, me obligó a arrodillarme en el lodo helado para disculparme con su amante.
Creyó más en las lágrimas falsas de ella que en mi dignidad.
Mientras la lluvia gélida empapaba mi vestido, una punzada brutal y desgarradora me partió el cuerpo. Grité su nombre, suplicando ayuda mientras sentía que la vida se me escapaba.
Pero Damián no se movió. Solo encendió un cigarro, con los ojos fríos como el acero.
—Levántate cuando estés lista para aprender a respetar —dijo.
Entró a la casa con ella, cerró la puerta con llave y me dejó desangrándome en medio de la tormenta.
Esa noche perdí al bebé. Los doctores me dijeron que el daño era irreversible: era estéril.
Creí que había tocado fondo, pero me equivocaba. Cuando volví a la hacienda, convertida en un fantasma en mi propio hogar, me arrojó a un sótano inundado y lleno de ratas porque Elena me acusó de envenenar a su hijo.
Me torturó durante días para proteger a un niño que ni siquiera era suyo.
En ese momento, el amor murió.
Así que, mientras él estaba de viaje por negocios, no solo empaqué una maleta. Ejecuté un plan que llevaba tres años gestándose.
Me desvanecí.
Pero antes de desaparecer, le dejé un regalo en su escritorio. Una memoria USB con el video de seguridad que probaba las mentiras de Elena, el informe médico del aborto que él provocó y una prueba de paternidad que demostraba que había destruido a su verdadera familia por el bastardo de una extraña.
Para cuando cayó de rodillas gritando mi nombre, yo ya me había ido. Abandonado en París, Renacido en Londres
Moderno Durante tres años, fui la segundona, siempre a la sombra de la «amiga de la infancia» de mi novio, Eva.
Cuando Damián por fin me llevó a París para reavivar la chispa que se nos moría, pensé que las cosas podrían cambiar.
Pero no. En cuanto llegamos, me abandonó en el lobby del hotel, sin mi pasaporte, porque Eva le llamó con una «crisis».
Pasé mi primera noche en París varada y sin un peso, mientras él corría a consolarla.
Cuando finalmente regresó a la mañana siguiente, ni siquiera se disculpó.
Se puso furioso porque había buscado refugio en la habitación de un viejo amigo de la universidad, acusándome de engañarlo mientras él todavía olía a su perfume barato.
De hecho, golpeó al único hombre que me ayudó, gritando que la tóxica era yo.
Ese abuso psicológico fue la gota que derramó el vaso. Ya no sentía rabia, solo una indiferencia fría y liberadora.
Mientras él suplicaba de rodillas, renunciando a su trabajo y prometiendo cortar a Eva para siempre, yo simplemente me di la vuelta y me fui.
Tomé un avión a Londres para aceptar un ascenso que una vez rechacé por él, dejándolo con nada más que sus remordimientos y la «amiga» que eligió por encima de mí. Melodía Robada: Un Amor Traicionado
Moderno Mi prometido, Iker, y mi hermana, Brenda, me robaron la canción en la que había volcado mi alma durante tres años. Era mi obra maestra, la que se suponía que definiría nuestras carreras juntos.
Escuché todo su plan a través de la puerta entreabierta del estudio de grabación.
—Es la única forma de que ganes el Premio Vanguardia, Bren —insistió Iker—. Es tu única oportunidad.
Mi propia familia estaba metida en esto. —Ella es el talento, lo sé, pero no puede con la presión —dijo Brenda, citando a nuestros padres—. Es mejor así, por la familia.
Me veían como un motor, una herramienta, no como una hija o la mujer con la que se suponía que Iker se casaría en tres meses.
La verdad fue un veneno lento y helado. El hombre que amaba, la familia que me crio… se habían estado alimentando de mi talento desde el día en que nací. ¿Y el bebé que llevaba en mi vientre? No era un símbolo de nuestro futuro; era solo el último candado de la jaula que habían construido a mi alrededor.
Más tarde, Iker me encontró temblando en el suelo de nuestro departamento, fingiendo preocupación. Me estrechó en un abrazo, susurrando en mi cabello: —Tenemos tanto por delante. Tenemos que pensar en el bebé.
Fue entonces cuando supe exactamente lo que tenía que hacer. Al día siguiente, hice una llamada. Mientras Iker escuchaba en otra línea, con la voz quebrada por un pánico que por fin era real, yo hablaba tranquilamente por teléfono.
—Sí, hola. Me gustaría confirmar mi cita para mañana.
—La del… procedimiento. Su Omega Repudiada, La Perdición del Rey Alfa
Hombre Lobo Durante quince años, fui la pareja destinada del temible Alfa, Damián Ferrer. Él me llamaba su Ancla, la única que podía calmar a la bestia que llevaba dentro.
Pero nuestro mundo perfecto se hizo añicos cuando sentí su traición a través de nuestro vínculo psíquico: el aroma de otra mujer, el destello de sus uñas rojas en su muslo. Mi loba interior aulló de agonía.
Mintió sobre un asunto urgente de la manada el día de mi cumpleaños, pero encontré un solo cabello rubio decolorado en su coche. En el restaurante donde nos conocimos, descubrí su teléfono secreto y vi los mensajes explícitos de su asistente, Jami. *“¿Estás con ella ahora? ¿Es tan aburrido como dices?”*, se burlaba.
Luego llegó el mensaje con foto: Jami sosteniendo una caja de Tiffany que él le había comprado. *“No puedo esperar a que me lo pongas esta noche, Alfa”*. El veneno de su traición me enfermó físicamente.
La Sanadora de mi manada confirmó que mi malestar no era una intoxicación alimentaria, sino un "Rechazo del Alma": nuestro vínculo estaba tan contaminado por su aventura que mi propia alma lo estaba rechazando. Esa noche, Jami me envió un último y despiadado ataque psíquico: la foto de su prueba de embarazo positiva. *“Su linaje me pertenece ahora. Perdiste, vieja”*.
Yo había sido su ancla, pero un ancla también puede elegir soltar. Llamé a mi abogado. "No quiero nada de él", le dije. "Ni un centavo. Quiero ser libre". Esto no era una huida; era una retirada cuidadosamente planeada. Su mundo estaba a punto de colapsar, y yo iba a ser quien encendiera la cerilla. El Gran Regreso de la Exesposa
Urbano Mi esposo, Braulio, se suponía que era el amor de mi vida, el hombre que prometió protegerme para siempre. En lugar de eso, fue quien más me destrozó el corazón.
Me obligó a firmar los papeles del divorcio, acusándome de espionaje corporativo y de sabotear proyectos de la empresa. Todo esto mientras su primer amor, Helena, quien supuestamente estaba muerta, reaparecía embarazada de su hijo.
Mi familia ya no estaba, mi madre me había desheredado y mi padre murió mientras yo trabajaba hasta tarde, una decisión de la que me arrepentiría por siempre. Me estaba muriendo, sufría un cáncer en etapa terminal, y él ni siquiera lo sabía, o no le importaba. Estaba demasiado ocupado con Helena, quien era alérgica a las flores que yo cuidaba para él, las que él amaba porque Helena las amaba.
Me acusó de tener una aventura con mi hermano adoptivo, Camilo, que también era mi médico, la única persona que de verdad se preocupaba por mí. Me llamó asquerosa, un esqueleto, y me dijo que nadie me amaba.
Tenía tanto miedo de que, si me defendía, perdería hasta el derecho de escuchar su voz por teléfono. Era tan débil, tan patética.
Pero no iba a dejar que ganara.
Firmé los papeles del divorcio, entregándole el Grupo Garza, la empresa que siempre quiso destruir.
Fingí mi muerte, esperando que por fin fuera feliz.
Pero me equivoqué.
Tres años después, regresé como Aurora Morgan, una mujer poderosa con una nueva identidad, lista para hacerle pagar por todo lo que me había hecho. Le puede gustar
Los Cuatrillizos del Ceo
Hani Olivia Blake, una mujer de 25 años, ha vivido una vida marcada por la traición de su hermana gemela, Maia. Hace cinco años, Maia orquestó una trampa para que Olivia se acostara con Max Brook, el hombre más poderoso de Ciudad Imperial, lo que resultó en un embarazo. Pero la crueldad de Maia no terminó ahí: aprovechando el momento del parto, le robó dos de sus hijos a Olivia y los hizo pasar como suyos para casarse con Max.
Cinco años después, Olivia regresa a la ciudad con uno de sus hijos, decidido a recuperar lo que le ha sido arrebatado. Maia, creyendo que Olivia murió en un incendio que ella misma provocó, no sabe que su hermana ha sobrevivido. Olivia, ahora con una identidad oculta, se adentrará en un mundo de engaños, secretos y manipulación para hacer justicia y reclamar a sus hijos, mientras enfrenta las consecuencias de los traumas que le causó su hermana. Mi Jefe, el Padre de mi Bebé
Ink Las rosas son rojas, el tequila pega fuerte y bailé como si la noche me perteneciera.
¿Y ahora? Todo es un maldito desastre.
Emily Hart acaba de conseguir el trabajo de sus sueños, ser la secretaria personal del increíblemente rico y peligrosamente atractivo CEO de Steele Empire. Así que, naturalmente, hizo lo que cualquier chica con una jugosa oferta de trabajo y un vestido espectacular haría: se fue de fiesta, bailó como una auténtica provocadora y se tomó tantos tragos que la realidad empezó a desvanecerse mientras el placer tomaba el control.
Y entonces apareció él.
Dominic Steele.
Un multimillonario. Un jefe despiadado en la sala de juntas. Indomable en la intimidad.
La vio. Sus caderas moviéndose, sus labios curvados en una sonrisa provocadora, su vestido negro pegándose a su cuerpo como una segunda piel. No le preguntó su nombre. Simplemente la tomó.
Una noche. Una noche desenfrenada, sin aliento y llena de deseo. Sin promesas. Sin nombres. Solo pasión, calor y gemidos que resonaron hasta pasada la medianoche.
Hasta que llegó el lunes por la mañana.
Ahora, el hombre que consiguió hacerla suplicar sin necesidad de palabras está de pie detrás de un escritorio de cristal, vestido con un traje perfectamente ajustado...
Y ella es la nueva secretaria que no puede mirarlo a los ojos sin recordar cómo consiguió hacerla gritar.
Ella piensa que es un arrogante de mierda.
Él piensa que ella es la clase de caos más dulce que existe.
Pero cuando un retraso menstrual inesperado entra en escena, ya no se trata solamente de negocios.
Ahora es "Papá, por favor", con una buena dosis de tensión, tentación y problemas de por medio. Los Mellizos de mi Cuñado y mi Esposo el CEO
Mundo Creativo Alana pensó que su matrimonio con Garrison Sterling, el frío, calculador y todopoderoso CEO del Consorcio Sterling, sería una transacción perfecta y pacífica. A cambio de un apellido sagrado ante la alta sociedad y una posición impecable como Directora de Relaciones Públicas, ella aceptó someterse a una vida de apariencias y a un humillante "calendario médico de concepción" diseñado únicamente para asegurar el legado de la dinastía. Sin embargo, detrás de las paredes de mármol de su jaula de oro, el vacío emocional y la gélida indiferencia de su esposo la consumen por segundos.
Todo cambia tras el regreso de Europa de Damian Sterling, el hermano menor de Garrison. Arrogante, posesivo y de una virilidad salvaje, Damian no vuelve solo por el control del consorcio, sino dispuesto a reclamar el territorio que su hermano ha descuidado. Aprovechando un viaje imprevisto del CEO a Fráncfort, Damian inicia un asedio implacable que derriba la última pizca de resistencia moral de Alana, arrastrándola a catorce noches de romance a puerta cerrada y una conexión tan profunda como peligrosa.
Cuando Garrison regresa antes de tiempo a reclamar sus derechos matrimoniales, la farsa se vuelve insostenible. Pero el verdadero colapso de la dinastía se activa al día siguiente en mitad de un almuerzo ejecutivo, cuando un repentino mareo expone el secreto definitivo. Atrapada entre dos hermanos idénticos en poder pero opuestos en fuego, Alana se enfrenta al dilema más destructivo de su vida: está embarazada, y el hijo que crece en su vientre puede ser el heredero legítimo de su esposo... o el fruto prohibido del lobo que ya es dueño de su cuerpo y de su alma. La Esposa que no Amo: Una madre para mi hijo
Lyn. -¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?
-Sí.
Tras la afirmación, se inclinó hacia ella, su rostro a centímetros del suyo retiró el velo, quedando expuesto el rostro de Chiara. Mientras tocaba suavemente su mejilla, su mirada recorrió su rostro y luego su cuerpo, como si estuviera evaluándola.
Luego, se inclinó aún más, su aliento cálido en su oído.
Ella se puso muy nerviosa, esperando el beso que recibiría de su, ahora, esposo. Pero este parecía antes querer decirle algo.
-Solo para que quede claro-susurró con una voz baja, pero cargada de una frialdad cortante, estremeciendo completamente el cuerpo de Chiara por la sorpresa de esa voz fría-eres completamente insignificante para mí.
Ella cerró los ojos por un momento, asimilando sus palabras. Cuando los abrió de nuevo, las lágrimas salían de sus ojos, buscando algo en el rostro de su esposo, pero solo había una expresión fría y aquella mirada dura que él le daba.
-Yo...-Se había quedado sin hablar, recibiendo aquellas palabras carentes de todo en lugar del beso-. ¿Qué se supone que significa eso? -había hecho todo lo posible porque las palabras salieran claras de su boca.
-Ya estamos casados, eso fue lo que se me pidió. Tú tienes un esposo y yo sigo a cargo de mi empresa. -Las palabras resonaron en la iglesia como un eco de hielo. La novia estaba paralizada por la humillación mientras él se alejaba de ella con determinación. Pero justo cuando parecía que la ceremonia seguiría su curso, la puerta de la iglesia se abrió de golpe cuando Davide solo se había alejado unos metros de la novia.
Divorciada y embarazada de mi ex multimillonario
PageProfit Studio -Gabriel Bryce, ¿cómo puedes ser tan sinvergüenza? -Leonica fulminó con la mirada a su marido y a la mujer que estaba a su lado-. Esta casa me la regaló tu abuela, ¿y aun así tienes el descaro de traer aquí a tu amante? ¿No te avergüenza pensar en lo decepcionada que se sentiría al ver lo que estás haciendo...?
No alcanzó a terminar la frase. Gabriel, fuera de sí, levantó la mano y le propinó una fuerte bofetada en la mejilla izquierda.
Leonica se llevó una mano al rostro. Con los ojos empañados por las lágrimas, miró atónita al hombre con quien se había casado. Él le devolvió una mirada cargada de desprecio.
-No te atrevas a mencionar a mi abuela. ¡No tienes ningún derecho! -escupió Gabriel.
Avanzó hacia ella y le clavó el dedo en el hombro con tanta fuerza que la obligó a retroceder varios pasos.
-Grábatelo bien, Leonica Romero: de no haber sido por el último deseo de mi abuela, habría preferido morir antes que casarme con una mujer como tú.
Leonica Romero lleva años enamorada de Gabriel Bryce, director ejecutivo del Grupo Bryce y uno de los empresarios más poderosos de Noruega. Cuando la abuela de Gabriel, enferma y vieja amiga de la familia Romero, le pide que se case con Leonica, el mayor sueño de esta parece hacerse realidad.
Feliz por haberse casado con el hombre que ama, Leonica renuncia a su puesto en el negocio familiar -el trabajo de sus sueños- y se dedica por completo a su matrimonio. Sin embargo, tres años después, el mismo día del funeral de la abuela de Gabriel, su mundo se viene abajo: él le exige el divorcio. Angelina Fernandez, su exnovia, ha regresado de repente asegurando que nunca dejó de amarlo.
Pero esa no es la única noticia que cambiará la vida de Leonica.
Horas después, despierta en un hospital y descubre algo inesperado: está embarazada de dos meses.
Y Gabriel no tiene la menor idea. El Regreso de la Esposa Despreciada
S. Mejia Durante tres años, Clara entregó su alma para ser la esposa perfecta del enigmático y frío multimillonario Alexander Montenegro. Soportó en silencio las crueles humillaciones de su suegra y la constante sombra de Valeria, el primer amor de su marido. Clara creía que con paciencia y devoción lograría ganarse el corazón de Alexander. Pero la ilusión se hizo cenizas la noche de un trágico accidente.
Cuando Alexander se vio obligado a elegir a quién salvar del peligro, no dudó en correr hacia Valeria, dejando a su esposa atrás. En ese instante, entre sirenas y dolor, el corazón de Clara no se rompió; se volvió de hielo. Desde una fría cama de hospital, firmó los papeles de divorcio y desapareció sin dejar rastro, llevándose consigo su dignidad y un talento oculto.
Dos años después, el destino los vuelve a enfrentar. Clara ha regresado, pero ya no es la joven sumisa que mendigaba migajas de atención. Ahora es C. Laurent, una diseñadora de fama internacional, empoderada, brillante y deslumbrantemente inalcanzable.
Alexander, atormentado por el vacío que ella dejó y dándose cuenta del error que cometió, descubre que la brillante mente maestra con la que su imperio necesita firmar un contrato vital es nada menos que su exesposa. Obsesionado con recuperarla, pronto comprenderá que la nueva Clara no está dispuesta a ceder. El hombre que estaba acostumbrado a que el mundo se postrara a sus pies, tendrá que enfrentarse a la implacable reina que él mismo forjó y descubrirá que el perdón tiene un precio muy alto: su propio orgullo.