Gia Hunter
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Libros y Cuentos de Gia Hunter
El Cíclo de Nuestro Destino Deplorable
Urban romance Mis piernas, mi vida entera, se fueron en un instante.
La fría voz del médico pronunció la palabra 'amputación', mientras mi prometido, Mateo, un hombre de negocios implacable, me prometía amor eterno y un futuro juntos, incluso si era en una silla de ruedas.
Pero la realidad era un blog anónimo, "Mi Amor Clandestino", donde una tal "X" detallaba sus encuentros apasionados con "M", mi Mateo. Él la visitaba a diario en su "prisión dorada", prometiéndole una vida juntos una vez que su "novia enferma" estuviera fuera del camino.
Sabía que Ximena era la mujer que me había atropellado, la que, obsesionada con Mateo, me había acosado. No entendía por qué Mateo, quien parecía tan devoto a mí, jugaba este retorcido juego. ¿Por qué me mantenía cerca si su corazón y acciones estaban con otra?
El dolor no era solo físico; era el de un corazón traicionado, la humillación de ser un peón en sus juegos psicópatas. Sentía cómo se burlaban de mí con cada palabra dulce de Mateo, cada post de Ximena.
La desesperación me consumió hasta que, en el parque donde nos dimos nuestro primer beso, y donde él corrió a responder la llamada de Ximena en nuestro aniversario, tomé una decisión. Tragué un frasco entero de analgésicos, buscando la única paz que me quedaba.
Pero al abrir los ojos de nuevo, estaba de vuelta. Mis piernas estaban allí, perfectas, y el calendario marcaba el día antes del accidente. Era una segunda oportunidad, no para revivir un amor, sino para reescribir mi destino y escapar de ese infierno. La Mujer Ciega en AMOR Despertó
Romance Era nuestro tercer aniversario de bodas, y el vestido rojo que a Ricardo tanto le encantaba esperaba impaciente.
Había preparado con esmero su cena favorita, soñando con una noche diferente, pero él llegó tarde, esquivando mi abrazo con una frialdad ya familiar.
"Estoy ocupado, Sofía", murmuró, alejándose mientras mi esperanza se desvanecía y la puerta de su estudio se cerraba, dejándome sola con el aroma de la cena que se enfriaba.
Mi súplica por un acercamiento se convirtió en burla: "Si tienes tantas necesidades, ¿por qué no buscas a alguien que te las cumpla?".
Sus palabras me golpearon, pero la humillación se transformó en horrores al verlo a través de la rendija del estudio.
Ricardo no estaba solo; Mateo, mi "hermano" adoptivo, el de la amabilidad fraternal, estaba en sus brazos, susurrándole con una ternura que nunca me había dado.
Mi corazón se hizo pedazos al encontrar en su teléfono cientos de mensajes, planes secretos y burlas hacia mí.
"La ingenua de tu hermana ya preparó otra de sus cenitas románticas. Qué patética", leía.
"Sólo me casé con esta tonta por el dinero de su familia. Es una simple herramienta", me enteré.
La vida que conocía era una farsa, una manipulación calculada. La Sofía inteligente y capaz, reducida a un peón.
Las lágrimas ahogaron mi voz, pero un recuerdo lejano, la matriarca tequilera de Jalisco, mi abuela, se encendió en mi mente.
Su voz, cálida y fuerte, me recibió: "¿Sofía, mi niña? Lo sé todo. Es hora de que vuelvas a casa. Tu imperio te espera. Es hora de mostrarles quién es Sofía Herrera."
Al día siguiente, Ricardo me arrastró a una clínica de fertilidad; la familia Valdivia necesitaba un heredero, y yo era solo una incubadora.
"No me importa. Vístete o te vestiré yo mismo", amenazó.
En la fría sala de operaciones, me sentí violada, paralizada por el shock y el dolor mientras la aguja se hundía en mi brazo.
Cuando desperté, los ocho embriones fertilizados, "ocho futuros Valdivia", fueron mi prueba de la tortura.
En un arrebato de furia, tomé la placa de Petri y la estrellé contra el suelo: "He destruido la evidencia de su crimen. Díganle a Ricardo que no habrá heredero. Que se acabó. No voy a ser su fábrica de bebés."
El dolor se convirtió en determinación. La llamada de mi abuela no fue solo un grito de auxilio, sino una chispa que encendió la mecha de mi venganza. La Hija Ignorada Encuentra Su Felicidad
Romance El abogado me acaba de confirmar que todo está listo: mi isla privada en el Caribe mexicano y el personal que he contratado.
Creí que la vida que había construido junto a Roy, mi prometido, era el amor de mi vida, hasta que escuché sus últimas palabras al teléfono: "Tengo que casarme con Lina. Es un sacrificio para que Sasha sea feliz" .
Todo lo que creí amor -siete años, regalos, promesas- era una farsa orquestada para mantenerme lejos de Máximo y que mi hermana, Sasha, pudiera tenerlo.
¿Por qué siempre fui la segunda opción, el peón en los juegos de los demás, la que recibía la migajas de una familia que solo valoraba a mi hermana?
Ya no tenía familia, ni prometido, ni nada que perder; solo una isla esperándome para quemar mi pasado y renacer. Amor Después de Divorcio
Urban romance Salí de la clínica con el informe de mi embarazo apretado en la mano.
El sol de Madrid golpeaba mi cara, pero sentía un frío helado por dentro.
Javier, mi marido, me había prometido que me recogería.
Pero en el asiento del copiloto, mi sitio de siempre, estaba Sofía, mi mejor amiga, sonriendo como la dueña del mundo.
Javier salió del coche, me sonrió como si nada, mientras Sofía bajaba la ventanilla y me soltaba una frase cargada de provocación.
Esperé que Javier me defendiera o le pidiera que se moviera.
En cambio, me pidió que me sentara atrás "para no empezar una discusión".
Mi sangre se heló y el informe del bebé se arrugó en mi puño.
Me fui al asiento trasero, sintiendo cómo lo poco que quedaba de mi matrimonio se desmoronaba con cada risa compartida entre ellos.
¿Cómo pude ser tan ciega?
¿Cómo pude amar a un hombre que me prefería en la sombra y que no dudaba en humillarme frente a su "amante emocional"?
Fue entonces cuando, en mi punto más bajo, tomé la que sería la decisión más difícil de mi vida: no podía traer un hijo a un mundo de mentiras y traición. Le puede gustar
Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido
Fishin' Floozy Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza.
El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga.
Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia.
"¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro.
Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso.
Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo.
"Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad.
Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre?
Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón.
El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros.
Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió. Me casé con el poderoso padre de mi novio fugitivo
Mo Yufei Estaba sentada frente al tocador con un vestido de Vera Wang que costaba una fortuna, mientras me aplicaban un labial tono "Rojo Virgen". Todo parecía perfecto para la boda del año, hasta que mi asistente entró pálida en la suite, olvidando tocar la puerta.
Me entregó el iPad como si fuera una bomba. En la pantalla brillaba una historia de Instagram: Jaime, mi prometido, posaba en el aeropuerto de París con la leyenda "A la mierda las cadenas. Persiguiendo la libertad". Me había dejado plantada minutos antes de la ceremonia.
Mi padre no entró para consolarme; irrumpió gritando que la fusión empresarial dependía de esa boda. "¡Ve a París y ruégale!", me ordenó, tratándome como un activo financiero defectuoso. Para empeorar las cosas, Pedro, el primo repulsivo de Jaime, apareció ofreciéndose a "salvar el día" y casarse conmigo, mirándome con lujuria mientras calculaba cómo quedarse con mi fideicomiso.
En ese momento, la niña que quería ser amada murió. Comprendí que si no actuaba, sería vendida al mejor postor para cubrir las deudas de mi padre. Me sequé las lágrimas, no por tristeza, sino por una fría determinación. Si tenía que venderme, me vendería al que firmaba los cheques, no a los que vivían de las sobras.
Bajé a la sala VIP privada, ignorando a los guardias, y entré donde esperaba Flechero Madero, el padre de mi novio fugitivo y el tiburón más temido de las finanzas.
Le puse la evidencia de la huida de su hijo sobre la mesa y sostuve su mirada gélida.
"Jaime no volverá y las acciones se desplomarán mañana", le dije con voz firme. "Cásese conmigo usted. Salve la fusión, destruya a Pedro y enséñele a su hijo lo que es perderlo todo".
Flechero sonrió.
Media hora después, caminé hacia el altar. No para casarme con el hijo, sino para convertirme en la madrastra de mi ex y en la dueña de todo. Anhelando a mi esposo tirano
Xu Shinian Mi exnovio Darrin me humilló en una gala benéfica, diciéndome que yo no valía nada sin él.
Destrozada, bebí demasiado vodka y le exigí a un extraño que me salvara.
A la mañana siguiente, me desperté en un lujoso penthouse con una resaca insoportable y un certificado de matrimonio bajo mi mano.
Me había casado con un completo desconocido que solo firmó con la letra "G".
Pensé que era un error garrafal, pero cuando Darrin amenazó con arruinarme publicando fotos íntimas mías, mi nuevo esposo intervino.
En cuestión de minutos, un equipo legal destrozó la vida de mi ex, borró las fotos y lo dejó llorando en un pasillo.
"Soy tu esposo, y les guardo rencor a los hombres que hacen llorar a mi esposa".
Gus me dijo que solo era un consultor de negocios, pero me regaló un diamante amarillo que valía millones y me vigilaba con una obsesión aterradora.
¿Por qué su voz, su mandíbula afilada y su poder me recordaban tanto a Agustus Williams, el despiadado y temido tirano de Wall Street?
Para pagar mis deudas, acepté un trabajo de cincuenta mil dólares: fotografiar al mismísimo Agustus.
Al hacer zoom en la imagen y ver el reflejo de su rostro en la pantalla, mi sangre se heló por completo.
El intocable monstruo que aterrorizaba a la ciudad y el hombre que me exigía usar su anillo de bodas... eran exactamente la misma persona. De Chica de Campo A Heredera
Su Liao Bao Zi Sofía Rojas, una aclamada ingeniera de sonido en la bulliciosa Ciudad de México, lo tenía todo: una carrera exitosa, el respeto de sus colegas y el amor de Ricardo, su prometido productor musical.
Pero su idílica vida se hizo añicos con una llamada de su madre, revelando la desesperada situación del mariachi familiar y un oscuro secreto que Ricardo le había ocultado.
Descubrió que Ricardo, lejos de amarla, la había utilizado como un escalón, planeando casarse con la heredera millonaria Elena Vargas y despojar a su familia de su legado, todo mientras la humillaba públicamente como una "chica sin recursos".
El dolor de la traición y la humillación fue más allá de lo soportable. ¿Cómo pudo ser tan ciega? ¿Cómo permitió que el hombre al que amaba la pisoteara tan cruelmente?
Con el corazón destrozado pero con una renovada determinación, Sofía tomó una decisión inquebrantable: regresaría a su hogar en Jalisco, no como una víctima, sino como la legítima heredera del imperio Rojas, dispuesta a reclamar lo que era suyo y a asegurar que Ricardo Mendoza se arrepintiera de haber cruzado los límites de su paciencia. De los escombros a la felicidad
Rabbit Cuando el Hospital de Cyburris colapsó, el director, Greg Riley, para salvar a su primer amor, dejó la mano derecha de su esposa embarazada, Ronda Lambert, inutilizada y la hizo perder a su bebé. Además, le echó toda la culpa y la obligó a divorciarse sin dejarle ni un centavo.
Con la mano discapacitada y después de haber perdido al bebé, Ronda abandonó el país esa misma noche. Tres años después, regresó como una autoridad internacional en regeneración nerviosa, desatando su venganza.
Sus investigaciones académicas fueron reveladoras, sus datos revolucionaron el campo, el amor idealizado del pasado quedó desacreditado y el hombre que la traicionó terminó postrado en una cama de hospital.
Al final, ella y su nuevo esposo, un hombre excepcional, tuvieron la boda del siglo, mientras su ex yacía solo y muerto en una habitación de hospital. De heredera a empecinada
rabbit Yo era la prometida de Bryant Barnes, el frío heredero de un imperio tecnológico. Nuestro compromiso fue una unión de conveniencia entre familias, una mentira perfecta para las revistas. A puerta cerrada, nuestra vida era una guerra librada con dinero y humillación pública.
Esta se volvió brutal cuando su amante, Kalia, irrumpió en nuestra casa con sus amigos y me golpearon, pisoteándome la mano hasta rompérmela.
Por supuesto, presenté cargos, pero cuando Bryant llegó a la comisaría, solo echó un vistazo a mi cara magullada antes de pasarme por el lado para consolar a la sollozante Kalia.
"No montes una escena, Charlotte", me dijo él, con voz irritada. Entonces hizo que los soltaran sin pensárselo dos veces.
La traición final llegó cuando Kalia me arrastró a un lago. No sé nadar. Bryant se lanzó al agua, nadó hacia ella para salvarla y me abandonó, dejándome allí para morir.
Por suerte, un desconocido me sacó. Fue en aquel momento cuando por fin lo entendí: no era que él fuera incapaz de amar, sino que no me quería. Por la persona que de verdad adoraba, destruiría a cualquiera. Por la que no, la daría por muerta.
Finalmente, los últimos rastros de mi insensato amor se convirtieron en cenizas. Tumbada en la cama del hospital, saqué mi celular y llamé al único hombre que me había mostrado bondad.
"Jaden", dije, con voz firme. "Estoy dispuesta a quemarlo todo hasta los cimientos". Cinco Años, Una Mentira Devastadora
Jiuye Fenglin Mi esposo estaba en la regadera. El sonido del agua era el ritmo familiar de nuestras mañanas. Yo acababa de poner una taza de café en su escritorio, un pequeño ritual en nuestros cinco años de lo que yo creía era un matrimonio perfecto.
Entonces, una notificación de correo electrónico apareció en su laptop: "Estás invitado al bautizo de Leo Torres". Nuestro apellido. La remitente: Ximena Cantú, una influencer de redes sociales.
Un pavor helado se apoderó de mí. Era una invitación para su hijo, un hijo que yo no sabía que existía. Fui a la iglesia, oculta entre las sombras, y lo vi sosteniendo a un bebé, un niño pequeño con su cabello y ojos oscuros. Ximena Cantú, la madre, se apoyaba en su hombro, una imagen de felicidad doméstica.
Parecían una familia. Una familia perfecta y feliz. Mi mundo se hizo añicos. Recordé cómo se negó a tener un bebé conmigo, citando la presión del trabajo. Todos sus viajes de negocios, las noches hasta tarde... ¿las pasaba con ellos?
La mentira era tan fácil para él. ¿Cómo pude haber sido tan ciega?
Llamé a la Beca de Arquitectura de Zúrich, un prestigioso programa que había pospuesto por él. "Quisiera aceptar la beca", dije, mi voz inquietantemente serena. "Puedo irme de inmediato".