Chang Wei Tu Tu
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Libros y Cuentos de Chang Wei Tu Tu
Mi Tío, Mi Amor, La Humillación
Urbano Llevaba diez años de una relación secreta.
Diez años esperando que Daniel, el amor de mi vida, por fin me diera mi lugar.
Él era mi "tío Daniel", el hermano adoptivo de mi madre, pero en secreto, era el hombre al que yo amaba y por quien lo sacrifiqué todo.
Un día, mi celular vibró.
Daniel había publicado algo en Facebook, algo que nunca hacía.
Mi corazón se llenó de tonta esperanza, creyendo que por fin se atrevería a hacerme pública.
Pero la foto que vi me destrozó el alma.
Era él, besando a su exnovia Laura, y una leyenda que decía: "Diez años de espera valieron la pena. Bienvenida de nuevo, mi amor".
Luego, llegaron los comentarios de nuestros amigos en común: "¡Felicidades, bro!", "¡Qué buena pareja!", "¿Y tu 'sobrina' Sofía ya lo vio?".
Fue como un balde de agua fría.
Entendí que para ellos, yo solo era la "sobrina".
Daniel me llamó, jurando que era una broma, una tontería.
Pero, con el corazón destrozado, marqué el número de mi madre.
"Mamá. Acepto. Me voy a casar con Ricardo".
Decidí que era tiempo de escapar, de empezar de nuevo, aunque fuera con un extraño.
Pero Daniel no me dejaría ir tan fácil.
Lo que él no sabe es que esta "sobrina" ya no es la niña ingenua que él creía. Mi Tercera Boda: La Elección Final
Fantasía "Si hay alguien aquí que se oponga a esta unión..." Era mi tercera boda.
A mi derecha, Mateo, "El Halcón" , la sonrisa triunfal. A mi izquierda, Emilio, "El Sombra" , con esa mirada obsesiva que me helaba la sangre. Se suponía que hoy elegiría.
En mi primera vida, elegí a Mateo. Recuerdo la tierra llenando mi boca, los gritos ahogados mientras Emilio me enterraba viva.
En la segunda, elegí a Emilio. El sol abrasador, el cielo lleno de buitres que Mateo había enviado.
Esta era mi tercera oportunidad, y no habría una cuarta. Mi mano, en lugar de ir a ellos, fue a mi bolso de novia. Saqué un documento.
Un murmullo se extendió. Desdoblé el papel: un contrato de compromiso matrimonial.
Levanté la barbilla. "Me opongo."
Mateo me miró, su triunfo desvanecido. "¿Qué diablos estás haciendo, Fina?"
Emilio frunció el ceño. "¿Es otro de tus juegos?"
"Este matrimonio no puede continuar," declaré, "porque ya estoy comprometida." El Renacer de la Reina
Xuanhuan Un dolor agudo me despertó, luego una voz: "Felicidades, Alteza. Está embarazada".
Esas palabras… las había escuchado antes.
Eran las mismas que sellaron mi fin en mi vida anterior, la que acabó con mi traición y mi muerte solitaria, ensangrentada, con mi bebé nonato arrancado de mí.
Mi esposo, el Príncipe Alejandro, me miraba con adoración falsa; a su lado, mi hermana Valentina sonreía con triunfo, burlándose de mi ingenuidad mientras él desviaba la mirada de mi cuerpo moribundo, como si yo fuese una mancha insignificante.
Morí sola, traicionada por mi propia sangre y por el hombre al que juré amor, sin entender el porqué de tanta crueldad, de un destino tan injusto.
Pero al abrir los ojos de nuevo, el terror gélido dio paso a la claridad.
Había renacido.
Había vuelto al día exacto en que la felicidad se convirtió en mi sentencia de muerte.
Esta vez, con la memoria intacta y un odio insaciable, no sería la víctima.
El juego apenas comenzaba, y esta vez, yo manejaría los hilos. El Paradero de Un Fantasma
Fantasía La puerta de madera se abrió de golpe, y con ella, Ricardo irrumpió en lo que fue mi hogar, su traje impoluto chocando brutalmente con la miseria que dejó atrás.
Vino buscándome a mí, Sofía, la que él creía "desaparecida", mientras mi madre ciega temblaba en su silla y mi hermano cojeaba, ambos víctimas invisibles de un pasado cruel.
Él no sabía que yo estaba allí, flotando, un espíritu atrapado entre la vida y la muerte, condenada a ver cómo destruían lo poco que quedaba de mi familia, mientras él exigía mi paradero.
¿Cómo podría explicarles que, para ellos, yo estaba muerta, pero para mí, la pregunta era: ¿cómo podía seguir sintiendo tanta rabia y, sobre todo, tanto dolor?
Fui yo quien donó un riñón por amor, creyendo en su promesa de futuro, solo para despertar abandonada en un centro de recuperación, mi cuerpo traicionado y mi alma rota por la verdad: fui un instrumento para la hermana que él adoraba.
Mi sacrificio, el acto de amor más grande, se convirtió en mi sentencia de muerte, dejándome sola, consumida por la infección y el olvido, mientras ellos vivían su farsa.
Ricardo, el hombre que juró amarme, había destrozado mi foto y pisoteado el pastel de cumpleaños que mi madre, en su ceguera, me preparaba cada año.
Luego, con una crueldad inhumana, golpeó a mi madre y humilló a mi hermano, forzándolos a confesar mi "ubicación" mientras mi tumba, en la colina, esperaba ser profanada.
Soy un fantasma, un alma errante, pero la visión de mi familia sufriendo a manos de Ricardo y su hermana Daniela, me ha despertado con un propósito feroz.
No puedo descansar mientras la injusticia impere, y mi "muerte" se convierta en el inicio de su perdición.
La verdad de mi partida es solo el comienzo. Le puede gustar
Nueve matrimonios rechazados: me caso con el rival de mi ex
Ming Yue Zhang Die Sui Xin Faltaban apenas quince minutos para que cerrara el Registro Civil. Era la novena vez que Amelia esperaba en vano para casarse.
El celular sonó, pero no era su prometido, Kayson. Era su asistente, informando con frialdad que la boda se cancelaba porque Kamila, la hermanastra de Amelia, se había torcido el tobillo.
Kamila. Siempre era ella. Por su culpa, Amelia había soportado cumpleaños olvidados, aniversarios perdidos y, ahora, el día de su boda destruido.
Para empeorar las cosas, al volver a casa, su propia madre le exigió que le pidiera disculpas a Kamila por su "falta de empatía" y por haber "avergonzado" a Kayson con su rabieta.
Su familia no la amaba; solo la veían como un peón que debía agachar la cabeza y soportar las humillaciones en silencio.
La ironía le oprimía el pecho. Había desperdiciado años esperando a un hombre que siempre corría a los brazos de otra, atada a una familia que la despreciaba abiertamente.
¿Por qué debía seguir siendo la idiota sumisa que siempre perdona y espera?
La gigantesca piedra que la asfixiaba por fin se rompió.
Amelia le envió un último mensaje a Kayson: "Se acabó", y eliminó su contacto para siempre.
Sin dudarlo, salió al frío viento de Nueva York y llamó al mayor enemigo comercial de su ex, el despiadado multimillonario Garrett Thornton.
"Señor Thornton, ¿su oferta de matrimonio sigue en pie?"
Diez minutos después, un Maybach negro se detuvo frente a ella, y Amelia se casó con el hombre más peligroso de la ciudad. Habitación equivocada: Durmiendo con el tío de mi prometido
Fishin' Floozy Faltaban solo unos meses para su boda cuando Isidora abrió la puerta de la suite presidencial del Hotel Plaza.
El aire la golpeó como un puñetazo. En la cama king-size, su prometido Kevin estaba jadeando sobre Chantelle, su antigua buena amiga.
Al ser descubierto, Kevin no mostró ni una pizca de culpa. Agarró una almohada y se la lanzó con rabia.
"¡Bicho raro y horrible! ¡Lárgate!", rugió él, asqueado por las feas gafas y las pecas falsas que ella usaba para ocultar su verdadero rostro.
Isidora no derramó una lágrima. Grabó un video en silencio y se marchó. Pero la verdadera pesadilla llegó horas después, en la cena oficial de compromiso.
Chantelle fingió ser la víctima frente a todos, y Kevin humilló a Isidora dejándola como una loca celosa. Su propio padre, preocupado solo por los millones de la fusión empresarial, la agarró del brazo.
"Si arruinas este acuerdo, haré que exhumen la tumba de tu madre", la amenazó sin piedad.
Isidora se quedó sola bajo el candelabro, tragándose las risas y burlas de la alta sociedad. ¿Por qué tenía que ser ella el cordero de sacrificio? ¿Por qué debía permitir que pisotearan su dignidad y la memoria de su madre?
Una calma gélida recorrió sus venas. Sacó su celular, hackeó el sistema audiovisual del salón y presionó un botón.
El video de la infidelidad estalló a todo volumen en la pantalla gigante de tres metros.
Mientras el pánico destruía a los Garrison, Isidora levantó la vista y se encontró con los ojos de Cedrick, el despiadado y temido tío de Kevin, el mismo extraño con el que se había acostado por venganza la noche anterior... y él le sonrió. El matrimonio fue impuesto, el amor es a voluntad.
MAINUMBY Catalina De La Cruz jamás imaginó que su libertad sería arrebatada por un contrato que jamás firmó. Obligada por Axel Fort -el hombre más temido, arrogante y dominante del círculo empresarial- Catalina ve su vida trastocada al convertirse en esposa de alguien que afirma no tener corazón para dar.
Para Axel, el matrimonio no es más que una obligación estratégica... y Catalina, un obstáculo que jamás pidió. Su pasado lo marcó profundamente: Geraldine, la única mujer a la que permitió entrar, traicionó su confianza y extinguyó cualquier rastro de bondad que pudiera habitar en él. Desde entonces, Axel Fort jura que no existe espacio para el amor en su pecho. Las mujeres, para él, no son más que piezas prescindibles en un mundo donde la lealtad no existe.
Pero Catalina, con su dolor silencioso, su vulnerabilidad genuina y una fortaleza que ni ella conoce, empieza a abrir grietas en las paredes de hielo que Axel ha levantado. Lo que inició como un matrimonio impuesto se convierte lentamente en un campo de batalla emocional donde ambos descubren sentimientos que nunca planearon enfrentar.
Y cuando la distancia entre ellos comienza a acortarse, aparece Andrea Manzanares: una mujer del pasado de Axel, seductora, peligrosa y dispuesta a todo... incluso a destruir a Catalina, con tal de recuperar al hombre que una vez quiso conseguir.
Entre secretos, heridas del pasado y un amor que nace sin permiso, Catalina y Axel deberán decidir si siguen el camino marcado por el destino...
o si luchan por un amor a voluntad.
El dulce escape de la esposa sustituta
Qing Gong Zi El falso matrimonio había durado tres años. La víspera del regreso de su hermana gemela, Abril, Camila Solís recibió una llamada de su madre.
—Abril vuelve mañana. Kael Trujillo es el prometido de tu hermana. Has ocupado el puesto de la señora Trujillo durante tres años. Es hora de que lo devuelvas.
Camila, la talentosa pero desconocida música independiente, había guardado su guitarra, ocultado su propia identidad y se había convertido en "Abril" para salvar el sello discográfico de su familia. Se casó con la familia Trujillo, convirtiéndose en la sustituta de una sustituta.
La vida en la mansión Trujillo no fue fácil. Kael era frío y distante, obsesionado con su primer amor, Emilia Cárdenas. Camila interpretó su papel con esmero, soportando su indiferencia y las constantes manipulaciones de Emilia. La arrojaron a un lago helado, la abandonaron para que muriera en el mar y la incriminaron por crímenes que no cometió.
Era un fantasma en su propia familia, una herramienta para ser usada y desechada. Sus padres la habían abandonado desde la infancia, siempre fue el estorbo no deseado.
—Nunca te amé, Kael. Ni por un solo segundo.
Se marchó, dejándolo enfrentar las consecuencias de su crueldad. Encontró su libertad, su felicidad, su hogar, con un hombre que realmente la amaba y la respetaba. La furia del rechazo: El regreso de una esposa
Qing Bao Estaba parada frente al Palacio del Ayuntamiento, aferrada a la solicitud de matrimonio, esperando al hombre que había amado durante cinco años. Llegaba tarde. Otra vez.
Esta era la nonagésima novena vez que Damián Garza elegía a alguien más por encima de mí. Pero esta vez, una foto en mi celular lo mostraba sonriendo con su novia de la preparatoria, Sofía Beltrán, la mujer que nunca había superado.
Cuando regresé a su mansión, Sofía estaba acurrucada a su lado, mientras su madre sonreía radiante. Su madre, Cecilia, le dio a Sofía un brazalete, una reliquia familiar, ignorándome como si yo fuera una de las sirvientas. Damián, en lugar de disculparse, me agarró del brazo, acusándome de hacer un berrinche. Todavía creía que tenía el control.
Le mostré la solicitud de matrimonio rota, diciéndole que ya no quería nada de él. Su respuesta fue arrastrarme a mi cuarto, empujarme contra la pared e intentar besarme. Le dije que me daba asco.
Entonces, mi padre se desplomó. Damián, al ver la chamarra que un guardia de seguridad me había dado, se negó a dejarme llevar a mi padre moribundo al hospital, alegando que Sofía estaba teniendo un ataque de pánico. Su madre, Cecilia, ponchó las llantas del coche con un cuchillo y arrojó las llaves a una fuente, riéndose mientras mi padre dejaba de respirar.
Mi padre murió. En el hospital, Damián me estrelló la mano contra la pared, diciéndome que eso era lo que pasaba cuando lo desobedecía. Él todavía no sabía que la cicatriz en mi espalda era del injerto de piel que le doné.
¿Por qué sacrifiqué todo por un hombre que me veía como una propiedad, que dejó morir a mi padre? ¿Por qué me quedé cinco años, solo para que me trataran como basura?
Llamé a Alejandro, mi hermano adoptivo, el director general del Grupo Del Valle. Era hora de volver a casa. Era hora de que Damián Garza pagara por todo.