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El Destino Nos Entrelaza

El Destino Nos Entrelaza

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Capítulo 1
No te perderé dos veces
Palabras:1520    |    Actualizado en:26/05/2020

Dentro del ascensor del Hotel Windsor Holiday Inn...

"Calor... ¡qué calor!".

Cassie se apoyó somnolienta sobre el hombro de Alice. El hermético espacio del mismo la estaba dejando un poco sin aliento. Entonces cerró los ojos.

La droga mezclada en el alcohol que había bebido estaba empezando a surtir efecto. Sus mejillas estaban ruborizadas.

Alice la observó empuñando sus manos con indignación.

'Solo yo merezco a Adam. La gloria y todo lo demás también serán míos. Espera y verás'.

Con su bolso a cuestas, Cassie preguntó balbuceando: "Amiga, ¿falta mucho... ¡hic!... para llegar? Me siento fatal".

Alice, volvió en sí y dijo sonriente: "Estamos cerca".

Finalmente, el ascensor se abrió, como si hubiese escuchado su queja. Una brisa de aire frío entró y la sorprendió. Le dejó la piel de gallina.

En el último piso del hotel, un par de largas piernas pisaron sobre la alfombra roja persa. La cálida luz del pasillo resaltaba la suave piel de la mujer. Su pequeño vestido negro dejaba poco a la imaginación.

"Habitación 0969. Señoritas, es aquí".

"Ah, gracias".

Cassie había salido del ascensor algo desorientada. Su amiga la sostenía con una falsa sonrisa. "Cassie, llegamos. Entra tú primero. Voy a comprarte una pastilla para sacarte la resaca".

Levantó la mirada y le respondió sonriendo tontamente: "¡Qué buena eres, amigota!".

"No es nada".

Alice miró por la rendija de la puerta. Una persona, con el torso desnudo, estaba parada frente a la ventana francesa del living.

Era Dylan Lu. Contemplaba la brumosa noche mientras se frotaba la sien. Estaba un poco borracho por el alcohol que había tomado durante su reunión de negocios.

Alice sintió alivio al ver que adentro había un hombre.

Apretó los dientes y la empujó hacia dentro. "Cassie, vuelvo enseguida".

"Oh, date prisa".

Cassie asintió con la cabeza mientras eructaba. Se quitó los tacones como pudo y entró al cuarto tambaléandose lentamente.

En el pasillo, Alice sonreía maliciosamente: "Esto... es solo el comienzo".

La cálida temperatura del cuarto hizo que la cara de Cassie se tornara aún más roja. Su piel estaba enrojecida y caliente. El alcohol intoxicó su cuerpo y afectó su cerebro. Todo a su alrededor parecía estar moviéndose.

Dylan escuchó el sonido de sus pasos y se dio la vuelta. Su atractivo rostro tenía el ceño ligeramente fruncido.

Acababa de salir de la ducha. Un toallón blanco tapaba la mitad inferior de su cuerpo, dejando al descubierto sus abdominales bien marcados. Las gotas de agua se deslizaban lentamente a través de sus músculos hasta llegar a su cintura. Era un espectáculo hormonalmente explosivo.

Dylan vio a la extraña mujer frente a su cama y frunció aún más el ceño.

"Vete".

Pero la droga ya había empezado a actuar, ¿cómo iba a controlarlo? Estaba cada vez más caliente. Sintió cómo el fuego ardía dentro de su cuerpo.

"¿Dormir? Sí, dormir es agradable".

Cassie arrojó su bolso e intentó desabrochar su vestido, pero la cremallera no se movía, parecía estar en su contra.

Frustrada, decidió quitarse las correas de los hombros, dejando ver su delicada clavícula.

Pero un par de grandes manos calientes, húmedas y ligeramente callosas rozaron sus hombros, haciéndola temblar.

Él estaba algo ebrio, pero calmado, y podía sentirse cierta molestia en su tono de voz. "¡Largo!".

Cassie se volvió hacia él. Intentó señalarlo con el dedo, pero su silueta se había duplicado, entonces sacudió la cabeza tratando de recuperar la sobriedad.

Su figura se veía cada vez más borrosa, pero estaba segura de que lo conocía.

'¿Eh? Se parece a él... ¡Y encima son dos!'.

Con una inusual delicadeza, le dijo suavemente: "Adam...".

Adam Shen era el novio de Cassie. Para esa celebración del sitio web, se le permitió traer un acompañante. Al principio, iba a llevarlo a él, pero como le había surgido un imprevisto, decidió invitar a su mejor amiga Alice.

Las emociones por su ausencia durante tantos días la invadieron por completo.

Frunciendo el ceño, lo abrazó fuertemente, negándose a soltarlo.

'¡Ey!, parece que aferrarme a él me tranquiliza...'.

Dylan la tomó de los brazos y la apartó disgustado.

El dolor que le causó en la muñeca la despertó un poco y tuvo un rato de lucidez.

'¡Mierda! Seguro fue el vino. Algo raro debió tener...'.

Sin embargo, a esas alturas, ya estaba encendida en llamas.

Dylan trató de alejarla: "¡Suéltame!".

Pero Cassie no planeaba dejarlo ir porque había encontrado el antídoto. Así que apoyó su peluda cabecita contra su pecho, lo miró cariñosamente con los ojos empañados de lágrimas y le dijo: "No me apartes de ti, ¿está bien?".

El corazón de Dylan se agitó al ver que estaba llorando. Los efectos del brandy no se habían disipado del todo, y entonces susurró:

"¿Kacey?".

Tenía ciertas dudas y se preguntaba:

'¿Es ella?... ¿Ha vuelto? ¡¿Pero quién es ese tal Adam?!'.

Aprovechando que él seguía perdido en sus pensamientos, Cassie apretó sus labios gelatinosos contra los finos labios de él.

Aquel beso forzado lo había sorprendido como un rayo, dejando su mente en blanco.

'¿Será la misma? ¿Seguirá siendo tan apasionada y osada como antes?'.

Dylan empezó a sentir una ola de calor recorriendo todo su cuerpo. ¡Estaba reaccionando ante ella!

Adam... Aquel nombre le sonaba familiar, pero no podía recordar dónde lo había escuchado antes.

"Ya perdiste la oportunidad de arrepentirte", le susurró al oído.

"Jamás me arrepiento de ninguna de mis decisiones", contestó ella mordiéndole suavemente el labio.

Sobre las sábanas blancas del hotel, finalmente cayeron los dos cuerpos fuertemente enredados. La mancha de sangre escarlata se hizo evidente.

En medio de su aturdimiento, Cassie pudo escuchar claramente que le murmuraba: "No te perderé dos veces".

Al otro lado de la puerta, un hombre empujaba un carrito de comida. Esquivando hábilmente las cámaras, entró al cuarto, sacó su teléfono y apuntó hacia la pareja. Una sonrisa juguetona se deslizó en sus labios.

Al día siguiente, no fue el despertador lo que la despertó, sino la luz del sol que entraba por la ventana.

Sus ojos se entrecerraron ligeramente.

Cassie observó a su alrededor. Por encima, había una lujosa lámpara de cristal, y los muebles eran muy diferentes a lo que había reservado. La extraña ambientación la hizo sentirse un poco perpleja.

"¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¡Cómo me duele la cabeza!".

¿No se suponía que estaba en una fiesta?...

Fue a las nueve de la noche del día anterior, en el gran salón del primer piso del Windsor Holiday Inn.

La noche era encantadora. La araña de cristal colgada en el techo reflejaba una tenue luz cálida creando una atmósfera agradable y placentera. El bullicio que había era inusual. Muchos hombres y mujeres sentados a la mesa levantaban sus copas para celebrar. El sonido de las risas inundaba el ambiente.

Era la reunión anual de un importante sitio web literario.

Cassie Bo, 22 años. Debido al éxito de su primera novela, tuvo la suerte de ser invitada al evento acompañada de alguien más.

Su primera reacción fue elegir a su novio, pero una urgencia en la compañía le impidió asistir, y por eso decidió llevar a su amiga de la infancia Alice.

Cassie cerró los ojos y se frotó la sien, tratando de recordar lo sucedido.

Solo pudo recordar a Alice sirviéndole un montón de alcohol y que luego la acompañó a su habitación. Lo que sucedió después, era incierto. No podía recordarlo en absoluto.

"¡Bah, da igual! ¡Olvidémoslo!".

Cuando empezó a estirarse, volvieron sus quejas: "¡Ay, mi cintura!, ¡qué dolor!".

Sacó la frazada que tenía para levantarse, pero luego se detuvo. El aire frío la estaba congelando. Se estremeció al ver su propio cuerpo y dijo:

"¡¿Qué demonios?! ¡¿Estoy desnuda?! ¡¿Cómo puede ser?!".

Junto a la cama, podía verse la ropa esparcida por todo el piso. El frío la había despertado considerablemente.

Luego de pegar un grito, corrió hacia al baño envuelta en su manta. Su corazón latía cada vez más fuerte.

Cassie se miró al espejo. Las marcas rojas en su cuello le resultaban chocantes: "¡¿Acaso... no dormí con Adam?!".

Mientras se apresuraba a ponerse la bata, escuchó una voz que le sonó familiar.

"Es aquí, pasa".

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1 Capítulo 1 No te perderé dos veces2 Capítulo 2 Desvergonzada3 Capítulo 3 Tu madre ha muerto4 Capítulo 4 Memoriza el guion5 Capítulo 5 Deja de llorar si quieres que salve a tu padre6 Capítulo 6 Los capitalistas no son más que sanguijuelas7 Capítulo 7 Un beso robado8 Capítulo 8 Tu marido9 Capítulo 9 Miedo a los medios10 Capítulo 10 Un GPS11 Capítulo 11 Conociendo a la abuela12 Capítulo 12 La difamaron13 Capítulo 13 Una en un millón14 Capítulo 14 Visitando el set de rodaje15 Capítulo 15 Tengo piernas16 Capítulo 16 ¿Mi mujer necesita pedir permiso para salir 17 Capítulo 17 Anillo de bodas18 Capítulo 18 No dejaré que te intimiden19 Capítulo 19 ¿Con qué salvaje te has enredado esta vez 20 Capítulo 20 La propina21 Capítulo 21 Saldo insuficiente22 Capítulo 22 Irritarla se había convertido en su mayor placer23 Capítulo 23 A pescar medusas24 Capítulo 24 No puedo olvidarme de ti25 Capítulo 25 Hablando del rey de Roma26 Capítulo 26 El leopardo no puede mudar sus manchas27 Capítulo 27 Acabando con la escoria humana28 Capítulo 28 La trampa29 Capítulo 29 : Colgante de jade30 Capítulo 30 Un plagio31 Capítulo 31 Contestación32 Capítulo 32 Apoyo total33 Capítulo 33 Halagos34 Capítulo 34 No toques mis cosas35 Capítulo 35 ¿Eres tú, Ryan 36 Capítulo 36 La caja de música37 Capítulo 37 Un monstruo38 Capítulo 38 Las acciones de JoyReader39 Capítulo 39 ¿Por qué debería sacrificarme 40 Capítulo 40 La esposa más hermosa41 Capítulo 41 La mujer más suertuda42 Capítulo 42 No me casé contigo por eso43 Capítulo 43 Muy buen cocinero44 Capítulo 44 La fiesta45 Capítulo 45 Tropezón46 Capítulo 46 Vergüenza en público47 Capítulo 47 Las palabras y los comportamientos son los reflejos del corazón48 Capítulo 48 La alergia49 Capítulo 49 Dame una razón50 Capítulo 50 Yo soy tu esposa51 Capítulo 51 Pequeña apuesta52 Capítulo 52 ¿Qué diablos quieres 53 Capítulo 53 Señora Sheng54 Capítulo 54 ¿Puedo invitarla a almorzar 55 Capítulo 55 Una confrontación inevitable56 Capítulo 56 Nietos57 Capítulo 57 Embriaguez58 Capítulo 58 La víspera de Año Nuevo59 Capítulo 59 Vayamos a saludar60 Capítulo 60 Escándalo en la tienda de té con leche61 Capítulo 61 Hay gente que no merece la misericordia62 Capítulo 62 No es una tontería63 Capítulo 63 La anfitriona64 Capítulo 64 Mi esposo es más atractivo65 Capítulo 65 Una vieja amiga66 Capítulo 66 Una escena impactante67 Capítulo 67 Él está con otra mujer68 Capítulo 68 Juntas en el mismo barco69 Capítulo 69 Lujos y extravagancias70 Capítulo 70 La habitación secreta71 Capítulo 71 ¡Sal de ahí!72 Capítulo 72 Eres mi niña73 Capítulo 73 ¿Por qué el burgués le teme a la oscuridad 74 Capítulo 74 ¿Quién permitió que esta persona entrara 75 Capítulo 75 Audición76 Capítulo 76 Rol protagónico77 Capítulo 77 Sabes lo poderoso que soy78 Capítulo 78 La subasta79 Capítulo 79 Mil millones80 Capítulo 80 La galería de arte81 Capítulo 81 Rumores82 Capítulo 82 ¿Acaso hiciste algo para molestarla 83 Capítulo 83 Ella estaba celosa84 Capítulo 84 El protagonista es mi ídolo85 Capítulo 85 Puedo recuperar la pintura86 Capítulo 86 Solo me preocupan los sentimientos de mi esposa87 Capítulo 87 Su marido era increíble88 Capítulo 88 Día de la Limpieza de Tumbas89 Capítulo 89 Un sabor familiar90 Capítulo 90 Quien quiera llevar la corona, debe soportar su peso91 Capítulo 91 Un desafío92 Capítulo 92 ¿De quién crees que aprendí eso 93 Capítulo 93 La joven no pudo ganar, así que él lo haría por ella94 Capítulo 94 Hacerla parecer una esposa celosa95 Capítulo 95 La pintura fue robada96 Capítulo 96 Incriminada97 Capítulo 97 Te daré dos días98 Capítulo 98 La verdad que se avecina99 Capítulo 99 Una cena de medianoche100 Capítulo 100 La pintura ha sido devuelta