icon 0
icon Recargar
rightIcon
icon Historia
rightIcon
icon Salir
rightIcon
icon Instalar APP
rightIcon
Al Faro del Amor

Al Faro del Amor

Autor: Luciana
icon
Capítulo 1
Un encuentro ocasional
Palabras:1592    |    Actualizado en:15/05/2019

Rachel Ruan estaba muy aburrida jugando con sus manos. Mirando a Fannie Ruan, que estaba preparando los objetos de culto, dio un suspiro sintiéndose impotente.

"¿Y ese suspiro? ¿Qué te pasa? Es por tu bien hija mía". Fannie cogió las velas y algunos "dineros" para los muertos y los metió todo en su bolsillo. Después de guardar todos los objetos en su bolsillo no se olvidaba de dar la vuelta para echar un ojo a su querida hija.

Rachel al ver que su madre lo tenía casi todo preparado, se marchó para preparar sus cosas. Cogió el cargador de su móvil y lo metió en su bolso del color beige. Esta vez parecía que tenían que quedar en el pueblo natal durante unos días.

Fannie con su hija ambas se subieron al autobús, para ir al pueblo natal de su madre.

Llovía mucho anoche por lo que la carretera estaba bastante mojada y por estar en las montes era más peligroso viajar ahora mismo.

Aunque Rachel no quiso volver con su madre, estaba agarrando las manos de su madre.

"Hija mía, no tengo más remedio, mira cómo estás ahora, desde el amor en la universidad hasta la cita a ciegas, ¿cuándo has tenido un buen final? No sabes cuánto me avergüenzo cuando me encuentro con los conocidos, cada vez que veo a alguien conocido tengo que agacharme la cabeza para que no me reconozca, es realmente vergonzoso".

Cada vez que Fannie recordaba los amores que había tenido su hija le entraban ganas de suicidarse, su hija había estado con muchos hombres pero nunca había tenido un buen final.

"¡Eh! Mira, mira, ¡esa es la madre del gafe!", dijo Fannie imitando las palabras de otras personas.

En estos 2 años, Rachel había tenido docenas de citas a ciegas con distintos hombres. Al principio parecía que no había ningún problema, pero con el paso del tiempo, al hombre que estaba con ella siempre le pasaba algo.

Dos de ellos murieron en los accidentes de tráfico, a otros dos les pasaba algo en la cita, como por ejemplo dolor de barriga, vómitos, etc. ¡Ay! Por cierto, también había dos que pocos días antes de la boda murieron de la enfermedad.

Es cierto que en este mundo hay mucha casualidad, pero algo como esto, nadie se lo creería.

Así mismo, Rachel se convirtió en una chica gafe del pueblo, nadie se atrevía a tener alguna relación con ella, temiendo que le trajera la mala suerte.

"Mamá. No digas eso por favor. En la sociedad que estamos, pasar unas cuantas citas a ciegas es una cosa muy normal, no exageres tanto por favor. Además, en este mundo, cada hora, cada minuto, incluso cada segundo, muere gente debido al accidente de tráfico o a la enfermedad. Creo que no debes echarme toda la culpa a mí".

Pero, todas estas casualidades en los ojos de Rachel eran su destino, eran algo que tenía que sufrir desde nacer, por eso Rachel quería encontrar a una persona que fuera más gafe que ella.

Fannie echó una mirada a su hija, quitó el bolso que tenía Rachel en la mano y dijo, "No sabes nada, tenemos que quitarte la mala suerte de encima o si no, ¡a lo mejor matarás a tu madre también con la mala suerte!"

El autobús llegaron pronto al pueblo donde estaba la casa de Fannie, y ambas bajaron del autobús.

Rachel estaba siguiendo los pasos de su madre. Cuando cruzaron la calle, se escuchó un ruido fuerte de coche, Rachel se dio la vuelta, y descubrió que era un lujoso Maybach negro.

"¡Oh! Si que tiene dinero para conducir un Maybach en un pueblo como este. Pero, ¿de verdad no tiene miedo de caerse en barro sin poder salir de ahí?"

Ella murmuró un poco y echó un ojo a sus zapatos, sin duda estaban llenos de barro. Se dio la vuelta nuevamente y volvió a seguir a su madre.

Pueblo XH, un puedo muy pequeño pero con más de 300 años de historia. En este pueblo todavía mantenía viviendas de la antigüedad, sobre todo los templos de este pueblo, desde que se construyeron hasta hoy en día, todavía se conservaban perfectamente.

"Señor Rong, ¿podría darse un poco más de prisa? La Señora lleva esperándole afuera bastante tiempo. ¡Dice que a las nueve de la mañana es la hora más apropiada de rezar!"

Frente a un espejo de bronce antiguo, un hombre estaba arreglando su camisa, y perdió la paciencia al escuchar las palabras de su mayordomo.

Se dio la vuelta y le echó una mirada. Sus ojos eran muy profundos como la noche estrellada, su mirada era muy fría como si fuera un emperador mirando a su territorio. Esto hizo que el mayordomo callara la boca de inmediato y no se atrevió a decir nada de más.

"La corbata no me gusta, dame otra".

Tras decirlo, se quitó la corbata y lo tiró hacia el aire.

El mayordomo reaccionó rápidamente, se agachó y cogió la corbata que el hombre había tirado al suelo.

"Este cinturón no pega con la ropa que llevo ahora mismo, dame otro para que lo pruebe". Al decirlo, se quitó el cinturón oscuro que tenía puesto en la cintura y lo tiró al suelo también.

El mayordomo dio unos pasos hacia delante para cogerlo.

Este hombre, tenía una costumbre, era la de tirar las cosas que a él no le gustaban.

Cada vez que veía una cosa que no le gustaba siempre decía la misma palabra: "¡Tíralo!"

Por eso, todos los que estaban trabajando al lado de él, tanto secretarias como ayudantes o incluso el mayordomo tenía una capacidad de reacción rápida. Exagerando un poco, eran tan rápido que podían atrapar a una mosca con un palillo.

La madre de Rong estaba ya un poco mosqueada con su hijo. Ella golpeaba la puerta de su dormitorio para meterle bulla.

"Hiram por favor, hoy es un día bastante importante. ¡Esto está relacionado con la suerte de la familia Rong, debemos irnos ya a templo!"

Pero Hiram se estaba observando a sí mismo en el espejo y por fin se quedaba satisfecho con su imagen, cogió el móvil que lo tenía encima de la mesa y salió de la habitación.

El mayordomo al fin dio un suspiro de alivio. Cuando abrió la puerta, la madre de Hiram ya estaba esperándole de pie.

Y al mismo tiempo, en la puerta principal de la casa vieja de Rong, salieron una mujer con una niña, dirigiéndose al templo ancestral de la familia.

Durante todo el camino, Fannie le estaba recordando a su hija las cosas que tenía que hacer una vez llegado al templo. Estaba preocupada por que su hija ofendiera a los dioses y los espíritus.

Rachel puso los ojos en blanco ya que cada vez que venía al templo, su madre le decía siempre las mismas palabras.

"Hermana Fannie, creo que no lo recuerdas bien. Que soy tu hija, no tu abuela, las palabras que me dices lo tengo más claro que el agua".

Fannie ya estaba acostumbrada a los comportamientos de su hija, se echó a reír y la miraba seriamente. Tiró un poco de su ropa y dijo, "Tengo miedo de que lo olvides".

Minutos después, llegaron al destino, Fannie entró al templo y se dirigió directamente a la plaza trasera del templo.

"Anda, coge las cosas, no mires las cosas que no debes mirar, recuerda lo que te he dicho". Antes de pasar las cosas a su hija, la recordó preocupadamente.

En este pueblo había una regla antigua, si se pedía algo al Dios, la persona debía entregar una vela, además de tener un corazón firme para que el deseo se hiciera realidad.

"¡Ya lo sé!" Rachel cogió las cosas y entró a la sala principal del templo. Una vez entrado ahí, los ruidos desaparecieron, y el mundo se quedaba en silencio.

En el otro lado, la familia Rong era la familia más rica del Pueblo XH. Había atribuido mucho dinero para mantener el templo ancestral en forma, por lo tanto disfrutaba de fama en este pueblo.

En la sala de los difuntos, había varias tablillas de los antepasados de la familia Rong, que estaban envueltas en la luz del Buda, ya que estaba muy cerca del templo budista del otro lado.

"Hiram, ahora que eres el maestro de la familia Rong, el rezo de hoy se debe hacer por ti mismo". La digna madre miraba a su sobresaliente hijo y le dijo en voz baja.

Si había que decir lo que a Hiram más le odiaba, era efectivamente el rezo, ya que era totalmente ateo, si quisiera tener algo no pediría a Dios, sino lo conseguiría apoyándose en sus propios esfuerzos. Porque solamente confiaba en él mismo.

Aunque odiaba dar culto a los ancestros, delante de su madre no podía mostrar su verdadera actitud. Sin tener más remedio, no tuvo otra opción y caminó hacia la sala.

Obtenga su bonus en la App

Abrir
1 Capítulo 1 Un encuentro ocasional2 Capítulo 2 Habladora3 Capítulo 3 Resolver el problema4 Capítulo 4 Almuerzo en la familia Rong5 Capítulo 5 ¿Casarse con él 6 Capítulo 6 Volver a la ciudad7 Capítulo 7 Un problema inesperado8 Capítulo 8 Una bendición encubierta9 Capítulo 9 Dos contratos10 Capítulo 10 El matrimonio ahora, el divorcio más tarde11 Capítulo 11 Cumplir el deber de esposa12 Capítulo 12 Míralo en una cita13 Capítulo 13 ¡Déjate de tonterías!14 Capítulo 14 Una noche sin dormir15 Capítulo 15 Corriendo desnudo en un centro comercial16 Capítulo 16 El peligro de la piscina17 Capítulo 17 Un hombre apuesto18 Capítulo 18 En realidad no soy tu esposa19 Capítulo 19 Conociendo a sus suegros20 Capítulo 20 Una suegra excelente21 Capítulo 21 La familia sofisticada22 Capítulo 22 El error de Mandy23 Capítulo 23 El incidente del secuestro24 Capítulo 24 Haz lo que quieras25 Capítulo 25 El exitoso rescate26 Capítulo 26 Tirándole con los zapatos27 Capítulo 27 ¿Por qué me besaste 28 Capítulo 28 Su habilidad29 Capítulo 29 Como un joven apuesto30 Capítulo 30 ¿Cuántas esposas te ha buscado tu madre 31 Capítulo 31 Lo firmaré32 Capítulo 32 La hija adoptada33 Capítulo 33 La reacción instintiva34 Capítulo 34 Camisón deshecho35 Capítulo 35 Ten un bebé conmigo36 Capítulo 36 Me honrarás y me cuidarás37 Capítulo 37 Recuerda cerrar la puerta de tu habitación con seguro38 Capítulo 38 Enfermedad infecciosa39 Capítulo 39 Un rumor malintencionado40 Capítulo 40 Una explicación convincente41 Capítulo 41 El apellido de mi primo es Rong42 Capítulo 42 La visita inesperada de Hiram43 Capítulo 43 Es hora de revelar toda la verdad44 Capítulo 44 Esto aún no termina45 Capítulo 45 Nadie puede intimidar a mi esposa46 Capítulo 46 No me gusta la gratitud verbal47 Capítulo 47 Él no te ama en absoluto48 Capítulo 48 Una cena para cuatro49 Capítulo 49 El momento ¡ajá! de Rachel50 Capítulo 50 Él es el gerente general51 Capítulo 51 La próxima vez, abre bien los ojos52 Capítulo 52 Di en el blanco53 Capítulo 53 El secreto de Hiram54 Capítulo 54 Un trato valuado en cien millones de dólares55 Capítulo 55 Ella vale cien millones de dólares56 Capítulo 56 El sentimiento de superioridad de ser una mujer rica57 Capítulo 57 Juntos en el mismo caballo58 Capítulo 58 El fin de las vacaciones59 Capítulo 59 El problema causado por Lydia60 Capítulo 60 Una mujer pequeña con una lengua de plata.61 Capítulo 61 ¿Qué pasaría si Hiram se enojara 62 Capítulo 62 Una visita a la suegra63 Capítulo 63 Me parece injusto64 Capítulo 64 Luchando por el yerno65 Capítulo 65 La cena de despedida66 Capítulo 66 Una cena especial a la luz de las velas67 Capítulo 67 Me besaste por primera vez68 Capítulo 68 Rachel renuncia a su trabajo69 Capítulo 69 Pelea por un marido en casa de los Rong70 Capítulo 70 Tú eres mi plato71 Capítulo 71 Darles una oportunidad72 Capítulo 72 Rachel lo había engañado73 Capítulo 73 Ustedes tres salgan74 Capítulo 74 Quiero mi plato75 Capítulo 75 Tres días libres76 Capítulo 76 Mamá está en el hospital77 Capítulo 77 Debería haber pedido un precio más elevado por ella misma78 Capítulo 78 La habitación VIP de Hiram79 Capítulo 79 Al fin viendo el vídeo musical de Hiram80 Capítulo 80 Una visita al hospital81 Capítulo 81 El contrato de divorcio desapareció82 Capítulo 82 La idea de Luke83 Capítulo 83 El pasado apareció una vez más84 Capítulo 84 Hiram era atractivo85 Capítulo 85 Patrick Yan86 Capítulo 86 Un momento aterrador87 Capítulo 87 Estaba divorciada88 Capítulo 88 Divorciados o no, tú eres mía89 Capítulo 89 Tres días90 Capítulo 90 Las mujeres son ingratas91 Capítulo 91 La llamada incómoda92 Capítulo 92 Encontrándose con Hiram en el bar93 Capítulo 93 Rachel, Hiram te extraña94 Capítulo 94 Hiram fue drogado95 Capítulo 95 Hiram no estaba en sus cabales96 Capítulo 96 Lamento haber estrellado tu Maybach97 Capítulo 97 Cariño, hablemos98 Capítulo 98 ¿Quién era ella para oponerse a la voluntad de Dios 99 Capítulo 99 Discúlpate con mi esposa100 Capítulo 100 Palabras dulces como la miel.